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Le gusta trabajar de forma artesanal. Es como el orfebre que talla la joya con esmero y cuidado buscando un resultado que agrade a los ojos del que la mira. Así son sus relatos, sus novelas, sus escritos, pequeñas joyas que pule hasta la extenuación. “Hago varias novelas al mismo tiempo y las dejo descansar. Pasan dos, tres años, las recupero veo que me gustan... Alguna no resiste la prueba del añejo y queda, simplemente, en un aborto”.

No fue el caso de Como Cuba libre, ganadora del Premio María Teresa Sánchez 2012 que concede el Banco Central de Nicaragua, país de origen de Guillermo Goussen, y del que este médico de profesión que cambió el bisturí por el bolígrafo y el quirófano por los libros, sigue conservando la nacionalidad pese a vivir en México y en Huesca, donde residió en 2003 y 2004 y a la que ha vuelto estos días para presentar esta novela.

La Asociación de Vecinos del Casco Viejo fue el lugar elegido para el reencuentro con sus amigos y con los oscenses. Le acompañaron José Martín Retortillo, presidente de la Asociación Aveletra; Susana Oliván, presidenta del Casco Viejo, y Eduardo Martínez Carnicer, escritor.

El acto se convirtió en algo muy especial para este autor, que regresaba a casa y lo hacía para hablar de su país, protagonista de esta novela que surgió hace 22 años a partir “de algunos relatos sobre gente de mi ciudad, León (Nicaragua). Eran viñetas, un friso de personajes, que es como me gusta ver una ciudad. No soy muy dado a la piedra, que permanece frente a unos personajes que a mí me gusta recuperar”.

Goussen se encontró con “un montón de relatos que no tenían coherencia”, y llegó la inspiración, una idea sobre la que trabajar y en la que tendrían cabida todos esos personajes: “¿Qué pasaría si yo regresaba con mi carrera de medicina y con todos los honores, porque era un excelente alumno?”.

Guillermo Goussen se remonta a la Nicaragua convulsa de los 80, un país en guerra, y a un viaje “de un médico que regresa al país para incorporarse a los hospitales tras los bombardeos. Allí se encuentra con su sobrino, que también es médico. Ambos inician un viaje a Managua en busca de trabajo y en el camino se van contando historias en las que van apareciendo ese friso de personas que esperan entrar al escenario como actores principales o de reparto”.

Tenía el hilo conductor, pero Guillermo Goussen creía que necesitaba algo para redondear su novela. Con el viaje montado y la construcción de la ciudad a partir de los personajes, se dio cuenta que lo que le faltaba era un correo epistolar con su madre que él mismo se fue inventando. “En esas cartas ella va preguntando por mi cambio de la medicina por la literatura, se interesa por escritores que yo le sugiero, hasta llegar a cómo se está haciendo esta novela, cuestionando su estructura y escribiendo el último relato antes de perder su memoria, ya que murió de alzhéimer”.

Esa historia con algún que otro tinte personal se presenta bajo el título de Como Cuba libre, “una ironía sobre lo que quiso ser Nicaragua en los años 80, un remero de la Cuba de Fidel, una Cuba libre como se dice en la isla, y termina siendo como un cuba libre porque mucha gente recurrió al alcohol, ya que toda una generación perdió sus expectativas, unos porque murieron en la guerra y otros se fueron al exilio”.

Le ha dedicado tiempo, mucho, y el resultado es una novela muy trabajada, “porque no soy un escritor genial, trabajo artesanalmente y no me cuezo al primer hervor”. Por eso, Como Cuba libre es una novela que “ata bien los cabos. Eso es lo que yo ofrezco, un trabajo artesanal”.

Guillermo Goussen no es muy dado a presentarse a certámenes y mucho menos en su país, “en el que como escritor no estoy muy bien visto”. Sin embargo, hizo una excepción: “La excusa era viajar a Nicaragua”. Pese al deseo, se iba imponiendo la voluntad y hasta la víspera de que se cerrara el plazo no le pidió a su hermana, que vive allí, que imprimiera el manuscrito que le envió por correo electrónico y lo presentara al concurso.

La sorpresa llegó cuando le anunciaron que había ganado. Goussen estaba en Miami y no pudo acudir a recibirlo. “Yo tenía un compromiso para presentar la novela en Huesca el 20 de marzo”; algo que hizo acompañado por amigos y lectores.

 

(Tomado del Diario del Alto Aragón, Huesca, España)