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Entre los géneros periodísticos informativos (si es que aún es posible establecer dicotomías genéricas entre lo informativo y lo interpretativo en el ejercicio actual del periodismo), los de más cercano parentesco con la literatura son la crónica y la entrevista; considerando de ésta última su expresión más elaborada, que es la semblanza o entrevista de perfil. A veces también lo es el reportaje; aunque de la combinación de estos tres géneros se puede lograr una quintaesencia periodístico-literaria de grandes méritos. Es lo que precisamente presenta Karly Gaitán Morales en su compilación de textos periodísticos alrededor de la figura del escritor Sergio Ramírez.

El libro se titula Cita con Sergio Ramírez (Entrevistas, artículos, crónicas), y contiene, además del prólogo y la introducción explicativa de la autora (especie de crónica titulada “El primer encuentro”), quince textos periodísticos, la mayoría publicados en periódicos de Nicaragua entre los años 2006 y 2012. Casi todos son entrevistas, felizmente afectadas muchas de ellas por una escritura evocadora, imaginativa y transparente, así como también están atravesadas por anécdotas y recuerdos vivenciales que dan como resultado una lectura fácilmente digerible. Los demás no son precisamente artículos, como se avisa en el subtítulo, sino más bien crónicas mezcladas con otros géneros, entre ellos desde luego el artículo, pero que al final devienen en una amplia semblanza del personaje Sergio Ramírez.

Para lograr, hoy en día, una buena semblanza, el periodista debe trabajar con diversos elementos que, si bien de forma independiente han sido objeto de constante ejercicio en la tradición periodística, mezclados creativamente han logrado actualmente una evolución que va más allá de la simple reproducción de declaraciones para ofrecer el retrato de una persona de interés público. Y esos elementos necesarios los encontramos en casi todos los trabajos recogidos por Gaitán en este libro.

En primer lugar hay una interpretación aguda de Sergio Ramírez como personaje real, cuya proyección pública tiene un valor, además de literario, simbólico-social. Y a través de un diálogo sistemático y fluido con el personaje, así como de entrevistas a fuentes cercanas (familiares, amigos, colegas, críticos y biógrafos), Karly Gaitán recrea anécdotas y vivencias que redundan en una amplia, detallada y amena información acerca de la vida de Ramírez, desde sus primeros balbuceos literarios, su vida de estudiante y su violento encuentro primigenio con la realidad política nicaragüense, hasta su ya añeja amistad actual con los más importantes y célebres escritores de Nicaragua y el mundo.

“El primer encuentro” es, como ya dije, una especie de crónica; un recuerdo de infancia de la autora que la lleva a evocar sus primeros encuentros con Sergio Ramírez como incipiente lectora; su primer encuentro con el personaje real, “en carne y hueso”, durante una manifestación política en 1989; sus nuevos encuentros virtuales con el mismo personaje en la biblioteca de su casa o en los cursos de escritura creativa de la universidad; hasta la primera entrevista periodística. Todo descrito como una breve crónica pero que funciona perfectamente como la presentación o el pórtico de un libro “elaborado para rescatar del olvido piezas periodísticas que nos muestran a Sergio Ramírez desde distintas facetas a lo largo de su carrera literaria”.

“Del pincel de Sergio Michilini” es una doble semblanza: la de Ramírez y la del pintor italiano radicado en Nicaragua desde hace más de dos décadas. Gaitán recrea el encuentro, o más bien los encuentros, entre el escritor y el pintor, en el proceso de elaboración de un retrato (casualmente el mismo que ilustra la carátula del libro). Es una breve nota periodística ampliada con los elementos descriptivos e interpretativos de la crónica, para informarnos del proceso de elaboración del cuadro, y al mismo tiempo un retrato periodístico de los dos personajes, de sus encuentros y sus diálogos.

“La mejor lección”, “El árbol de plata”, “Cinema: 12/35”, “Toque su tambor”, “Cincuenta años de carrera literaria” e “Historias para ser contadas”, además de los que hasta ahora he mencionado, son, digamos, las piezas periodísticas menos ortodoxas de este libro. “En la mejor lección” se recurre de nuevo a las formas de la crónica, partiendo por supuesto de la entrevista, para evocar los años juveniles de Ramírez, sus días como estudiante de Derecho en la Universidad Nacional en León, y una importante lección ética derivada de un desencuentro fructífero con su mentor, el rector Mariano Fiallos Gil, principal artífice de la autonomía universitaria.

“El árbol de plata” es también una crónica muy lograda, por vivencial, es decir: atestiguada por la periodista y no necesariamente derivada de la entrevista; describe y recrea la entrega de un importante premio del gobierno alemán al escritor nicaragüense.

“Toque su tambor”, “Historias para ser contadas” y “Cincuenta años de carrera literaria” mezclan la nota informativa con los elementos interpretativos propios de la reseña crítica a partir de los libros Tambor olvidado e Historias para ser contadas; el primero un ensayo sobre las raíces africanas en el centro y Pacífico de Nicaragua publicado por Ramírez en 2008, y el segundo una reunión de los artículos periodísticos publicados por Ramírez entre 1966 y 2010.

Los demás textos: “A diez años del premio Alfaguara”. “Secretos del arte de escribir”, “Las cuatro estaciones”, “Teatro de una esclavitud”, “Los desafíos de La fugitiva” y “Una vida por la palabra”, son lo que llamaríamos “entrevistas periodísticas convencionales”, es decir, diálogos que en su redacción se reducen a la breve semblanza introductoria y a la inmediata sucesión de preguntas y respuestas, sin mediar ningún tipo de intervención interpretativa del periodista, más que las propias preguntas. Son sin embargo entrevistas bien logradas en las que Gaitán evidentemente ha asumido el sabio precepto de Vicente Leñero, para quien la entrevista es un duelo de inteligencias y sensibilidades entre un periodista que pregunta y un personaje que responde. Así de simple. Así de exacto.