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“Como un cordero” cayó Manuel Antonio Aguirre Sevilla, de 36 años, porque Jerland Suárez Úbeda, de la misma edad, lo invitó a su casa de habitación, ubicada en Villa Venezuela, para que observara el defecto que le había quedado al televisor que la víctima le había reparado, pero todo era una treta para matarlo.

Los investigadores del Distrito VII de Policía informaron que Suárez Úbeda hizo pasar a su casa a la víctima, discutieron, empujó a Aguirre y después lo golpeó con un bate en la frente.

Aguirre quedó inconsciente, Suárez lo arrastró y lo tiró a la calle, pero los vecinos del lugar lo recogieron y lo llevaron al Hospital Alemán Nicaragüense, donde falleció.
El crimen se registró a las 5:45 del pasado domingo. Según familiares de Aguirre, éste tenía viejas rencillas con su victimario, pero todos creían que ya las habían superado.

Aguirre Sevilla deja en la orfandad a dos niños, uno de diez y otro de once años, quienes están traumatizados por la forma violenta en la que murió su progenitor, según dijo la viuda, Glesy Canales Salgado, de 34 años.

Autoridades policiales dieron a conocer que Suárez Úbeda, quien está preso y tiene múltiples tatuajes, fue deportado de los Estados Unidos hace seis meses, porque pertenecía a un grupo delincuencial.