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A Erick Aguirre y a Jorge Eduardo Arellano, poetas y amigos, en diálogo infinito.

 

1

Tabernas de la conversación y del vino; tabernas del vino con sus grupos de poetas relacionándose en amplia conversación y en diálogo infinito; esas tabernas son los quirófanos donde se encuentran y surgen las más amplias expresiones literarias y también las críticas a las más antiguas o a las más recientes producciones poéticas. Para librarse del estrés emocional, también hay que chismorrear una buena cantidad de chismes, especialmente los chismes y las anécdotas más crueles y marginales sobres los buenos amigos que ahora están ausentes esta noche y que no pudieron venir.

De tanto licor, el ambiente en la taberna adquiere el calor de las fraguas. Hablan en voz alta los poetas (los Prometeos Encadenados o los Apolos del Fuego en Delfos)---confesando temerosamente sus sueños o sus diversas aspiraciones en los más variados géneros de la literatura. Se acerca la mesera a servir las copas (una muchacha joven, con la falda bien ajustada, ceñidísima a la cintura y revelándole a los presentes las posibilidades del amor nocturno con el bamboleo más lúbrico de sus caderas alegres y chiribiscas). Todos hablan y todos escuchan o nadie habla y sólo el cielo escucha. Una canción de Ana Belén pone la nota romántica en lo más alto de la noche. Sigue el diálogo infinito hasta que asoman las primeras claridades del alba.

Proyectos bien meditados y elaboracion personal de las futuras obras maestras o referencias en voz baja de los melancólicos fracasos. Luctuosos y deprimidos, unos; encendidos y eufóricos de júbilo, otros. Un gato pasa caminando encima de una lejana pared amurallada. En las tabernas de la conversación y del vino, está prohibido, completamente prohibido, el odio; y en la extensión de estas praderas y después de haber atravesado los artistas sus puertas libres el odio está aquí enterrado, íntima y radicalmente enterrado, mientras vivimos esta noche los poetas con la satisfacción y el privilegio de un largo diálogo infinito.

2

(Cofradía de asistentes)

Sesentones y olvidados, poetas con el corazón en andrajos, sentados a la orilla de las mesas con el lastimoso aspecto de caballos cholencos. O jóvenes poetas rotando vertiginosamente con el perreo activo del reguetón y comparsas, acercándose muy peligrosamente a las chavalas llenas de movimientos lujuriosos y de sudores bailantes. O profetas de inmensos mantos bordados, grandes coronas imperiales, dicterios, altanerías, desprecios, farsanterías y cetros. O vates debatiéndose con los problemas de la vida para sobrevivir y terminar navegando como centavos de cobre por la más extensa pobreza. Toda esta cofradía de poetas reunida hasta el amanecer, en diálogo infinito, por las ya desiertas tabernas de la conversación y del vino.

3

(Era invierno)

Territorios de la desdicha. Evocación de las distancias. Plegarias de la tercera muerte.

Era invierno.

La lluvia escribía su alfabeto de tristeza sobre la penumbra de las calles mojadas.

4

(Lápida)

Piedra, verbo amortajado. Templo del viento y pradera azul de las mareas en donde la realidad levanta sobre los astros la desgarrada barca del insomne, con la memoria como una bandera honda que besaba la tierra. Allí la vida dice su palabra más alta y pura, quebrando una botella de ron contra una lápida. La dice, eso sí, pero con el flanco desangrado.

5

(Voluntad de los cielos)

Voluntad de los cielos desmelenándose en lluvias. Una cruz de madera pesa sobre mi lengua. Coracero de las milagrosas tinieblas, yo avanzaba devotamente en la noche de los bosques para derrotar en el silencio a las nostalgias que duelen.

6

Una tormenta eléctrica dictaba su primera conferencia a todas las flores dormidas en el jardín.

7

(La crítica literaria)

El colmillo del tigre hundido en el diamante (cuerpo y alma) --- es la aventura más fiel del pensamiento para eternizar una mancha de sangre y dejar en libertad las alas de los poemas que vuelan.

 

Managua/2013.