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La aparición de la Virgen de Guadalupe, como otras advocaciones numerosas, purísimas y llenas de amor y devoción a Nuestra Santísima Virgen (Alégrate, llena de gracia; el señor está contigo. Lucas 1), que tiene para nosotros, comprendiendo el nosotros como a los que pertenecemos a la región de Mesoamérica, partiendo de México en lengua y vida referida a una sola vertiente denominada la región Olmeca; decía pues, que la aparición de la Virgen de Guadalupe tiene especialísimo significado, profundamente amoroso y de purísima fe, en que la aparición de la Virgen de Guadalupe sucede y se verifica de manera muy especial.

Hemos tenido en nuestras manos una numerosa bibliografía que de ex profeso no hacemos referencia ni ordenada, ni directamente porque hemos preferido usar un estilo simple y sencillo para poder expresar lo que tan amorosamente queremos celebrar entre la Santísima Virgen de Guadalupe y nuestro pueblo.

Podemos comenzar con la primera aparición de la Virgen que se da más o menos en el año 1531 (subrayándose la primera mención en 1649 que aparece en el libro Nican Mopahua, publicado por Luis Lazo de la Vega), es decir comenzando en las primeras décadas del siglo XVI y lo que tiene de particular y significativo es que la Santísima Virgen se le aparece a un indito cualquiera con quien conversa en lengua náhuatl. En seguida aclaro con los detalles siguientes:

1. De conformidad con el códice de Techialoyan (Código de Santa María Kalacohuayan) el nombre que el indito le dio a la Virgen fue el de cuauc-can-y-olt que es el resplandor sobre arboledas que equivale a decir arboleda ardiendo.

2. El nombre primitivo del indio que posteriormente sería bautizado con el nombre propio de Juan Diego, fue el de Tzin-cuauc-Tzin = “propio de esa arboleda”, que se traduce como pajarito del monte.

Con ese nombre de pajarito del monte, Juan Diego, que se conoce nacido en 1474 y que a la edad de 31 años (1) le sucede la aparición de la Virgen, se traslada del lugar donde vive, que es una región que le llaman Ayate porque está sembrada de maguey, y es completamente árida; de ahí se traslada Juan Diego al Barrio de Tlayacac, “Texcoco”, que bordea el cerro del Tepeyac.

Entre el 9 y 12 de diciembre de 1531 trató de verse con el obispo Zumárraga quien no lo recibió y más bien expresó que nada tenía que hacer con ponerse a oír a un pobre indio que venía de lugares inhóspitos y que llegaba con el cuento de que había hablado con la Virgen María.

Es de explicarse que Zumárraga, que no sabía absolutamente ni media palabra de náhuatl, no podría conversar nada con Juan Diego, porque no se hubieran entendido nunca; pero algunos allegados insistieron y Zumárraga por lo menos oyó lo que decía Juan Diego a sus allegados. Juan Diego le expresó a los allegados a Zumárraga qué es lo que la había dicho en náhuatl la Virgen aparecida y desde luego que ni esos curas allegados, posiblemente no entendieron mayor cosa, aunque concluyeron que el indito decía que había visto a la Virgen María.

En respuesta Zumárraga pidió al indito algunas pruebas porque Zumárraga conocía la región del Ayate que era totalmente desierta e inhóspita y cuando por insistencia de los mismos curas aceptó recibir al indito, no es que pudo hablar con él sino que por señas le dio a entender al indito que le trajera alguna prueba o muestra de lo que había visto sobre la Virgen María; y la sorpresa fue grande cuando Zumárraga se encontró con el delantal abierto que le enseñó Juan Diego con unos ramos bellos de rosas rojas. Eso lo hizo espantarse a Zumárraga porque él sabía que esas rosas no se daban por esos lados; entonces Zumárraga resolvió hacer el viaje hasta el Tepeyac e intentó, dirigido por Juan Diego, conocer el lugar de la aparición de la Virgen, pero en realidad no vio nada… absolutamente nada.

Cómo podría encontrase con la Virgen María, Zumárraga, que aún siendo un Obispo era en el fondo y en esas mismas circunstancias un descreído; de todas maneras ordenó que en ese lugar se hiciera un ranchito en forma de Iglesia y que allí se quedara a vivir cuidando esa Iglesia Juan Diego… y ahí comenzó desde entonces el Templo de la Virgen de Guadalupe en El Tepeyac.

Alguna cosa es interesante comentar: primero que la Virgen sí habló en náhuatl con Juan Diego; segundo, que Juan Diego sí entendió lo que le dijo la Virgen; tercero, que luego Juan Diego refirió eso que la Virgen le había dicho en náhuatl y que indudablemente no le entendieron, porque es importante explicar que a esa altura de mediados del siglo XVI, exceptuando a las Órdenes Religiosas que ya empezaban a llegar y muchos curas piadosos, entendían a medias el náhuatl y más bien lo que había era una forma de acomodo de los indígenas de manera de hacer su lengua náhuatl un medio parecido con lo que era la lengua española, que los conquistadores aprovechaban usando elementos irrisorios como abstractos… señales e imágenes inventadas, lingüísticas.

Lo que sí quiero dejar establecido es que la Virgen Santísima aparece con un nombre NÁHUATL que significa “Esplendor Inmenso”, y que se le aparece a un indito de ese lugar que lleva como nombre “Pajarito del Monte”; y que indudablemente al conversar con la Virgen María ese pajarito lo está haciendo también en su propio lenguaje náhuatl, que es también lenguaje de pájaros, lo que siempre se ha considerado al náhuatl: un origen que viene del lenguaje de los pájaros.

Concluyo: la Virgen de Guadalupe aparece hablando la lengua náhuatl, que es la lengua del lugar, y es en náhuatl como conversa con ese pajarito que es Juan Diego. El nombre de Guadalupe es también derivado del náhuatl (2).

 

25 de Julio de 2013.

 

Notas:

(1) Fue beatificado en 1990 y canonizado en 2002 en ambos casos por el beato Papa Juan Pablo II.

(2) El nombre de Guadalupe es también derivado del náhuatl -ésta debe verse como una versión mía propia, que tiene cabida en la forma que en seguida se detalla: cuact=gua-ct-alu-tl =Guada-la-u= GUADALUPE.

De conformidad con autores como Alonso de Molina, Clavijero, Orozco y Berra, Torquemada, Sahagún y ¨remi simeon¨ y otros, la lengua náhuatl por ellos estudiada muy prolijamente los lleva a estar acordes de que al fin y al cabo nadie puede darse la importancia de creer que conoce como se conocen las lenguas actuales, la lengua náhuatl. Mucho se ha avanzando en la discusión, estudio y elección de las raíces náhuatl y quizás son las raíces náhuatl las que han dado sustento a los diccionarios, pero la idea general es que todas estas raíces como los vocablos que forman tienen que sufrir un acomodo, dado a que hay que considerar que la lengua náhuatl que nosotros hemos recibido está hecha con el abecedario del idioma español lo cual de ninguna manera le da valor original, siendo por eso, principalmente que lo que vale al fin es la interpretación; de tal manera que lo que se dice en una expresión náhuatl es en realidad una versión válida bajo todo punto de vista. También es importante señalar que la imagen de la Virgen de Guadalupe es originalmente una imagen especial con indumentaria y fisionomía que directamente se nota nacida auténticamente del barroco mexicano.