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A partir de noviembre de 2013, el Centro de Arte de la Fundación Ortiz-Gurdián en la ciudad de León –un complejo compuesto hasta ahora por las casas coloniales Norberto Ramírez, Derbyshire y Delgadillo– contará con un nuevo espacio expositivo. Se trata de la Casa Deshon, una hermosa vivienda del siglo XIX que ha sido cuidadosamente restaurada para mostrar de manera permanente una selección de más de cincuenta obras de arte centroamericano contemporáneo que forman parte de esta colección privada.

La Casa Deshon, cuya sencilla y elegante fachada está marcada por una serie de puertas con celosías, está ubicada sobre la Calle Real (Avenida Rubén Darío), frente a la Iglesia San Francisco. El público tendrá acceso a la recién restaurada edificación no por su original zaguán, sino a través del corredor III de la casa Norberto donde iniciará el recorrido por la colección de arte contemporáneo.

La Casa Deshon está construida alrededor de un patio interno de trazado geométrico en el cual han sido colocadas una fuente central y una serie de estructuras sobre las que ya están creciendo verdes parras que en el futuro cercano ofrecerán una agradable sombra. Para la exposición de obras de arte, la Casa Deshon cuenta con once salas interiores y cuatro amplios corredores con columnas y arcadas que rodean el jardín central.

Una de las salas, designada como Salón Multiusos y Mediateca, será utilizada para la presentación de obras de video y videoinstalaciones, así como de conferencias y talleres abiertos al público. Se inaugurará con una selección de excepcionales videos, en su mayoría premiados, por los artistas Brooke Alfaro, Abner Benaím, Wilbert Carmona, Donna Conlon, Ernesto Salmerón, Milena García, Sandra Monterroso, Rodrigo Pacheles, Juan Fernando Poyón, Verónica Vides y Jorge de León . Otro espacio de la Casa Deshon funcionará como Sala de Exhibiciones Temporales, que cambiarán cada seis meses. Esta sala será inaugurada con una muestra de obras de la reconocida artista nicaragüense Patricia Belli.

La colección de arte contemporáneo centroamericano de la Fundación Ortiz-Gurdián está constituida por un excepcional conjunto de obras de arte. Incluye los trabajos ganadores de todas las Bienales de Artes Visuales Nicaragüenses celebradas entre 1997 y 2012; así como un valioso grupo de algunas de las obras seleccionadas por jurados internacionales en las ocho Bienales de Artes Visuales del Istmo Centroamericano; junto a otras piezas adquiridas por los dueños de la colección a través de sus años de creciente contacto con los artistas de vanguardia en la región.

De hecho, los inicios de la Fundación Ortiz-Gurdián están muy ligados al arte contemporáneo, pues esta institución sin fines de lucro –que hoy se dedica a apoyar el desarrollo cultural de Nicaragua, además de un programa de salud para mujeres de bajos recursos que sufren cáncer de mama– fue establecida con el propósito inicial de organizar la Bienal de Pintura Nicaragüense, cuya primera versión fue celebrada en Managua en 1997. Como parte de un proceso que incorporó arte cada vez más vanguardista, en 2001 se le cambió el nombre a Bienal de Artes Visuales Nicaragüenses.

De manera simultánea, a fines de los años noventa surgió –por iniciativa la Fundación Ortiz-Gurdián, así como de otros empresarios privados en los demás países centroamericanos– la idea de convocar un certamen de arte regional. En 1998, se celebró la primera Bienal de Pintura del Istmo Centroamericano, que a partir de 2002, cambió la parte de “pintura” en su nombre por “artes visuales” para adaptarse mejor a las circunstancias y las técnicas del arte contemporáneo.

La Bienal de Artes Visuales del Istmo Centroamericano (o BAVIC) es un evento en el que participan artistas de los seis países centroamericanos, y que cada dos años se presenta en una de las capitales de la región. Al reunir en cada ocasión a los 36 artistas seleccionados en la ciudad sede del evento, a través de los años, la BAVIC ha promovido un sentido de comunidad artística regional y ha contribuido de manera notable a dar a conocer el arte centroamericano en el ámbito internacional. La BAVIC ya ha tenido ocho ediciones y proyecta la novena para el año 2014, que se celebrará en la ciudad de Gutemala.

La creciente actividad artística promovida durante los últimos dieciseis años por las bienales nicaragüenses y centroamericanas se ve reflejada en la colección de arte contemporáneo exhibida en la Casa Deshon y el Pasillo III de la Casa Norberto Ramírez. Los visitantes podrán ver obras creadas con técnicas diversas, desde la pintura tradicional hasta los nuevos medios, que reflejan una amplia gama de temas y estilos.

Las obras varían desde los delicados dibujos de Nahum Flores y Pilar Moreno, o las animaciones basadas en plumillas de Elena Wen, hasta objetos de arte como la extraordinaria “Cacerólica” de Adán Vallecillo, e incluso piezas de gran tamaño, como la puerta trasera de un bus intervenido por Sagrario Chamorro o el mototaxi blindado de Verónica Riedel.

Algunas de las obras que estarán expuestas en la Casa Deshon ya son consideradas piezas de antología dentro del arte nicaragüense, como en el caso de “Vuelo difícil” de Patricia Belli, una obra en técnica mixta que incorpora tela, pintura y fotografías enmarcadas que cambió el rumbo de la bienal nacional; “Auras de Guerra”, la hoy famosa intervención de Ernesto Salmerón en “el espacio público revolucionario nicaragüense”; la instalación con tema de protesta titulada “Globananalización” de Raúl Quintanilla; y el video-objeto compuesto de una piedra y un I-Pod titulado “A la tumba perdida de Andrés Castro” por Marcos Agudelo.

Entre las numerosas obras notables figura una selección de pinturas sobre lienzo de pintores de diversas generaciones –nacidos entre los años veinte y los sesenta– como Hugo Palma, Daniel Pulido, Denis Núñez, Marc Calvet y Bayardo Blandino, junto a las inusuales pinturas sobre remos por Manuel Chavajay. También figuran tres insólitos cuadros creados con recortes de llantas: la “Geodesia” de Vallecillo y “Neumático” I y II de Maruca Gómez. También son excepcionales las composiciones de caras, piernas y brazos por Patricia Villalobos en acrílico y serigrafía, y el mapa de San Salvador intervenido y montado sobre una caja de luz titulada “El tour”, de Danny Zavaleta.

En cuanto al arte sobre papel, resalta un políptico de delicados dibujos abstractos de Moisés Mora y los trabajos en xilografía de Marlov Barrios y Alicia Zamora, además de fotografías del transporte público por Donaldo Altamirano o la serie sobre tradiciones populares por Claudia Gordillo, y el delicado políptico “Al uovo” por Walterio Iraheta. También figura el registro fotográfico de una acción en la Catedral de Managua por Cristina Cuadra, que insertó piedras preciosas en las rajaduras causadas por el terremoto.

Los antiguos aposentos de la Casa Deshon también alojan un número considerable de “instalaciones”. Me refiero a aquellas obras de arte tridimensionales que ocupan o alteran un espacio físico, que a menudo son interactivas y que pueden incorporar un conjunto de objetos o de técnicas incluyendo video, sonido, arte digital y escultura.

Tanto en las bienales nacionales como en las regionales, los artistas centroamericanos han mostrado un creciente interés en este tipo de expresión estética durante las últimas dos décadas. Se destacan “Espíritu”, de Wilbert Carmona, en la que el internet nos recuerda nuestra mortalidad; la “Colección de CDs contra la Amnesia”, de Luis Morales, que emplea la superficie de discos compactos para hacer declaraciones histórico-políticas; y el delicadísimo montaje circular de páginas impresas titulado “Manifiesto/El Vestido de Salarrué”, por Cristina Gozzini.

Otras instalaciones son el producto de colaboraciones entre artistas de diversas nacionalidades, como la de Sila Chanto y Jhafis Quintero; o la del Colectivo Veinti3 conformado por Darwin Andino, Juan C. Mendoza, Consuelo Mora y Moisés Mora.

Alejandro Flores inicialmente presentó sus máscaras sobre las caras de personas reales como una intervención artística. Entre las instalaciones también llamarán la atención las delicadas pero poderosas obras en blanco sobre blanco de Lester Rodríguez y de Ana Urquilla, así como el ensamblaje con luces de neón de Nerlin Fuentes y el espacio sideral imaginado de Erika Mierisch.

El tema de la arquitectura y el progreso está reflejado en el trabajo de Norman Morales y Esteban Piedra; mientras que Simón Vega reflexiona sobre el crecimiento de las zonas urbanas marginales; y Ricardo Miranda Huezo propone –en una animación interactiva– la transformación de viviendas precarias en casas idealizadas. César Chinchilla con sus granadas folklóricas también pinta de colores una triste realidad regional.

La exposición de arte contemporáneo centroamericano que la Fundación Ortiz-Gurdián está ofreciendo al público en su nuevo espacio en la Casa Deshon es una muestra única en la región. Afortunadamente, para quienes quieran más información, o no puedan ir a León, se está programando la publicación de un catálogo con textos analíticos y fotos que documentarán las obras para la historia del arte regional.

 

* Historiadora del arte y curadora de exposiciones.