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Un periodismo que dio voces a los maestros, a las mujeres, al pueblo sencillo, fue el que se impulsó en algunas radios en plena dictadura somocista, desafiando el famoso “Código Negro” que pretendía silenciar las denuncias de los más humildes y desposeídos.

El periodista Juan Alberto Henríquez recoge en su obra "Periodismo popular o de catacumbas para la Revolución", las peripecias, desafíos y actos osados que vivieron los hombres de prensa en los años en los que abrir la boca significaba un pasaporte al más allá o grandes multas, el cierre de los espacios radiales o la más cruel y descarada censura.

Henríquez retrata con pincel fino las huelgas y las marchas que el gremio periodístico (en realidad una parte del gremio) tuvo que impulsar junto a otros sectores para poder defender sus derechos.

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Asimismo, refleja cómo ese periodismo popular o comprometido logró romper el managuacentrismo y se extendió hacia los departamentos en una lucha que no solo era contra la Guardia Nacional y los diversos tentáculos del gobierno, sino también contra los propios empresarios de medios, quienes se habían convertido en oligopolio, gracias a las coimas recibidas por parte de Somoza.

Así pues, se vieron obligados a prescindir de los medios y a convertir en dúo el triduo tradicional de comunicación en el que privaban únicamente el emisor y el receptor.

Sin dudas, esta obra muestra los días duros para la libertad de prensa, y sin ánimos de erigirse como héroe, Juan Alberto Henríquez presenta ese panorama completo y a sus principales gestores, mecenas y cuadros esenciales.