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La muerte en accidente de tránsito de Luis Armando Urbina Hurtado, de 85 años, desató discordia entre sus hijos, concebidos en diferente núcleo familiar.

“Sus hijas mayores se lo  llevaron – el cuerpo sin vida-  del hospital, no dejaron que fuera trasladado a Medicina Legal, tampoco pusieron denuncia en la Policía, porque son evangélicas”, aseguró Luis Armando Urbina, uno de los cinco hijos de la segunda relación del anciano.

Urbina se quejó porque sus hermanas paternas tampoco le  quieren prestar el cadáver para velarlo un rato en su casa en el barrio Santo Domingo.
“Nosotros  también  tenemos derecho a velarlo porque también somos sus hijos”, dijo Urbina, de 20 años.

Don Luis Urbina estaba sentado en la acera de su casa  cuando un taxi gris placa M 02497 subió a la cuneta y dejó prensado su cuerpo entre un árbol y el vehículo.
El anciano  se rindió ante la muerte en un hospital capitalino, sin imaginar que su deceso causaría discordia entre sus hijos.

José Antonio Ruiz Dávila, de 59 años, conductor del taxi, podría quedar libre en las próximas horas debido a que no hay denuncia en su contra.