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Esta número de El Hilo Azul es un homenaje a nuestro Ernesto Cardenal, cuya vida y obra llenan buena parte de la literatura nicaragüense del siglo veinte, y lo que lleva del siglo veintiuno. Su poesía, que nunca ha dejado de sorprender por sus mutaciones, es todo un cuerpo vivo de nuestra cultura, desde aquel largo poema temprano que él prefiere olvidar, “La ciudad deshabitada”, pero que significó el nacimiento de una voz nueva que habría de expresarse muy pronto en el retrato de la Centroamérica cuartelaria de de “Hora 0”, en sus tiempos de conspirador.

Después, también en plena juventud, sus “Epigramas”, una de ls mejores poesías amorosas de nuestra lengua; “Gethsemaní, Ky”, la crónica de su conversión, cuando los demonios nostálgicos del pasado surgen de las tinieblas del oficio nocturno en sus tiempos de monje trapense; y “Salmos”, la imprecación profética que sacudiría a la juventud europea de la época.

Luego entrará en la historia para rescatar de entre el polvo de los archivos la poesía que la mano de los escribanos dejó anotada, de donde saldrá “El estrecho dudoso”; el otro viaje reivindicador al pasado que es “Homenaje a los indios americanos”; y de la entraña misma de su visión de su país, Nicaragua, su poesía épica de la revolución, el “Canto nacional”, para desembocar en la insondable exploración mística de “El cántico cósmico”.

Lo hemos entrevistado, tarea no tan fácil porque nunca le han gustado las entrevistas; hemos reunido opiniones en torno suyo, hemos interrogado a los escritores más jóvenes para saber qué piensan de su vida y obra, y hemos entresacado de su extenso archivo personal cartas y fotografías, sin dejar de incluir, por supuesto, una muestra de su obra, tanto en verso como en prosa, y también de sus esculturas.

Traemos también una breve muestra de cuento contemporáneo escrito por leoneses; una selección de poemas de Vidaluz Meneses, junto con la entrevista de este número y un fragmento de sus memorias; también una selección de poemas del último libro de Gioconda Belli, “En la avanzada juventud”, y otra de Blanca Castellón, todos inéditos. Y como queremos realzar a las nuevas generaciones de escritores, en cuanto a lo que reflexionan y a lo que crean, también llamo la atención sobre el ensayo de Javier González Blandino, “El flâneur, una mirada a la narrativa latinoamericana y nicaragüense”, y el texto crítico de Luis Topogenario, “la generación castrada”, que se refiere a la Generación 2000.

“Poemas para leerse en una Managua congestionada”, de Ernesto Valle Moreno, un poeta todavía más joven que los anteriores y ganador del Concurso de Poesía Joven “Leonel Rugama” de este año; los poemas de “Babel y exilios”, de Francisco Larios, y un capítulo del libro del dominicano Frank Báez, “En Granada no duerme nadie”. Esto y mucho más traemos en este número.