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No me arrepiento al decir que el poeta de aquí o de allá sabe lo que le pertenece. Sabe cómo están las aves del purgatorio; sus mentiras y rodillas atrofiadas, sus silencios del tamaño de un cuerno de marfil. Cómo me agrada cuando Marguerite Duras, dice: “Escribir no es deporte: o se mata uno en cada línea de vida, o no escribe”. Es enseñanza y provocación del delirio.

Es que el poeta también sabe cómo se las arregla con los disgustos de la alegría. Y lo entrega todo por pensar la vida: escucharla, amarla y sacarle la verdad. Muchas veces escribir al margen de la lengua. Muchas veces escribir herido en la desconfianza por marginalidad de la sociedad. Para aplacar este hosco tránsito de la desconfianza, el poeta Erick Aguirre escribió “Diálogo infinito”. Este libro referencial nos confirma que el poeta cada día lanza una señal de retorno, porque el autor la necesita. Y es una clara invitación a la relectura.

Erick nos da cuenta de que su libro no se propone imponer cultos, dogmas ni fanatismos, sino que bebe del tiempo al que uno quiere volver: a los poemas y a las obras de un tiempo en construcción, de emoción y verdad y acumulación de pasados. Nos invita a observar con ojo natural y paciente, cómo han sobrevivido los poemas y sus voces; la respiración y el oído de los creadores que no hacen poesía, sino buenos poemas. Es también un ejercicio de crítica a distancia, y juicio sin pedantería, sin obedecer a las técnicas del mercado, con inteligencia en la interpretación de la creación artística. Como lector incansable sabe valorar y divulgar cada libro como objeto cotidiano de experiencia de vida y reflexión; y durante muchos años como periodista cultural, siempre ha estado dispuesto a responder al desafío que emergen de sus filtros. Como creador justifica el ejercicio de la crítica porque conoce a profundidad los procesos creativos de la obra literaria.

En el recorrido de su “Diálogo infinito”, como autor-lector Aguirre emprende un examen a fondo de nuestra poesía, situando los poemas como un hecho real y vivo, descubriendo con qué fuerza anduvo el poeta por cada época y por el mundo.