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En octubre y noviembre, en la Sala Justo Rufino Garay, en la Sala Salomón de la Selva (UNI) , en el Instituto de Historia de la UCA y en la Biblioteca José Coronel Urtecho de la UCA, se llevará a cabo Rastros 2: una serie de actividades y exposiciones centradas en la figura y la obra del artista nicaragüense Rolando Castellón. La oportunidad será única para conocer el trabajo de este creador que vive fuera de Nicaragua desde 1956.

Castellón es, sin lugar a dudas, la otra cara de la plástica nicaragüense. La cara desconocida pero siempre presente. No se puede explicar Raymundo y Todo el Mundo (los 1980), Artefacto (los 1990), Tajo/Espira (los 2000), el Taller Imagen Tiempo (los 2000) o malagana (hoy) sin la obra y la actitud creadora de Rolando Castellón. Su trabajo solitario e innovador (sin concesiones a nada) es la base firme sobre la cual se sustenta el nuevo arte. Sin ningún impuesto, ni aire de superioridad absurdo, supo brindarnos su apoyo y su ejemplo evadiendo el éxito.

En la Sala Justo Rufino se presentará un mural reconstruido de la década de los 70 y una serie de alusivos collages (1 de noviembre, 6 pm). En la Sala Salomón de la Selva estarán los Folds (Plegables) –30 de octubre, 4 pm– que tanto fascinaron a Marta Traba. En la Biblioteca de la UCA se podrán apreciar esos talismanes llamados Cenizas. La colección completa de la revista (43 números) estará a la vista de los interesados y diletantes (31 de octubre, 11 am). En el Instituto de Historia de la UCA estará una muestra de los códices poscolombinos (21 de octubre, 10 am). Y en Casa de los Tres Mundos en Granda estará el mural en construcción (30 de octubre, 10 am).

La idea fue sacar el arte de las galerías y meterlo donde está la gente. Especialmente los jóvenes. Estas muestras están dirigidas a ellos. A los jóvenes artistas de este país. Para que agarren cábula.

Paralelo a las muestras de Rolando se presentará la exhibición colectiva “Este Katún es tu delirio” (Biblioteca José Coronel Urtecho: 31 de octubre, 11 am), organizada por malagana: una especie de homenaje diferido.

 

* De malagana.

 

Cenizas cinzas ashes asche

Stefan Baciu

Al correr de los últimos años, desde San Francisco, California, muchos lectores de poesía y coleccionadores de publicaciones “raras”, han tenido la ocasión varias veces al año de recibir unos diminutos cuadernos en cuya portada estaban escritas las palabras CENIZAS CINZAS ASHES ASCHE. Como editorial de la nueva publicación aparecía el pie de imprenta “Romax”, detrás del cual se ocultaba la discreción lirica y nicaragüense del excelente pintor Rolando Castellón, artista bastante conocido en los medios de vanguardia de Centroamérica y California.

En realidad Cenizas ha traído con cada numero algo nuevo, insólito e inédito, no tanto gráficamente (no se puede perder de vista el hecho de que Rolando Castellón no es solo el editor de la revista, sino, al mismo tiempo, tipógrafo, encuadernador, compaginador, administrador y manager), sino también poéticamente, por medio de poesías y textos escritos en su mayoría en español y en ingles, pero también en “chicano” y en francés, en alemán y hasta en rumano, alternándose los poemas con dibujos, vignettes o ilustraciones que representan, de cierto modo, la “marca” de esta hoja tan simpática, tan singular y tan valiente, porque sabe mantener –en un tiempo cuando desde Nicaragua llega tanta poesía que es mas bien cartel político y cursilería– la poesía pluralista que también es lo que suelo llamar la poesía en libertad.

Durante algún tiempo, Rolando Castellón nutrió el sueño de hacer una, vamos a decir, mini-editorial, lanzándose a la aventura con los “Poemas del viejo soldado Tristán Marof”, en segunda edición y también con los pocos poemas traducidos al inglés de ese cronista (“Ukulele’), ilustrados por Jean Charlot, el cuate de Diego Rivera, Carlos Merida, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, pero tuvo que cortar las alas de su sueño para dedicarse enteramente a estas Cenizas que ya van volando sobre muchos países de nuestra América.

A veces, hojeando la colección de los números salidos hasta la fecha, pienso con melancolía que algunos de los más entusiastas lectores y colaboradores de la hoja, como Manuel Bandeira, Rafael Heliodo Valle, Rafael Arévalo Martínez, Joaquín García Monge, Jorge Carrera Andrade, Joaquín Pasos, Manolo Cuadra, Magliore Saint Aude, Teófilo Cid, Trigueros de León y Eunice Odio —nuestra entrañable Eunice— se fueron para el otro lado, y ya no pueden colaborar en esta revista cuyo mensaje es, hoy día, mas simbólico que en cualquier otra época.

Rolando, a veces ayudado por otro valioso artista “nica”, Alfonso Ximénez, noche adentro compagina, revisa o pega estampillas, para que la poesía pueda seguir circulando libre, sin fronteras y sin censura de ningún tipo y ninguna ideología.