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“Collabos”, como aquellas marionetas infames de Vichy

(imperdonable L. F. Céline que se metió en ello hasta la caca);

“collabos” que delataban la presencia judía en una sombra cualquiera

o al patriota resistente que en su insomne buhardilla

escuchaba en la radio las últimas contraseñas de combate.

“Collabos” de hoy también informando a los policías del mundo

que mi patria hechizada por los colores del guardabarranco

es hija de los infieles y piden (oh teólogos del Mal infinito)

que los Cruzados vengan con su aviación aliada

sobre nuestras íngrimas ciudades

y lo escriben en sus periódicos a grandes titulares

y nos venden sin culpa al pensamiento global

de una igualdad planetaria modelada por los vencedores.

“Collabos”, que negaron su espacio a Evo Morales:

de máscara en máscara han sobrevivido en las tinieblas,

de traje en traje han agotado el vestuario de la historia

pero cuando la luz invada la tierra de los Justos

no podrán ocultar su rostro ante la verdad desnuda.

 

Santiago Molina