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En América Latina y el Caribe se calcula que unos 50 mil niños y niñas menores de 15 años tienen VIH y alrededor de tres mil nacen de madres con VIH, sobre todo en el Caribe.

Cabe señalar que el 70 por ciento de niños afectados con VIH fallecen antes de los 2 años y casi el 90 por ciento mueren antes de los 5 años.

Más de 2 millones de latinos tienen VIH y de este total, 47 mil son niños y niñas, según cifras del Fondo de Población de las Naciones Unidas en el 2006.

La situación en Nicaragua no es nada alentadora, ya que –según --, la OPS se estima un sub registro del 60 por ciento a nivel nacional. A junio de este año se registraban dos mil 739 casos, de las cuales mil 704 viven con el VIH, 72 son niñas y niños y 164 son adolescentes.

De este universo 380 se encuentran en la etapa Sida y desafortunadamente 31 son niñas, niños y adolescentes. Las estadísticas señalan como fallecidos a un total de 655 personas, y la tasa de incidencia es de seis por 100 mil habitantes.

El VIH es una epidemia que esta afectando a gran parte de la población específicamente a las niñas, niños y adolescentes. Por ello es necesario tomar en cuenta los diferentes factores que los hacen vulnerables.

Violencia sexual: factor de riesgo para la niñez

Según un informe de ONUSIDA, las niñas y niños que son víctimas de violencia de cualquier tipo, tienen altas probabilidades de contraer el VIH.

Dicho informe destaca que la violencia sexual no es privativa de las mujeres adultas, sino con frecuencia de niñas y niños, quienes – además de los traumas derivados de la agresión-, son vulnerables a adquirir una infección.

El VIH afecta a hombres y mujeres, pero los niños y niñas son de dos a cuatro veces más vulnerables a sufrir las consecuencias del virus, debido a que existen factores de orden social, cultural y económico, que conducen a esta desigual proporción.

El bajo status social, la falta de educación formal y sexual en las escuelas, y la pobreza extrema ponen a la niñez en riesgo de explotación sexual y abuso, poniendo a este segmento poblacional en una situación de debilidad mayor.

Estas formas de violencia contra la niñez aumentan su vulnerabilidad frente al VIH y reduce a niveles muy bajos su capacidad de protegerse.

Existen otros factores que influyen como: la violencia en la comunidad, el hogar, la escuela, los lugares en donde son víctimas de trabajo infantil, así como los sistemas de atención infantil. Esto permite ver cómo la violencia contra las chavalas y chavalos está presente en casi todo escenario, vinculada a los abusos sexuales.

La violación, el incesto y otras formas de violencia sexual se dan en el hogar, en las escuelas -en las propias comunidades- y en otros lugares, según el informe, “No más Vidas Truncadas”, presentado este año, en la capital, por la organización Ixchén.

Por lo tanto el Estado, las comunidades y las familias son individual y colectivamente, responsables de asegurar que cada niño o niña viva en un mundo libre de toda forma de violencia.

El Código de la Niñez y la adolescencia en el capítulo III, artículo 33, establece que: “Todas las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a disfrutar del más alto nivel posible de salud física y mental, educación, tiempo libre, recreación, seguridad social y a los servicios para el tratamiento de las enfermedades y rehabilitación de la salud. El Estado garantizará el acceso a ellos tomando en cuenta los derechos y deberes de la familia o responsables legales”.

Las cifras en dicho estudio son muy elocuentes: los resultados revelan que en Nicaragua el 79 por ciento de los delitos analizados corresponden a violación, el seis por ciento a intento de violación y estupro, esa misma cifra para acoso sexual y tres por ciento de abuso.

Con una población de más de 190 millones de niñas y niños, América Latina se erige como una de las regiones con mayores índices de violencia, y la niñez forma parte de los grupos más afectados conjuntamente con las mujeres.

Las cifras del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, no menos de seis millones de niñas, niños y adolescentes son objeto de agresiones severas y 80 mil mueren cada año por la violencia que se desata al interior del núcleo familiar. En ese contexto, el vínculo entre violencia infantil y VIH se torna más evidente en nuestro continente.

Rol de los medios de comunicación ante el VIH

Los medios de comunicación cumplen un rol vital en la prevención de la violencia y del VIH en los niños, al influir directamente sobre la opinión pública, en sectores determinantes y los tomadores de decisión.

Es importante que los medios promuevan y difundan la creación de una cultura de respeto y garanticen que se cumplan los derechos de las niñas, niños y adolescentes.

Lamentablemente, el tratamiento de los medios a los temas relacionados a la violencia y el maltrato infantil y el VIH en América Latina, se da generalmente bajo la óptica del sensacionalismo. Así el problema se reduce a una sola de sus dimensiones: la dimensión policial, mostrando una realidad que incita al morbo. Respecto al tema del VIH se le da un enfoque dirigido a la enfermedad y no a la prevención.

El estudio Mundial sobre Violencia contra la infancia, realizado por el investigador Paulo Pinheiro, y presentado en el 2006 sostiene que “la violencia también puede asociarse a los medios de difusión y las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones”.

En efecto, los medios de comunicación presentan como “normales” situaciones violentas o hacen apología de la violencia, incluida la violencia contra los niños. “Esto lo vemos en los medios impresos y visuales, programas de televisión, películas. La Internet también estimula la producción, distribución y uso de materiales en los que se muestran actos de violencia sexual contra niños”.

Al respecto es importante resaltar que se ha constatado la existencia de una relación directa entre la difusión repetida de escenas violentas en los medios de comunicación, y el aumento de frecuencia de las agresiones en los niños.

En lo que concierne al VIH, los problemas más comunes que se observan en la difusión de información sobre el tema en los medios masivos van de la mano con la falta de comprensión de las causas de la pandemia En otros casos el tema no es tratado en forma completa y contribuye a que la gente se forme una visión incompleta o sesgada.

Periodistas deben abordar temáticas desde un enfoque de derecho

Uno de los desafíos importantes que enfrentan los medios de comunicación es cómo interpretar y presentar la información relacionada con temas relacionados a la violencia infantil y VIH de manera sencilla, interesante y sobre todo de acuerdo a las características socioculturales de los distintos grupos de audiencia.

Los medios de comunicación deben incorporar estos temas a su agenda informativa y a su programación habitual como una tarea imperativa, y evaluar con su propia experiencia los derechos de los niños y niñas como un asunto de interés mediático.

La población debe exigir al Estado programas con presupuesto para trabajar el tema de la violencia, que se cumpla y amplíe la legislación referida a niñez, el ejercicio de su derecho a una educación sexual comprensiva y sin tapujos, que les permita prevenir prácticas de riesgos, ya que los diversos tipos de impacto del VIH y sida no necesariamente están relacionados a tener el virus o padecer la enfermedad. Los medios, a su vez, deben informar sobre estas demandas sociales y aportar a dicha educación.

Los medios de comunicación deben tomar acciones concretas ante esta situación. Las y los periodistas aportan con la investigación constante, cuando informan de manera amplia y objetiva.


Fuentes a consultar:

1. Ximena Norato
Directora PANDI
TEL: (57-1) 3458564 Cel: 316 2374298.
E-mail: ximenanorato@agenciapandi.org


2. Carlos Pernudis
Mobilizador de la Estrageia de VIH y Niñez
Dos Generaciones
E-mail: carlospernudis@dosgeneraciones.org


3. Ana Lucía Silva.
Oficial de Políticas Públicas.
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. UNICEF
Teléfono: 2680146

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