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Desde anoche,  Carlos Pastora Medrano, de 90 años,  no duerme en la fría y dura litera de concreto de la celda de la Estación Cinco de la Policía,  donde estuvo preso, tras ser  acusado de matar a su hijo, Carlos Alberto Pastora Padilla.

El juez Décimo Penal de Audiencia de la capital, Carlos Solís, decidió sustituirle la prisión por el arresto domiciliar al nonagenario, porque “es notorio que el imputado es una persona de la tercera edad que necesita del apoyo de otros  para movilizarse”.

Solís  dijo que sustituyó la medida cautelar sobre la  base de los  principios de inocencia y humanismo que cubren al acusado.

Durante la audiencia inicial celebrada ayer,  el abogado Ricardo Flores  le mostró al judicial imágenes de ultrasonidos que le tomaron a  don Carlos Pastora Medrano, donde se refleja que tiene deformada la columna,  lo que le imposibilita caminar por sí solo.

¿En siete minutos lo evaluaron?
Flores también denunció que el anciano fue llevado al Instituto de Medicina Legal  a las nueve de la mañana y siete minutos después salió de regreso a la Policía.
“Él – don Carlos Pastora- sólo tuvo tiempo de cambiarse de ropa en el Instituto de Medicina Legal”, se quejó el abogado defensor.

En el cuestionado dictamen, el forense  Serdan Zelaya Centeno determinó  que el longevo  “puede recibir tratamiento médico bajo régimen carcelario”.
Pero Flores dijo que su defendido no puede estar ni en la cárcel ni en un asilo de ancianos, porque no lo aceptaron.

“La familia hizo las consultas en tres asilos, en dos les dijeron  que no lo podían aceptar,  porque están “llenos”,  y  en el tercero señalaron que tenerlo ahí “podría afectar la imagen del mismo”  por lo que se ha publicado  de don Carlos  en las noticias”,  explicó Flores.

El juicio contra don Carlos Pastora está programado para el próximo 3 de mayo.