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Problemas familiares y la decepción que le causó ver a sus compañeros AA tomar licor, fue lo que aparentemente impulsó a Francisco José Méndez Alemán, de 35 años, a tirarse en un precipicio de unos 400 metros de profundidad, ubicado detrás de su casa,  en el barrio “Carlos Fonseca”, en El Crucero, Managua.

Según  Fátima Méndez, de 27 años, con quien Méndez Alemán convivió nueve años y procreó tres hijos, cada vez que Francisco José andaba bajo los efectos del licor decía que se iba a suicidar.

“Él era violento,  cada vez que tomaba licor me decía que primero nos iba a matar a nosotros (a ella y los niños) y luego se mataría. Todo fue tan rápido… Yo lo acababa de dejar para ir a la venta, luego  me avisaron que se había tirado al guindo”, manifestó.

La pareja procreó tres hijos, de 6, 4 y 2 años, pero Méndez Alemán dejó cinco hijos más de su primera unión.  Su hijo mayor,  Estherling Méndez,  de 18 años, hace dos meses evitó que su padre se enterrara un cuchillo de mesa en el estómago.

Buscó ayuda, pero…

La viuda manifestó que su marido intentó dejar de tomar licor buscando la  ayuda de los Alcohólicos Anónimos, AA,  de su localidad, pero  se decepcionó de ellos.

“Cuando andaba bueno y sano, yo hablaba con él, le pedía que cambiara, que lo hiciera por sus hijos, hasta buscó ayuda en los Alcohólicos Anónimos, pero se decepcionó cuando vio que los miembros del grupo se habían consumido en licor los fondos que ellos mismos habían ahorrado”, reveló doña Fátima Méndez.

Según los testigos del hecho, Méndez Alemán se sentó frente al guindo y minutos después se dejó ir de cabeza, resultando con trauma craneoencefálico y múltiples fracturas en el cuerpo.

Los cruzrojistas  que llegaron a auxiliarlo expresaron que el rescate les tomó más de cuatro horas,  porque primeramente no andaban  cuerdas lo suficientemente largas para extraer a la víctima del guindo.