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“Me lo eché al pico”, dijo el anciano Carlos Pastora Medrano, luego de escuchar con mucha atención la acusación en la que la Fiscalía le imputa la presunta autoría del delito de parricidio, por haberle quitado la vida a su hijo, Carlos Alberto Pastora.

La confesión del nonagenario no quedó en el acta de la audiencia, porque “asaltó la palabra”, cuando la Fiscalía la tenía.

El anciano también enfrenta cargos por portación ilegal de armas en perjuicio del Estado de Nicaragua.
Los hechos por los cuales el anciano está acusado ocurrieron el pasado lunes, en el barrio “Edmundo Jarquín”, cuando le disparó por la espalda a su hijo. Pastora Medrano reveló que la pistola que usó se la encontró botada en la acera del Hospital “La Mascota”.

Al forense
A pesar de que el abogado Ricardo Flores  le aconsejó que guardara silencio,  el anciano en varias ocasiones hizo caso omiso y dijo lo que consideró podría servirle para su defensa.

El juez Carlos Solís le impuso la prisión, porque se trata de un delito grave, además podría seguir delinquiendo y obstaculizar las investigaciones, porque los principales testigos son los miembros de su
familia.

El abogado no cuestionó la medida que le aplicaron a su cliente, pero alegó que su representado es un reo valetudinario (mayor de 90 años) que padece de seis enfermedades crónicas.

Por esa razón, el juez Carlos Solís ordenó la inmediata remisión del acusado al Instituto de Medicina Legal, IML, para que el forense determine si puede o no estar en prisión.