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“Todo fue un accidente…Los dos andábamos un poco ebrios”, dijo sin mostrar ni una sola señal de arrepentimiento,  Norman Rodríguez Rivas, tras ser detenido por la muerte de su compañera de vida,  Carolina de los Ángeles Páramo Salinas, 23 años.

Rodríguez fue capturado hace tres días en su casa  con una orden del juez de Audiencias de Masaya. Leonel Alfaro, quien le decretó la prisión al acusado, confirmó  una fuente judicial.

La joven falleció la semana pasada en el Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, donde permaneció casi un mes en estado de coma, a consecuencia del impacto de bala que su marido le propinó en la cabeza.

El subcomisionado Rolando Canales, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía de Masaya, explicó a los medios de comunicación que tienen la escritura por medio de la cual Rodríguez adquirió el arma calibre 22 de cuyo cañón salió la bala que finalmente mató a Páramo.

El arma le costó a Rodríguez 2,000 córdobas y antes de que ocurriera el supuesto accidente, él intentó vendérsela a su hermano en 2,500, pero como éste no consiguió el dinero, Norman se quedó con ella.

El arma no tiene portación legal, por lo que Rodríguez, quien inicialmente estaba denunciado por lesiones graves, ahora enfrenta acusación por homicidio y portación ilegal de armas.

Policía explica actuación
El subcomisionado Canales refirió que hasta ahora lo que el procesado ha dicho es que él estaba jugando con su mujer y se produjo el disparo accidentalmente, lo que se dilucidará en el proceso judicial.

Cabe recordar que los familiares de la víctima denunciaron a la Policía por la supuesta parcialidad con la que habrían actuado al investigar el caso, no obstante, ayer el subcomisionado Canales puntualizó que Norman Rodríguez sí fue detenido, pero como la Fiscalía mandó a ampliar las investigaciones, porque hacía falta un peritaje, el término de ley para tener arrestada a una persona sin acusarla, se venció.

En ese momento se presentó un juez ejecutor e intimó a la Policía para finalmente  determinar que Rodríguez estaba detenido ilegalmente, por lo que ordenó que lo liberaran.

La víctima dejó a una niña de siete años y a unos gemelos en la orfandad, y con su muerte ya suman 21 mujeres asesinadas en Nicaragua en lo que va del año, 72 por ciento más que  2010, según el monitoreo que está haciendo la Red de Mujeres contra la violencia.