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“Papá estoy sin frenos….busca un paredón…no hay”. Esa fue la última conversación telefónica que don Carlos Alberto Hernández tuvo con su hijo,  antes del aparatoso accidente que la noche del domingo dejó como resultado tres personas fallecidas y cuatro lesionados.  

Edwin Medardo Hernández Navarro, de 35 años, pereció al quedar atrapado entre el montón de hierro retorcido del vehículo que conducía en el kilómetro 10 de la Carretera Sur. Él venía de Costa Rica con un cargamento.

Un desperfecto mecánico hizo que Hernández  perdiera el control del cabezal M 041-568 y la rastra M 051-963  que conducía cargada de cemento. Antes de volcarse,  se pasó llevando un microbús, una camioneta y entró a una clínica veterinaria ubicada a la orilla de la vía.

La pequeña Brisa Deyanira Baca Alemán, de siete años, fue la otra víctima fatal del accidente.  

La niña viajaba con su padre, Yáder Lenín Baca García, de 32 años, con Ivette Alemán Amador, su mamá, de 27 años, y con su hermanita,  Katherine Paola, de cuatro años, quien está grave en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Infantil “La Mascota”.

Todos iban en el microbús, gris, placas M2418, cuando recibieron el primer impacto, lo que hizo que salieran de la vía hacia la izquierda. Ellos regresaban de la comarca “Los Solises”, ubicada a tres kilómetros más al sur del sitio donde fue el accidente.

¿Sin mantenimiento?
Baca García resultó con golpes en la cabeza y en el hombro izquierdo. “La Policía debería de investigar el accidente, aunque cuando hay dinero de por medio,  nada sale a la luz”, comentó.

“¿Por qué no les exigen a los que conducen transporte pesado que revisen el estado de su vehículo?”, destacó un familiar que ayer estaba en la vela de la niña en el barrio “San Judas”,  de donde hoy saldrá el cortejo al cementerio local.

Otro de los parientes de la niña aseguró que cuando llegaron al sitio del accidente  pudieron constatar que el furgón tenía las llantas “peladas” y  las fricciones gastadas.
“Es que a esos furgones no les dan el mantenimiento adecuado, si sólo se hubiese matado él, pero se llevó a más gente”, comentó visiblemente afectado.

Norma Baca explicó que su sobrinita cursaba segundo grado en el Colegio Sor María Romero. Las dos niñas cumplían años el 17 de agosto.

La tercera víctima mortal fue identificada como María del Rosario Herrera Blandón, de 49 años, quien iba en su camioneta, Isuzu, gris, placas M 128-784, a la hora que el camión se la pasó llevando.

Uno de los agentes ligados a las investigaciones del accidente informó que se presume que junto a ella iba otra persona que después del accidente huyó del lugar.

Además de los dos vehículos que se pasó llevando el conductor de la rastra, chocó contra la Veterinaria propiedad de Ninoska Blandón Gutiérrez. Sus pérdidas  fueron cuantiosas, porque hubo un  pequeño incendio provocado por la caída de los cables de alta tensión.

Policía anuncia que inspeccionará vehículos
El comisionado Roberto González Kraudy, jefe de Tránsito Nacional, informó que a la rastra que provocó la tragedia  no se le hizo alto en ningún retén policial porque el operativo que los agentes realizan en las carreteras del país funciona bajo modalidad “selectiva” y no todas las unidades de transporte pesado son detenidas.

Sin embargo, aseguró que han orientado a las unidades de control vehicular que prioricen la revisión de vehículos que transportan menores de edad, así como taxis y transporte pesado.

Por tratarse de un accidente provocado por un desperfecto mecánico,  el jefe de Tránsito Nacional habló del necesario cumplimiento de lo estipulado en la Ley para el Régimen de Circulación Vehicular e Infracciones de Tránsito, que establece chequeos técnicos para los vehículos de carga pesada cada seis meses.

Otro factor que según González Kraudy imposibilitó que el chofer de la rastra tuviera la oportunidad de detectar el desperfecto que lo llevó a perder el control del vehículo,  es que en el trecho de carretera que recorrió desde su origen hasta el punto de la fatal colisión,  no hay básculas de control para transporte pesado.

Hasta ayer en la tarde no se sabía de quién es el camión y el cemento que la rastra transportaba, tampoco  nadie se había responsabilizado por los decesos y los daños.