•  |
  •  |

Extraña es la suerte de la Literatura en Nicaragua. En este país existe una singular tradición literaria que inició con Rubén Darío y que continúa hasta el presente. Carlos Martínez Rivas, Pablo Antonio Cuadra, Ernesto Mejía Sánchez, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli y Sergio Ramírez son algunos de los escritores más destacados que con su obra han mantenido viva esta tradición. Algunos de estos nombres se conocen de oídas entre la gente pero sus obras no han sido leídas. Ni siquiera Rubén Darío que se usa como símbolo de identidad nacional es suficientemente conocido. Pero a pesar que existen muy pocos lectores y muchos obstáculos, se sigue escribiendo y publicando literatura.

Otro hecho interesante es que desde hace nueve años se viene realizando El Festival Internacional de Poesía de Granada con gran éxito entre la población. La gente acude masivamente a los recitales públicos en las calles de Granada y escucha con atención a los poetas nicaragüenses y extranjeros. Allí van personas de todos los estratos sociales y de todas las edades para oír las lecturas maratónicas. La poesía se escucha en grupo a como se hacía en los albores de la humanidad. En esos recitales la poesía no es una actividad solitaria que experimenta un lector cuando lee un poema, sino que la poesía fluye recitada directamente del poeta a la gente, en su viva voz, como un acto comunitario de encuentro en la calle cuyo único propósito es escuchar lo que tiene que decirnos la poesía de la vida.

En estos recitales, a pesar de las diferencias culturales y de lenguas, la poesía logra que los poetas y el público fraternicen entre sí. Las personas comulgan secularmente en el acto tan antiguo y entrañable que es decir y escuchar poesía, la forma más alta de la comunicación humana. No es que al pueblo no le interese la cultura, no es que en nuestro país no se haga cultura, es que no hemos creado las condiciones para compartirla entre todos. Cuando se abre la oportunidad de asistir a una buena actividad cultural, como en el caso del Festival, el pueblo va, lo disfruta y valora.

Poesía y narrativa en Granada

Este año el Festival se realizó en el mes de febrero y por esas mismas fechas también se inauguró el encuentro literario Centroamérica Cuenta, promovido por Sergio Ramírez y la Revista Carátula. Uno de los objetivos de esta actividad fue dar a conocer parte de la narrativa que se está escribiendo en Centroamérica. Participaron escritores nicaragüenses, centroamericanos, mexicanos, franceses y alemanes. Durante los días del evento se anunciaron dos concursos de narrativa. Un premio será una residencia en Alemania y la publicación de la obra, y el otro premio será una residencia en Francia y la publicación del ganador.

Durante El Festival también se anunció el Premio Hispanoamericano de Poesía Ernesto Cardenal, cuyo premio será de $10,000 dólares, una escultura de Ernesto Cardenal y la publicación de la obra que auspiciará La Universidad Veracruzana de México. Existen otras iniciativas de promoción de la literatura pero menciono estas por ser algunas de las más destacadas.

Esto contrasta con el hecho de que en Nicaragua se lee muy poco. No hace falta poner pruebas estadísticas, basta con preguntar entre nuestros conocidos qué tanto han leído para saber que casi nada. Ni siquiera los profesionales tienen una mediana cultura literaria. No solo se lee poca literatura sino que en general no se tiene el hábito de la lectura. El sistema educativo tiene una metodología deficiente para hacer lectores, desde la primaria hasta la educación superior, porque la mayoría de las personas que reciben educación formal terminan sintiendo aversión por los libros. Esto es algo que todos sabemos y que nadie afronta. Ignoramos irresponsablemente este hecho que nos muestra claramente la grave crisis de nuestro sistema educativo. Es un signo más de la parálisis intelectual que afecta nuestras instituciones y de la falta de valor para asumir el reto de transformar esta situación.

El contenido de periódicos y revistas

Por otro lado, los periódicos y las revistas de este país, en general, no le dan un espacio significativo a la literatura nacional e internacional, que es una de las fuentes del pensamiento creativo y crítico. En cambio, saturan sus páginas con las monotonías de la política, con las banalidades del entretenimiento y con las bajezas del sensacionalismo.

Los dueños de estos medios le quieren hacer creer al respetable público, tanto humilde como acomodado, que esos contenidos mediocres son los que más se piden. Nada más lejos de la realidad porque a todas las personas nos gusta disfrutar de lo mejor.

No obstante se sigue escribiendo y publicando a pesar de las condiciones difíciles para la lectura que hay en nuestro país. Desde hace unos años se han venido desarrollando diferentes proyectos editoriales que tienen como objetivo publicar, mayoritariamente, a los jóvenes escritores de Nicaragua. Estos proyectos son idealistas, aparentemente, en un país tan pobre económicamente y con una precaria educación. Pero este idealismo es el que se necesita para trascender las visiones estrechas que nos impiden seguir desarrollando nuestros potenciales creativos como sociedad.

Unos jóvenes entusiastas manejan estas editoriales contra todo pesimismo. Su labor es muy importante porque promueven a los nuevos escritores y a la lectura entre los ciudadanos. Además, estas iniciativas han nacido en medio de la revolución tecnológica, cuando la soberanía del libro impreso llega a su fin y lo digital se erige como el nuevo soporte para las publicaciones escritas. Estas condiciones les plantean arduos desafíos a estas editoriales para que sus libros se lean.

Nuevas publicaciones

Algunos de estos proyectos son Leteo Ediciones, la Sociedad Nicaragüense de Jóvenes Escritores y el Fondo Editorial Soma. Leteo Ediciones apareció en 2005 con la muestra de poesía Retrato de poeta con joven errante. Desde esa fecha hasta el presente han publicado 16 obras y tienen actualmente 2 en imprenta. Entre las obras de poesía que han publicado se encuentran Líricos instantes de Missael Duarte Somoza (2007), Someone sees me crying in a dream (Bilingual Edition) de Francisco Ruiz Udiel (2008), La vigilia perpetua de Víctor Ruiz (2008) y Antropología del poema de Carlos M-Castro (2012).

Entre las obras de narrativa que han publicado tienen El Fabuloso Blackwell de Arquímedes González (2010), Historia vertical de Javier González Blandino (2011) y Alrededor de la medianoche. Ocho momentos de vértigo en la historia de Roberto Carlos Pérez (2012). Pero también han publicado Ars Poética de Claribel Alegría (2007) y Perdón y olvido, antología de cuentos de Sergio Ramírez (2009).

Una de las particularidades de Leteo Ediciones es que en varias de las presentaciones de las obras han obsequiado libros a los asistentes. De esta manera no solo promueven su sello editorial y al autor que publican, sino que también estimulan la lectura entre el público. Pero, ¿cómo hacen para financiar estos libros? El director de Leteo nos dice que los fondos de las publicaciones los consiguen de diversas maneras:

“En primer lugar, gracias al apoyo que hemos conseguido entre personas y empresas amigas a las que nos abocábamos y que desinteresadamente nos abrieron puertas, y de esta forma fue que publicamos nuestros primeros títulos, que obsequiamos al público y donamos a diferentes instituciones. En 2009 creamos un modesto fondo editorial con las ventas de Perdón y olvido, a sugerencia de su autor, Sergio Ramírez, quien nos cedió los derechos de autor y nos asesoró en esta idea, y de ahí hemos publicado otra cantidad de títulos”.

La Sociedad Nicaragüense de Jóvenes Escritores se organizó desde el 2008, pero su sello editorial inició a principios del 2012. Hasta la fecha los libros de poesía que han publicado son Infierno erótico de José López Vásquez (2012), Fuegos fatuos de Alexander Soza-Cano (2012), 360 grados de Ritomar Guillén (2012), Frutos de invierno (Antología poética, 2012) y 100 Mariposas, de Alberth Ramírez (2013).

También publicaron el libro de ensayos Espesura del deseo de Eunice Shade (2012) y el libro de historia Boxeo nicaragüense (1912-1979): historia y estadísticas de Ritomar Guillén (2013). Además tienen otros 4 libros en proyecto que esperan publicar en el transcurso de este año.

El director de esta editorial nos explica la estrategia que usan para publicar sus libros: “Como no contamos con financiamiento directo, hasta la fecha lo hacemos en coedición con los autores. Cada autor aporta simbólicamente una cantidad y nosotros cubrimos el resto. Llevamos la diagramación, diseño, edición, trámite del ISBN y gestionamos la presentación en algún centro cultural de Managua”.

El Fondo Editorial Soma es el proyecto más reciente de los tres y solo ha publicado un libro: Flores de la Trinchera -Muestra de la Nueva Narrativa Nicaragüense (2012). El coordinador de Arte y Edición de Soma nos dice que este proyecto se financia con un fondo de cooperación de Hivos.

Distribución y soportes digitales

Pero una vez publicados los libros, ¿cómo hacen para distribuirlos? Leteo, además de obsequiarlos, hace lo siguiente: “Parte del tiraje lo destinamos a pequeñas donaciones a bibliotecas, colegios y proyectos que puedan aprovechar los libros, y finalmente otra parte la distribuimos en librerías. El autor igualmente cuenta con una parte del tiraje que él mismo distribuye y aprovecha por cuenta propia”, nos explica su director.

En cambio, la Sociedad Nicaragüense de Jóvenes Escritores, según nos dice su director, realiza la siguiente estrategia: “Una parte de los ejemplares los distribuye el autor con sus amistades y la otra parte que le queda a la organización, tratamos de distribuirla entre amistades amantes de la lectura, para retroalimentar ediciones posteriores”. En ambos casos vemos que no existe una clara estrategia que ubique a los libros como un producto comercial. Por supuesto que esto es muy difícil con el poco capital con el que cuentan, con el pequeño mercado de lectores que existen, con un sistema educativo que no forma lectores y con unos medios de comunicación escritos indiferentes a la literatura. Sin embargo, los proyectos siguen con entusiasmo.

El otro desafío es cómo publicar las obras en los nuevos soportes digitales y cómo hacérselos llegar a un segmento de posibles lectores. Todavía es muy poca la población que en Nicaragua tiene acceso a internet, y muchos de los que lo tienen solo lo usan para distraerse. Y no es que internet sea perjudicial en sí mismo, sino que el potencial educativo que tiene depende del criterio que tenga el usuario para que no solo lo use como entretenimiento sino también como una fuente de conocimiento. Estas editoriales han utilizado las redes sociales y los correos electrónicos para promover sus publicaciones. Pero la principal estrategia de difusión han sido las presentaciones de los libros.

Otro de los motivos por la que la venta de los libros no es una fuente de ingresos para estos proyectos es que el modelo económico de promoción cultural históricamente ha sido financiado por el Gobierno o por Agencias de Cooperación Internacional. Esto ha impedido que se acumule experiencia en estrategias de ventas para los libros, y una de las consecuencias es que una vez que el financiamiento se termina el proyecto no tiene capital para continuar su producción.

Lo ideal sería combinar un inicial financiamiento para el despegue del proyecto con el desarrollo de unas estrategias de mercado para hacerlo a mediano plazo autosuficiente económicamente. Esto sería un cambio cualitativo en la forma en que históricamente se han desarrollado estas iniciativas en Nicaragua.

Estas editoriales pueden ser el inicio de una forma sustancialmente distinta de promover la literatura en Nicaragua. Son proyectos que aportan al desarrollo de la cultura y que deberían ser ejemplo para otras instituciones como la empresa privada, el gobierno, los medios de comunicación y las universidades, que cuentan con más recursos pero que carecen de iniciativas innovadoras para dinamizar la cultura.

Es una paradoja que en un país que ensalza la figura de Rubén Darío como símbolo de identidad nacional y que usa su imagen como si de un santo patrono se tratara, vea con tanta indiferencia a la literatura, siendo Rubén Darío lo que es por haber hecho una extraordinaria obra literaria.

La literatura de nuestro país es una de las cosas positivas que tenemos como sociedad y que podemos compartir dignamente con otros pueblos. ¿Acaso no deberíamos apoyar con más determinación su difusión para beneficio de todos? Mientras tanto, la literatura sigue su curso con fecunda obstinación en este pueblo, y estas editoriales emergentes, como muchos otros proyectos pequeños y tenaces, apuestan por la juventud, el libro y la lectura.