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Cuatro colombianos y un hondureño que la noche del martes fueron declarados culpables por  transporte internacional de estupefacientes y crimen organizado, podrían ser condenados a  9 ó 15 años de prisión.

Los inculpados son los colombianos Rolando Gamarra Rueda, de 48 años;   Rafael Martínez Herrera, de 41;  Jairo Moreno Rivera, de 49;  y Jairo Guevara Jaramillo,  de 46, y el hondureño Xavier Galeas Escobar, de 22.

La fiscal Grethel Fernández pidió que todos ellos sean sancionados con diez años de prisión por tráfico internacional de estupefacientes y a cinco por crimen organizado,  para totalizar 15.

Ricardo Polanco y Carolina Vásquez, abogados de los inculpados,  pidieron las penas mínimas que existen para cada delito, es decir cuatro años de prisión por crimen organizado y cinco por tráfico internacional de drogas.

A criterio de los abogados defensores,  la Fiscalía no demostró ninguno de los dos delitos.  
No obstante, el juez Noveno Penal de Juicios,  Edgar Altamirano,  explicó que la autoría del tráfico internacional de drogas quedó acreditada con las pruebas del Vaportreace, las  que revelaron que la aeronave que los acusados trataron de sacar de un hangar del aeropuerto tenía restos de  cocaína y anfetaminas de  90 y 80 por ciento de pureza, respectivamente.

Las pruebas

En lo que se refiere al crimen organizado,  quedó acreditado  con el testimonio de las autoridades de Aeronáutica Civil,  quienes expresaron que la aeronave ingresó de manera ilegal a Nicaragua y que los  extranjeros pretendían sacarla sin el correspondiente plan de vuelo.

Además el  hondureño y los cuatro colombianos ingresaron a territorio nicaragüense  por un punto ciego de la frontera del Guasaule.   

Los  extranjeros fueron capturados el 23 de noviembre de 2010, en el  Aeropuerto Internacional de Managua, cuando trataban de llevarse  el  avión que el 20 de noviembre dejaron abandonado los estadounidenses Ronald Earl Mays, Curtis Larry Summarlin y Greg Anthony Meys,  quienes aterrizaron de emergencia luego de haber despegado de Fort Lauderdale, en Miami, Estados Unidos.

Según la Fiscalía, los inculpados  y los norteamericanos, quienes tienen una orden de captura pendiente,  pertenecen a una organización de narcotraficantes jefeada por el colombiano Pedro
Rentaría.