•   DIARIO EXTRA / COSTA RICA  |
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Un asesino se valió de la complicidad de la noche para cometer su fechoría. Todo lo tenía planeado, acabaría con la vida de una nicaragüense en La Carpio.
Según relatan los testigos, el sujeto que vestía una sudadera blanca empezó a seguir la noche del martes  a doña Blanca Nubia Sequeira Robleto y a su hija Bianca hasta que al llegar a la tercera parada, cerca de la carnicería El Buen Precio, jaló el gatillo.

Al parecer la bala iba dirigida a Bianca, pero el instinto de madre pudo más, por lo que Blanca se interpuso para que su hija no saliera perjudicada.
El plomo se alojó en la cabeza de la señora, quien cayó al suelo y perdió la vida de inmediato. Junto al cuerpo inerte quedaron dos bultos, como esos que usan los chiquillos para ir a la escuela.

Hija quedó sin habla
Bianca salió ilesa pero es testigo principal de cómo se dieron los hechos. Sin embargo, fue tal la impresión de perder a su madre a causa de un ataque asesino que no dijo una palabra, pues estaba totalmente conmocionada.

El oficial Edgar Porras indicó que “a la delegación de La Carpio llegó una muchacha manifestando que a la mamá le habían pegado un balazo en la nuca. Nosotros nos dirigimos al lugar y nos encontramos con el trágico hecho”.

Una vecina que no quiso identificarse manifestó que la mujer que perdió la vida había sido amenazada de muerte. “Yo supe que ella había tenido un pleito con otra señora y que a ella la amenazaron de muerte. Quien la mató fue un chiquito vago, de esos que por un colón se venden y que andan muy metidos en la delincuencia”, expresó.

Varios familiares de Sequeira se hicieron presentes al lugar, queriendo estar cerca del cadáver. El llanto se hizo dueño de la noche y hubo súplicas al Creador por el alma de Blanca.

El agresor siempre se movilizó a pie y cuentan los lugareños que habría escapado con dirección a la cuarta parada.
Sequeira estaba en un programa de protección a víctimas y testigos, por lo que no se descarta que este hecho tendría relación con otro anterior.