José María Centeno
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NUEVA GUINEA
Francisco Ríos Fargas, de 37 años, originario de la colonia Providencia, de Nueva Guinea, fue plagiado por un grupo de seis elementos armados y con los rostros cubiertos con pasamontañas, pero no hubo necesidad de pagar el rescate de 300 mil córdobas que le exigían porque el Ejército lo rescató.

Los plagiarios pidieron a la víctima 300 mil córdobas a cambio de su libertad, pero Fargas dijo que esa cantidad era difícil de pagar, y valientemente dijo que “mejor lo mataran”.

Los victimarios sin discutir, lo golpearon salvajemente y se lo llevaron con rumbo desconocido.

Al día siguiente, un destacamento del Ejército, al mando del mayor Benito Rostrán, se trasladó al lugar de los hechos para proceder al rastreo de los delincuentes y lograr el rescate del plagiado.

Un grupo de 50 valientes productores, pertrechados de armas de cacería, pistolas y machetes, y encabezados por el concejal de Nueva Guinea, Sebastián Molina, se organizaron junto con el Ejército y formaron cuatro grupos para igual cantidad de frentes.

Estaba sin ropas
Después de varias horas de búsqueda, el productor fue encontrado desnudo, descalzo y con golpes en diferentes partes del cuerpo, producto de la fuerte riña que tuvo con dos de sus captores, de quienes se logró soltar para escapar.

El Ejército y los productores lograron llegar al lugar exacto donde lo tenían secuestrado, y ahí encontraron sus prendas de vestir, la sondaleza con la que lo tenían atado, un foco con baterías propiedad de los delincuentes, la pañoleta con la que lo tenían vendado y una gorra.

La víctima fue llevada a un centro asistencial para darle tratamiento, mientras el Ejército, en combinación con la Policía de Nueva Guinea, realizan un rastreo por toda la zona, para capturar a la banda de plagiarios, los que todavía no han sido detenidos, confirmó el mayor Benito Rostrán, jefe del Ejército en el Caribe Central.