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La editorial Nuevos Horizontes, de Managua, lanzó en 1944 la biografía novelada de Charles Laure Hugues Theobald, duque de Choiseul-Praslin (1805-1847), nacido y muerto en París: exactamente a las cinco de la tarde del 24 de agosto de 1847, en la prisión de Luxemburgo, tras siete días de haber entrado en ella. Primogénito del duque Renato César Luis, fue diputado por el departamento del Sena y Marne en 1839 y Par de Francia en 1845. Había contraído matrimonio, a los 19 años, con la hija del famoso Sebastiani, mariscal napoleónico. La pareja procreó once vástagos y vivió en armonía hasta 1840. Ese año el duque comenzó a tener relaciones con las ayas de sus hijas. Entonces abandona por completo a su esposa: madame Fanny Sebastiani Praslin.

Una de las ayas, la inglesa Henriette Deluzzi Deportes —lista y de carácter enérgico— adquiere dominio sobre el duque y se convierte en la verdadera dueña de la casa, ubicada en la calle del Faubourg Saint-Honoré, número 55: todo un palacio. La duquesa queda reducida a una extraña en su hogar: cansada de sufrir, amenaza al duque con una separación que habría de engendrar el consiguiente escándalo. El esposo acepta alejar a la Deluzzi Deportes de su casa, si bien continúa visitándola y relacionándose con ella.

Su esposa: cosida apuñaladas

El 18 de agosto de 1847 madame Fanny Sebastiani Praslin amaneció difunta, en medio de un charco de sangre, tras haber sido cosida a puñaladas. Por los graves indicios acumulados contra el duque, es ordenada su prisión, al mismo tiempo que se convoca a la Cámara de los Pares para juzgarlo y se encierra al reo en la cárcel de Luxemburgo. Allí se envenenó con arsénico, como se dijo, el 24 de agosto del mismo año. La opinión pública no cree en el suicidio del duque: afirma que se le había permitido huir a Inglaterra, donde vivía con nombre supuesto. La indignación producida por el asesinato de la duquesa contribuyó al desprestigio de la monarquía, sustituida al año siguiente por la segunda república francesa, de la que fue presidente Luis Napoleón Bonaparte, luego en 1852 emperador de los franceses, bajo el nombre de Napoleón III.

Transcribiendo el interrogatorio a Choiseul-Praslin, el diario de la institutriz Deluzzi Deportes y fragmentos de cartas enviadas por la duquesa a su rival y a su esposo, Ramón Romero (Chinandega, 1880-México, 1964) reconstruye este “affaire”. Mas no lo aprovecha como se esperaba. Su estilo es descuidado y adolece de reflexiones excesivas.

¿El duque en Nicaragua?

Tampoco la redacción del ficticio traslado del duque a América, y concretamente a Nicaragua —donde experimenta un “milagro de supervivencia”— resulta amena. O más bien: se limita, prácticamente, a datos. De acuerdo con la tradición oral de sus descendientes supuestos en Nicaragua, Choiseul-Praslin desembarcó a finales de 1855 en San Juan del Norte, procedente de Nueva Orleáns; arribó al puerto lacustre de La Virgen, donde fue sometido a un riguroso registro de parte de los filibusteros de William Walker. Consigna Romero: “Al terminar la guerra nacional, Jorge Choiseul Praslin se traslada a Masaya; emprende en esta ciudad trabajos sencillos y humildes; teje con los indios las hamacas; surge con voluntad un nuevo destino y se hace albañil y constructor de casas. Pero un día lo reconoce el doctor Desiderio Pallais, y al oír el viejo nombre de duque de Choiseul-Praslin, tiembla, se sacuden sus recuerdos y huye a León. En una de las calles encuéntrase de pronto con el señor Louis Debayle, quien lo reconoce también. Huye de nuevo, con el temblor en el cuerpo, y se encamina a pie, hacia Matagalpa, adonde llega en 1858”.

Estancia en Matagalpa

En el último capítulo, “Matagalpa” —de siete páginas—, Romero refiere la supuesta estancia definitiva del duque. “Traía en sus ojos todos los paisajes de su tierra y las visiones de su drama (…) Se había dejado crecer la barba. El cabello rubio había tomado color pajizo, y se desbordaba en la frente y en los lados de la cabeza con esa expresión indómita de las plantas apretujadas en las selvas. La barba tiene bucles crespos y rudos, entremezclados, indicando el ayer y el hoy, como la luz difusa de su vida actual; la cabellera es unida, suave y flexible, de un tono ahumado y se echa detrás de las orejas hasta llegar al comienzo de la barba que surca la boca, escondiendo el labio superior delgado y un poco el inferior, tornadizo y voluptuoso”.

Transformado en médico por su propia iniciativa, Choiseul-Praslin cura a los indígenas de la región empleando el arsénico —en dosis calculadas— contra las fiebres palúdicas. Habiendo ahorrado, adquiere un terreno en la falda del Apante, “La Providencia”; allí cultiva café y cacao en forma experimental. Entonces hace amistad con una dama encantadora: doña Margarita Aráuz, viuda del doctor Mariano Guerrero Iglesias y descendiente de la marquesa de Aycinena. Conocida por “La rosa blanca”, Margarita tenía “los cabellos negros, ojos del mismo color siempre húmedos y profundos, labios finos y rosados, resaltando por su color en el semblante mate del durazno”.

Dos hijas había procreado Margarita con su esposo: Victoria y Delia, niñas muy agraciadas. Pero Jorge se traslada a Rivas. Un capitán de fragata francés pasea del brazo, con su mujer, y esta lo reconoce. “—El duque, el duque —dijo ella infantilmente”. Por eso Jorge dispone regresar, de inmediato, a Matagalpa. Se dedica a cuidar enfermos. Luego le anuncian de Granada que tiene a su orden un giro cuantioso: decidido no ir a recogerlo, niega que fuese él el duque Choiseul-Praslin.

Sufre de epilepsia. En cada ataque hay que sangrarlo para devolverlo a la vida. Delia, la menor de las dos hijas de Margarita, enferma gravemente y el duque, tras siete días de atenderla noche y día, la cura. Margarita, pensando que el señor Choiseul-Praslin rechazará el pago de honorarios, le ofrece un anillo de oro; él lo acepta con voz emocionada y melancólica: “—Doña Margara, que este anillo sea también el que selle nuestro compromiso matrimonial”. Así, en 1859, contraen matrimonio en la parroquia de Matagalpa.

Matrimonio y descendencia

Juntos adquieren una casita frente a la iglesia de Molagüina y compran una finca en el valle de San Jerónimo, cerca de Muy Muy. En 1860 nace el primer hijo: Jorge; y poco después, Carmen. En 1867 la familia marcha a Trujillo, Honduras, y sigue ejerciendo la medicina. En 1868 y 1870 nacen, respectivamente, Margarita y Gertrudis. Retornan poco después a Matagalpa. Aquí nacen Benjamín y Eva. En 1881 participa defendiendo a la ciudad —arma en brazo y con el capitán alsaciano Fischer— del asedio de los indios. Al año siguiente, en Metapa, cae víctima de un ataque de apoplejía y fallece. Se ignora el lugarejo donde reposa Charles Laure Hugues Theobald, duque de Choiseul-Praslin, Par de Francia, quien —según Ramón Romero— vino a Nicaragua para expiar la culpa de haber cosido con treinta puñaladas a su esposa.

Suplantación de su criado

Tal es el contenido de “La vida trágica de Choiseul-Praslin”, de Ramón Romero (Chinandega, 1880-México D.F., 1964), cuyo escaso vuelo es evidente. Pero, hasta ahora, es la segunda biografía que se ha elaborado. La primera, publicada en Estados Unidos, en 1938, fue de la escritora Rachel Fields Pedersen, sobrina-nieta de Henriette Deluzzy Deportes, la institutriz inglesa y amante del duque. Se titula “All this and Heaven too” (Todo esto y el cielo también). Henriette, según ese libro, tras ser absuelta del caso en París, viajó a Estados Unidos en 1851. En 1940 se filmó en Hollywood la película “El cielo y tú”, basada en dicho libro.

En cuanto a la presencia del famoso uxoricida francés en Nicaragua, el gobierno de su país, la negó. Así fue consignado por Manuel Castrillo Gámez en su libro “Vocabulario de voces nicaragüenses y artículos históricos” (Managua, Imprenta Nacional, 1966, pp. 162-163) al consultar sobre el tema al cónsul de Francia en 1922. “Le pregunté con interés acerca de la especie sostenida por algunos —anotó— de la existencia en la ciudad de Matagalpa de personas que se decían descendientes de aquel histórico personaje”.

El cónsul le respondió “Yo no he querido meterme en este asunto, porque ya lo hizo mi antecesor Pablo Levy. El gobierno francés se ha mostrado rotundamente escéptico en esto. Cuando Levy avisó que en Nicaragua existían personajes que se decían descendientes del duque de Choiseul-Praslin, a los dos meses contestó el gobierno: ‘que de las investigaciones practicadas se reveló, que al proceder las autoridades judiciales al arresto del matador, el ayuda de cámara de este desapareció, sin que jamás se volviese a saber de él, llevándose la ropa, los papeles y demás enseres del duque’”.

En otras palabras, fue su criado quien debió trasladarse a Nicaragua, donde viviría sus últimos 26 años. No es el duque, pues, el sujeto enterrado en Metapa. Ni tampoco el que vivió en Granada, según los propietarios del Hotel La Gran Francia.

Rubén Darío traducido al árabe

La presencia árabe en la obra de Rubén Darío ha sido investigada por Sergio Macías Brevis, poeta chileno residente en Madrid, en “Anales de literatura hispanoamericana” (vol. 32, 2003). Pero hasta en 2011 Darío se tradujo parcialmente a ese idioma en El Cairo, Egipto, Sanabel —editorial hispano/egipcia— fue la ejecutora de esa versión.

Se trata de una antología en verso y prosa: “Palomas blancas y garzas morenas”, seleccionada y anotada por Gloriantonia Henríquez —representante de Nicaragua ante la Unesco— y traducida al árabe por el doctor Talat Shahin. Los poemas suman 22 y, dada su calidad representativa, no pudieron ser mejor escogidos. “Metempsícosis”, “A Roosevelt”, “Lo fatal”, “Letanía de nuestro señor don Quijote” y “Los motivos del lobo” figuran entre ellos.

En cuanto a las prosas, corresponden a 8 cuentos (siete pertenecen a “Azul…” , incluyendo el que da título a la antología) y a un poema en prosa, tomado del mismo “Azul…” ; el otro cuento es la “Historia prodigiosa de la princesa Psiquia”. Una nota precede la muestra, elaborada igualmente por Gloriantonia Henríquez, a quien agradezco su gentileza de donarme un ejemplar de esta curiosa antología.