Francisco Mendoza S.
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SAN ISIDRO, MATAGALPA

Un homicidio que mantiene alarmados a los habitares del municipio de San Isidro se registró el domingo, a las ocho y veinte minutos de la noche, pero la Policía no había dado ningún tipo de información sobre este hecho sangriento en el que dos agentes del orden público están involucrados, y hasta se afirma que a la hora del suceso estaban en estado de ebriedad.

El hecho se registró en el barrio Yahosca, al costado derecho de la Carretera Panamericana, de la parada de buses cuadra y media al oeste, frente a la casa de uno de los supuestos implicados, aunque el informe policial asegura que éste no disparó el arma de reglamento que portaba.

El informe oficial señala que el agente Henry Altamirano Amador, de 25 años, se encontraba “de pase”, y estaba en su casa, junto a su esposa, Rosalinda Cardoza Martínez, y el también policía Elvin Javier Vega Matamoros, de 32 años. Éstos escucharon una discusión que provenía de la vía Panamericana y de inmediato sonó una detonación. A los pocos minutos, frente a la casa de Henry se escuchó la voz de un hombre que pedía auxilio, por lo que los dos policías salieron a verificar de qué se trataba, y encontraron a un ciudadano apodado “El Nono”, herido con arma de fuego.


Otro civil en escena
Minutos después se presentó una patrulla de la Policía del municipio de San Isidro, integrada por cuatro agentes más, por lo que juntos se disponían a conducir a “El Nono” al Centro de Salud de la localidad, cuando fueron agredidos por José Raúl Centeno González, quien les lanzó una bicicleta encima.

Así resultó lesionado el policía Elvin Javier Vega Matamoros, quien se desplomó por el impacto de la bicicleta, lo que provocó que el agente sacara su arma de reglamento, una pistola Baykal, y realizara varios disparos que impactaron en la humanidad de Centeno González, quien cayó herido de muerte.

Agrega el informe que José Raúl recibió un impacto de bala en la axila derecha, con salida en el omoplato; otro en la costilla derecha, otro en el muslo derecho y un cuarto proyectil se le alojó en la pelvis, sin orificio de salida. En la incertidumbre de los disparos, “El Nono” se dio a la fuga, mientras el segundo civil herido era trasladado al hospital de La Trinidad, pero falleció antes de llegar al centro asistencial.

Esto es lo que señala a grandes rasgos la versión policial sobre el hecho sangriento que enlutó un hogar del municipio de San Isidro, pues una mujer queda viuda con cuatro hijos menores que mantener, en edades entre 14 y 10 años.


Familia en desacuerdo
De acuerdo con los dolientes, José Raúl no recibió cuatro impactos de bala, si no siete, datos que el forense tiene en su poder. Aseguran que la mayoría de los proyectiles los recibió en la espalda.

La profesora Sonia Centeno, así como Mireya Centeno y Juan Ramón Centeno, hermanas y tío del infortunado, respectivamente, dijeron a EL NUEVO DIARIO que la jefatura municipal y departamental tratan de proteger a los policías que estaban “de pase”, pues uno de ellos no está de servicio en el municipio San Isidro, y tampoco dicen que éstos andaban de civil y en estado de ebriedad.

Explican que los policías, bajo los efectos del licor, estaban golpeando a un ciudadano, por lo que José Raúl, quien era comerciante y regresaba de pagar un dinero, al ver que estaban golpeando a su familiar trató de intervenir para que los policías dejaran de maltratarlo, pero fue agredido por los agentes ebrios, quienes hicieron uso de sus armas para asesinar a su hermano, dijo doña Mireya.

“En ningún momento mi hermano les echó la bicicleta encima y una prueba de ello es que Raúl trató de alejarse del lugar, pero los dos policías de civil le dispararon por la espalda, porque los primeros balazos son en la espalda y después lo remataron. Son siete orificios de bala que tiene y no cuatro, a como dice la Policía, pero, además, dicen que sólo uno disparó, y están encubriendo al otro”, advierte doña Mireya.

Los familiares del finado están seguros de que los policías no estaban en su casa, sino en un lugar donde venden licor y la Rosa que mencionan no es la compañera de vida de unos de ellos, “sino que es una mujer que acaba de dejar al marido para convivir con el policía, el que mató a mi hermano”, finalizó la señora Centeno.

Por su parte, don Juan Ramón Centeno señaló que la Policía está creando su propia versión que nada tiene que ver con los hechos, por lo que pide a la primera comisionada Aminta Granera que mande investigar el crimen con agentes que no sean de la Policía de Matagalpa y así brille la justicia.

A pesar de que los hechos se registraron el domingo dos de marzo, la Policía no dio a conocer el homicidio hasta que se filtró por testigos, por lo que al final se brindó la información, aduciendo que se estaba investigando bien para informar a los medios de comunicación.