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El 15 de septiembre de 1918 —en el Teatro Variedades de Managua—, la sociedad “Esfuerzo Obrero” conmemoró el “glorioso aniversario de la independencia de Centroamérica”. Un discurso de su socio honorario, don Sofonías Salvatierra (1882-1964) —publicado por su autor en folleto— quedó como testimonio de este evento.

Pero también se ha conservado un “Libro de Actas” manuscrito, tamaño 17x19.5 cm., que contiene las correspondientes a 47 sesiones semanales: desde la 70 (1 de junio, 1919) hasta la 117 (5 de junio, 1921). A través de ellas, es posible conocer el funcionamiento de esa sociedad mutualista, una de las muchas existentes en las ciudades del Pacífico de la Nicaragua de entonces.

El OON y la FON

Sin embargo, los cronistas de nuestro movimiento obrero las desconocen, limitándose a enjuiciar dos organizaciones posteriores: el Obrerismo Organizado de Nicaragua (OON), constituido formalmente el 15 de marzo de 1923, bajo la dirección de su teórico Sofonías Salvatierra; y la Federación Obrera Nicaragüense (FON), impulsada por Salomón de la Selva en 1924. La FON mostraba una tendencia hacia el sindicalismo, “pero las condiciones sociales de la época” —señala Gustavo Gutiérrez— no le permitieron hacer realidad sus aspiraciones y no tuvo más remedio que nutrirse de organizaciones mutualistas”.

Pues bien, la sociedad capitalina “Esfuerzo Obrero” era una expresión nata del mutualismo: más un club de artesanos y sociedad de ayuda gremial que un frente de lucha por reivindicaciones salariales y objetivos políticos. De hecho, se orientaba al ahorro y a la superación personal, asistiendo sus socios a las llamadas “Escuelas Nocturnas de Obreros”.

La “Cátedra de Estudios Obreristas”

Una de ellas, fundada en Managua en 1917 por Salvatierra, tuvo que clausurarse en 1921 debido a la crisis económica. Pero al año siguiente don Sofonías abrió una “Cátedra de Estudios Obreristas”. Tres veces a la semana impartía allí clases nocturnas sobre geografía, raza, historia, instituciones, economía, capital, trabajo, cooperativismo, república, democracia y nacionalidad. Dos años duró esa cátedra —informaría Salvatierra— “por la firmeza de los obreros que a ella concurrían, pero los políticos, celosos de ese algo que se hacía fuera de su control, lanzaban sus más atroces invectivas contra la cátedra para disolverla, y a esa labor anárquica el obrero en general hacía coro con furor”.

Sociedades obreras a granel

De acuerdo con las actas de sus sesiones 81 (13 de enero), 82 (20 de enero) y 98 (14 de julio) de 1920, la sociedad “Esfuerzo Obrero” mantenía relaciones con otras similares en Managua (“Central de Obreros”, “Liga de Albañiles”, “Renacimiento”, “Confederación de Carpinteros”, “Fraternidad Económica Obrera”, “Unión de Zapateros”, “Unión Tipográfica”), León (“Central de Obreros”, “Alba de Agricultores” del Platanar, “Unión Femenina”), Chinandega (“Central de Obreros”), El Viejo (“Sociedad Morazán”) y Granada (“Unión fraternal”). Igualmente, se comunicaba con sociedades de Guatemala (“El porvenir de los obreros”) y El Salvador (“Chinamera”, “Salvador confederado” y “Unión obrera”).

“Esfuerzo Obrero” de Managua

“Esfuerzo obrero” constaba de unos treinta miembros, destacándose Carmen J. Pérez (muy apreciado tipógrafo) y José Félix Solís (posteriormente, miembro activo de Obrerismo Organizado). Otros tenían los siguientes apellidos: Alvarado, Benavides, Berríos, Bohorquez, Castillo, Collado, Díaz, Delgadillo, Gutiérrez, Hernández, López, Maradiaga, Ortega, Paíz, Pérez, Prado, Silva, etc. Asimismo, tenían socias activas. Según acta de la sesión 89 (11 de abril, 1920), pertenecían a “Esfuerzo Obrero” las señoritas Epifanía Aragón, las hermanas Juana, Felicia y Julieta Porras, Ángela Alvarado y Sinforosa Castillo. Más adelante se incorporaron Dominga Mejía, Ester Cruz, Rosalina Marenco, Rafaela Cárdenas, Emelia Hernández, más dos casadas: Victoria de Obando y Ana de Maradiaga.

La sociedad se financiaba con dos cuotas mensuales: una ordinaria de 50 centavos y otra de 40 (“la cuota de socorro”), otorgaba préstamos de 15 córdobas y promovía, entre otras, actividades, la asistencia a sepelios de personajes ilustres, como el del obispo Simeón Pereira en León (8 de abril de 1921). Por lo demás, su orientación ideológica era liberal y todos sus socios fervorosos partidarios del unionismo centroamericano. También celebraban “la Fiesta de la Raza”.

Los congresos de 1918, 1919 y 1920

Volviendo al acta del 11 de abril de 1920, se colige que el Supremo Consejo de Federación —organismo rector de todas esas sociedades mutualistas— había convocado a elecciones de delegados al Congreso que deberían reunirse “en Chinandega el 11 de mayo próximo”. No encontré documento confirmativo de la celebración de ese congreso, pero recientemente adquirí varias fotografías inéditas que registran a delegados de los congresos de 1918 en León, de 1919 en Managua y de 1920 en Granada. Los tres tuvieron lugar el 12 de octubre.

Hoy difundo estos documentos gráficos. Fue imposible identificar a los retratados, excepto —en la fotografía del Congreso de Granada— al abogado criminalista Heliodoro Moreira, líder los obreros granadinos. Moreira figura en medio de la primera fila, de saco, con bigote espeso, bastón y sombrero en una mano. Se realizaron, en conclusión, tres congresos de la “Federación de Obreros Nicaragüenses”, que nada tuvo que ver con la FON de Salomón de la Selva.