•  |
  •  |

La calma reina en el hogar. La casa está sosegada después de haber vivido una y mil cosas. Es una casa grande, tranquila, con muchas habitaciones en las que hay lugar para cada vacío, inquietud y sentimiento humano.

No tiene un color específico ni se adhiere a ninguna tendencia arquitectónica. Está construida de versos, anhelos, llantos y risas.

Su diseñadora es la escritora Isolda Rodríguez Rosales. Aunque la hizo de papel, es indestructible porque tiene la fuerza de la palabra como viga principal.

Casa sosegada es el nuevo poemario de Rodríguez, quien resaltó que una cosa curiosa es que las piezas que contiene son posteriores a un poemario que no ha salido aún y que se llama Navegante sin tiempo.

La escritora refiere que es un libro pequeño porque trató que los poemas no fueran muy extensos. Al momento de diseñarla pensó en tres grandes habitaciones que se convirtieron en las tres partes de las que consta el poemario.

“Buscadme en la ola” es el primer gran apartado. Una revolución introspectiva en versos que construyen poemas que ella dice “podría clasificar de mi yo interno, muy mío y un poco dentro del ámbito espiritual”.

Es en esta parte donde hay varios poemas dedicados a los ángeles y a los cambios que el ser va experimentando, porque, según afirma, todos lo hacemos a lo largo de la vida.

Poemas de infancia

Una mirada enamorada hacia la patria que la vio nacer y que le provoca añoranzas cuando se aleja es la segunda. Titulada “Estás en Nicaragua”, contiene poemas que abordan temáticas del país.

“Por ejemplo, hay algunos poemas de infancia, otros inspirados en cuando regreso de algún viaje y siento una gran satisfacción al ver los volcanes y los lagos, como si fuera la primera vez que los veo. Y tengo uno en el que después de experimentar lo diferente que es el trato en los aeropuertos de Estados Unidos y lo comparo cuando vengo aquí, donde la gente parece que te conoce, el trato es amable y te hacen sentir que es aquí a donde pertenecés”, compartió la escritora.

Versos que increpan

Sin caer en la burbuja de lo idílico, la escritora Rodríguez aterriza sus métricas a lo que sucede en su entorno, y arenga a la sociedad consumista y materialista que olvida que la casa que es el mundo está habitada por seres semejantes. Ella promulga que lo que desea regalar no lo venden en ninguna tienda, sino que son bienes abstractos que todo ser humano necesita y tiene derecho a disfrutar.

Casa sosegada se presentará este martes 11 de marzo en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, a las 6:30 de la tarde.

“Me siento tranquila en mi tierra hermosa con olor a fruta”, dice en uno de estos poemas Isolda Rodríguez, quien afirma, a propósito del nombre de su nuevo libro, que las casas, aunque parezca mentira, sienten la ausencia de la mujer, “porque lo importante no es que quede o no alguien en la casa, sino que ella se resiente porque necesita de la energía de la mujer para estar bien”.