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El desayuno de Marling Ortiz Jirón, de 27 años, se volvió un infierno, al ver que en cuestión de minutos su hijo, Lésther Peña Ortiz, de dos años, falleció  frente a ella,  aplastado por una  loseta.

La tragedia tuvo como escenario una casa  en el barrio “Selim Shible”, de la Parmalat cuatro  cuadras al norte y media al este, a eso de las diez y media de la mañana, cuando la joven madre desayunaba con sus dos hijos, una niña de 13 años y la víctima.

“Él niño estaba jugando, se subió en la loseta de la letrina que estaba inclinada  a la pared y se le vino encima  cayéndole en la  cabecita. Parece que la muerte fue instantánea”,  dijo un familiar que no salía del asombro, igual que los vecinos.

En shock nervioso

“Lo iba a llevar a comer pollo, si en la tarde lo iba a llevar a mi muchachito, íbamos a ir con mi mamá, por favor déjenme que me vaya con mi niñito”, decía la adolorida madre, quien fue internada en el Hospital Alemán Nicaragüense por el estado de shock en que se encontraba.

La joven le daban los ataques  de nervios cada vez que salía al patio y miraba la loseta y la sangre que derramó su tierno hijo.

“Si yo iba a regalar esa loseta, allá a la gente de la playa, pero nunca la vinieron a traer, hace ocho años que está tirada ahí en el patio,  pero miré, quién iba a imaginar que ocurriría la desgracia”, se lamentaba Francis Orozco, abuela materna de la criatura.

Léster Peña Ortiz  recibirá hoy cristiana sepultura a las diez de la mañana  en el cementerio de Los Altos de Masaya,  de donde es originaria su familia.