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MEMOIRE

La primavera de marzo yo parís 59

en la ventana viendo el arbolito que comienza a retoñar

el aire. el delgado perfil del aire alado

en una fila de mínimos ecos variando

el tono de la alargada lejanía.

una puntual manera de vivir -todavía- oler, oír, reír así.

volviendo al pensamiento

dejado en el ropero hace ya tantos años atrás

en medio del instante triste -de ahorita-

que como una rosa temprana, a su tiempo recoge

los pasos que callan sus ruidos

y dejan las huellas entre el polvo débilmente flotando

y escribiendo lo que dice -otra vez 2.013- ahora mismo

mientras queda ahí causal dentro de su propio contorno vacío

 

VOCES PERDIDAS

Huyo de mi frente dejando que mi pensamiento pueda quedarse sosegado

esperando desde

un sitio vacío el viento que viene perdido silencioso

silbando entre los dientes

como que advirtiera que ya no queda nada fuera,

y señalando el cuello y parte del

hombro caídos como cáscara en el suelo.

igual a voces que se oyen entre el murmullo

de pájaros espantados que dan la imagen

de la realidad arrugada faltándole poco para hacerse nada, entre los escombros de un

verso descabezado en su amargura al cual solo le queda después olvidarse.

 

PRESAGIO

Un corazón vacío como una alejada

ausencia que se

incorpora de la manera de una idea que se suelta

cayendo al suelo como hoja marchita

señalando la diversidad con

un dedo encendido de miedo mientras las

manos con avidez recogen lo que pueda salvarse

de los sueños habidos que quedaron

vivos como si todo al fin pudiera tratarse

de un juego de jotas de los Reyes del naipe.