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Huyo de mi frente

dejando que mi pensamiento pueda

quedarse sosegado

esperando desde un sitio vacío

el viento que viene perdido

silencio silbando entre

los dientes

como que advirtiera

que ya no queda nada fuera,

y señalando

el cuello y parte del hombro

caídos como cáscaras

en el suelo.

Igual a voces que se oyen

entre un murmullo de pájaros

espantados

que da la imagen

de la realidad

arrugada

faltándole poco

para hacerse nada,

entre los escombros de un verso

caído

descabezado

en su amargura

al cual solo le queda después

olvidarse.