•  |
  •  |

Publicada en Panamá su novela Dos hombres y una pierna, ganadora del

Premio Centroamericano

Rogelio Sinán

 

Con motivo de la presencia en Panamá del escritor nicaragüense Arquímedes González, ganador del Premio de Novela Rogelio Sinán 2011-2012 con su libro Dos hombres y una pierna, aprovechamos para entrevistarlo.

–¿A qué edad tuviste conciencia plena de que querías ser escritor?

Fue cuando tenía 26 años. Yo había comenzado a trabajar en el periodismo desde los veinte años y me encantaba escribir reportajes. A los veintiséis años me topé con una historia muy original sobre la posible llegada del asesino en serie londinense Jack El Destripador a Nicaragua en 1889. Yo quise escribir un libro, pero al principio me daba miedo no poder hacerlo bien. Luego me fui becado a Japón y estuve estudiando periodismo dos años en Tokyo. Fue ahí que decidí escribir el libro. Regresé a Nicaragua en 1999 y comencé a escribir la novela.

–¿Cómo influye tu oficio de periodista en la forja del escritor?

Yo le debo mucho al periodismo. El periodismo me enseñó a escuchar a mis personajes. El periodismo me enseñó a escribir y el periodismo me dio la oportunidad de acercarme a muchas bellas historias que, desgraciadamente, tenían que ser contadas en poco espacio o con un número de palabras limitadas que era el problema que yo sentía que tenía pues no podía expresar todo y en la literatura encontré ese espacio.

–Has escrito y publicado cuentos y novelas. ¿Cuál de estos dos géneros narrativos priva en tu gusto?

Yo comencé al revés. Dicen que para escribir uno debe comenzar por pequeños relatos para aprender a desarrollar los personajes, pero yo inicié con una novela. Luego fui reuniendo relatos y hasta en el año 2009 publiqué un libro de relatos titulado Tengo un mal presentimiento. A mí siempre me gusta más el género de la novela. Siento que el relato es un género muy difícil, aunque siempre intento explotarlo.

–Habías obtenido varios premios literarios antes del Premio Rogelio Sinán. ¿Qué significado tiene para ti el haber merecido este nuevo galardón?

El Premio Rogelio Sinán era para mí siempre un sueño. La primera vez que supe del premio fue en 1999 cuando lo ganó el guatemalteco Franz Galich con su novela Managua Salsa-City ¡Devórame otra vez! Yo leí la novela y me encantó el argumento y me llamó la atención la apertura del premio a los escritores centroamericanos. En el 2007 me atreví a enviar un libro de relatos titulado Conduciendo a la salvaje Mercedes, que obtuvo una mención y que prácticamente me sacó del anonimato como escritor porque fue el primer reconocimiento literario internacional que tuve. Yo me sentí emocionado y satisfecho por esa mención. Después gané en Honduras el Premio Centroamericano de Novela Corta con mi libro El Fabuloso Blackwell y fue hasta el 2011 que me atreví a enviar mi libro Dos hombres y una pierna, y afortunadamente ganó.

–¿Qué tanto se conoce en Centroamérica este certamen generado en Panamá en 1996? ¿Tiene algún prestigio real?

En Nicaragua el Premio Rogelio Sinán es visto como el de más prestigio en la región. La novela de Galich, por ejemplo, va ya por su tercera edición en Nicaragua gracias al premio que le dio un impulso increíble.

–Dos hombres y una pierna, podría sonar como un título un tanto abstruso, absurdo o incomprensible antes de la lectura del libro. ¿Es intencional la búsqueda de ese primer efecto de extrañamiento en el lector?

Sí, yo quería causar una sorpresa en el lector desde el título del libro. Dos hombres y una pierna es una novela difícil, profunda, que aborda el tema de la muerte, del desprecio, del desamor entre padre e hijo y que recuerda mucho a Carta al padre del escritor checo Franz Kafka. Es una novela que narra la historia de la muerte de un padre en la cama de un hospital y de un hijo que no sabe cómo acercarse a su progenitor en sus últimos momentos de vida. Padre e hijo no saben despedirse. Esta novela la escribí durante una beca literaria en Francia en el 2008. Estuve varios meses viviendo en un lindo castillo en una ciudad llamada Marnay sur Seine y luego la corregí en Managua y Holanda durante tres años más.

–Háblanos de la situación actual de la narrativa en Nicaragua en las nuevas generaciones de creadores y en gente de otras generaciones como las de Sergio Ramírez y Gioconda Belli…

Las nuevas generaciones de escritores nicaragüenses siguen produciendo, lo que pasa es que hay muchas dificultades para publicar mientras que Sergio Ramírez y Gioconda Belli han alcanzado el éxito internacional merecido por sus obras.

–¿Qué aportan estos dos autores a la literatura de tu país y del continente?

Sergio Ramírez es el gran cronista de nuestra historia. Sergio Ramírez ha logrado crear toda una obra que repasa acontecimientos políticos, literarios y hasta criminales del país. Ramírez ha dado vida a grandes personajes como Oliverio Castañeda. Belli ha explorado el tema de la mujer y su liberación como persona, como humana, una liberación desde el punto de vista erótico, sexual, político y religioso.

–¿Qué opinas de la obra literaria de Lizandro Chávez Alfaro, novelista y cuentista nicaragüense prematuramente fallecido?

La literatura de Lizandro Chávez explora ese otro lado del país, que es el Caribe lleno de historias increíbles y tan bien escritas, que uno queda asombrado de por qué la vida cometió una injusticia con Lizandro Chávez, al no ser más reconocido en vida como uno de los grandes escritores nicaragüenses y latinoamericanos.

 

(Entrevista publicada en la revista Maga, número 71, Panamá)