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A doña Engracia Avellán, con mi respeto.

 

Alguien dijo que la muerte sólo es una idea:

creemos en ella porque nos lo han enseñado.

Ebullición de carbono y mezcla de moléculas;

pasamos por la vida un tiempo

y luego nos pudrimos en la tierra.

 

Alguien dijo: no es cierto,

no existe la muerte,

solamente la imaginamos;

hay un universo de múltiples vidas

que a su vez dan vida al universo.

 

Nada nuevo bajo el sol:

“todo depende de quien mira”,

“cada cabeza es un mundo”.

Pero nuestra idea de las cosas

siempre fue capaz de alterar su esencia.

 

Fuera del tiempo y el espacio

nuestra conciencia también los determina.

Todo lo que podría ser

es también en múltiples momentos,

porque es verdad también lo que fingimos.

 

Podemos inventar siempre un breve cosmos,

y esa falsa mentira nos da el poder de la multiplicación.

Así como creemos en el vasto universo,

también creemos en lo que imaginamos;

porque el barro de lo imaginado es el mismo.

 

Un hombre exagera frente a otros

alrededor de una hoguera nocturna,

satisface en ellos la necesidad de otras vidas.

Ha sido así eternamente y por eso la muerte no existe.

Cuando morimos somos flor y canto floreciendo eternamente.

 

Diciembre, 2013.

Erick Aguirre