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Los órganos genitales para que estén sanos por dentro y por fuera, deben recibir especial cuidado, de manera que desde la niñez en ambos casos, se le debe dar especial importancia a este tema.

En la mujer, sus órganos sexuales están divididos en “vulva que es la parte externa de los genitales donde están los labios mayores: vagina, que es el orificio donde penetra el pene y; el periné es la distancia que hay entre la vulva y el ano”, explicó el doctor Jaime E. Matus, Ginecólogo y Obstetra del Hospital Metropolitano.
Para Matus, en la niñez el cuidado debe ser vulvar no vaginal, mientras el himen esté íntegro. En estos casos se debe evitar la humedad por los pañales, pues favorece la presencia de hongos y esto origina infecciones por bacterias.

Por su parte, el doctor Adolfo Etienne, urólogo, señaló la coincidencia en el cuidado de los órganos sexuales en la infancia desde el aspecto masculino.

“Desde los primeros meses de vida se debe tener especial cuidado en los niños, porque tienden a mojar esas áreas con orina o heces, y eso lleva a una serie de alteraciones como dermatitis o pañalitis”, mencionó.

Ambos médicos recomiendan mantener secas dichas aéreas para evitar este problema.

Respecto al lavado de genitales, en ambos sexos se recomienda el uso del jabón infantil neutro, aunque en el caso de los varones según Etienne, en ese mismo baño, la madre o el padre deben practicarle al niño una retracción gentil del prepucio.

“Esto es como un ejercicio que se puede realizar varias veces al día con la finalidad que el prepucio (pellejito que recubre la punta del pene) vaya estirándose paulatinamente y el niño en su infancia, adolescencia y adultez no sufra de fimosis (endurecimiento de esa piel)”, señala el experto.

Si la fimosis aparece por la no práctica de este ejercicio, el urólogo recomienda untar una crema a base de corticoide sobre el pene y de esa manera, tratar de reblandecer el pellejito y hacer los ejercicios para ver si se logra retraer”, subrayó. Pero si esto no se logra, “se debe hacer la circuncisión, aunque cabe mencionar que hay padres de familia que le realizan esta cirugía a sus hijos desde que nacen.

La circuncisión consiste en remover todo el exceso de piel y mucosa que recubre la punta del pene o glande, y luego se realizan puntos”, especificó el médico.

La mujer y la menstruación
En la adolescencia viene la menstruación, y por consiguiente, el uso de toallas femeninas. Se sabe que una adolescente no puede usar tampones porque éste se introduce en la vagina y el himen puede ser perforado. “Estas toallas deben ser reemplazadas constantemente, pues mantener el flujo menstrual favorece al cultivo y crecimiento de bacterias”, recomendó Matus.

Respecto a la alimentación durante la menstruación, se deben suspender algunos alimentos que tienen vía de eliminación por orina, ya que deja un olor muy fuerte. “Se dice que los mariscos dejan un olor muy fuerte cuando se está menstruando, pero realmente no es así, ya que éstos se eliminan por vía renal”, dijo el especialista.

También la orina puede cambiar el olor de las secreciones vaginales”, explica Matus, “pero lo ideal es mantener la orina con un PH (unidad de medida para decir si es ácido o no), bajo, es decir un PH ácido, y eso se logra con la ingesta de vitamina C (jugo de arándano), para mantenerse protegidas y además disminuye el riesgo de infecciones vaginales, vulvares o mixtas”.

Es saludable consumir frutas y por lo menos dos litros de agua al día, aconsejó el ginecólogo, y recomendó también no retener orina, limpiar adecuadamente los genitales, no sentarse en la tapa de los baños públicos ya que todo ello “favorece a otro tipo de infecciones”, informó el ginecólogo.

Bacilos de Döderlein
Existen microorganismos defensores en la creación de infecciones vaginales y vulvares llamados bacilos de Döderlein. Cuando estos microorganismos disminuyen, las bacterias atacan y hay mujeres, según el doctor Matus, “que los matan con el uso de duchas vaginales, con la toma de antibióticos o la aplicación de soluciones antisépticas en la vagina, entonces cuando baja la cantidad de bacilos los hongos surgen y atacan”.

En palabras de Matus, no hay necesidad de todo esto, “basta con la limpieza en el momento del baño, preferiblemente con jabón neutro, de avena o glicerina. Por otra parte, lo más ideal es que la mujer tenga un jabón para la limpieza de sus genitales y otro para el resto del cuerpo.

La edad adulta en los hombres
En la edad adulta, los cuidados son orientados a la higiene, pues el hombre debe realizarse un recorte tanto de vello púbico como escrotal, “y al momento de orinar”, explica el doctor Etienne, “debe retraer el prepucio para que no se acumule orina entre el prepucio y el glande”.

De igual manera, es aconsejable “usar cremas humectantes en el área (pene, entrepierna y pubis), se recomienda además secarse bien al momento de bañarse, usar ropa interior fundamentalmente de algodón, que no sea ajustada, pero tampoco floja”, asintió.

Según Etienne, ya en esta etapa el hombre tiene el prepucio retraído, de modo que al momento de bañarse debe lavar el pene retrayendo el pellejo para asear el Esmegma, una sustancia grasosa que se acumula detrás de la cabeza del pene o cerca del ano prepucial. Esto es producido por las glándulas perladas, que en el caso del hombre son las glándulas lubricantes.

La última recomendación del médico es la revisión constante del pene y su entorno para detectar anormalidades en la zona como verrugas, lunares o lesiones. En caso de cualquiera de estos casos, visitar al urólogo.

El chequeo constante
En el caso de la mujer el ejercicio del Papanicolau, una técnica sencilla que se hace en consultorio y no produce dolor, es muy importante ya que su finalidad es tomar una muestra de células por el cuello del útero (cérvix), para la detección oportuna de cáncer del cuello del útero, “que en Nicaragua sigue siendo el cáncer número uno en la mujer”, afirmó Matus.

Este chequeo rutinario se debe realizar por lo menos cada seis meses, y definitivamente, esta prueba sólo se realiza una vez que la paciente ha iniciado su vida sexual, pues “de lo contrario, no se puede llegar al cuello del útero sin antes atravesar la vagina porque rompemos el himen”, señaló.

Matus refirió sobre un error común que ve en las consultas, y es el hecho que las mujeres usan protectores diarios. “Esto sella la vagina, no se ventila”, dijo “y eso favorece a infecciones y secreciones. También estoy en desacuerdo con el uso de tampones, porque es un algodón que se introduce en la vagina y se mantiene húmedo dentro de la cavidad húmeda y enseguida crea una ‘colonización bacteriana’ y provoca una cervico vaginitis infecciosa”, explicó.

Otro aspecto importante es la limpieza después que la mujer defeca. “No debe limpiarse de atrás hacia adelante porque arrastra las bacterias que vienen en las heces hacia la vagina, entonces lo correcto es limpiarse de adelante hacia atrás, desde la vagina hacia el ano”.

También sentencia el uso de óvulos vaginales que no son indicados por su médico “pues existen diferentes tipos: contra hongos, parásitos, bacterias y combinados. El hecho de ponerse óvulos sin saber qué tipo de infección tiene, crea mayores infecciones y resistencia a ese tipo de antibióticos”, dijo preocupado.

Siempre que haya infección vaginal el tratamiento debe ser dirigido a la pareja, pues la mujer se cura pero el hombre sigue contaminado y cuando vuelvan a tener relaciones sexuales, reaparecerá la infección.

Relacionado al vello púbico, ambos médicos recomendaron mantenerlo un poco recortado, no rasurarlo completamente porque protegen los órganos sexuales, pero tampoco dejarlos crecer exageradamente porque eso genera mayor sudor, mayor humedad y por consiguiente un cuadro infeccioso.

Créditos:
El doctor Adolfo José Etienne Pérez es cirujano urólogo, graduado de la Universidad de Guadalajara, UDG, y está certificado por el Consejo Mexicano de Urología. Tiene postgrado en infertilidad urológica. Atiende en el hospital Metropolitano, suite 307. Teléfono 2255-6900. Móvil: 8434-3015.
El doctor Jaime Enrique Matus, Ginecólogo y Obstetra, especialista en embarazo de alto riesgo y diagnóstico prenatal, realiza pruebas de bienestar fetal, atiende en el consultorio 208 del Hospital Metropolitano y puede llamarlo a los teléfonos 2255-6900, extensión 84238. Domicilio: 2255-0867, Móvil: 8678-1000.