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El periodista y escritor Luis Enrique Duarte que promociona “Huérfanos del tiempo destruido”, una novela de 162 páginas en las que narra parte de la historia de Nicaragua a través de dos familias, asegura que la literatura le sirve para aportar otra óptica de la naturaleza del ser nicaragüense.

Para Duarte (Granada, 1975) su novela no es romántica, ni dramática aunque recurre un poco a esos géneros pero advierte que “tampoco es un libro histórico”. Confiesa que la intención de escribir sobre la transición de la guerra civil de Nicaragua hasta la llegada de la democracia lo inquietaba desde sus años universitarios.  “Siempre quise escribir este libro. Creo que tenía un afán narrativo porque la época de los años ochenta y noventa siempre estarán en nuestra memoria y siempre haremos referencia a ella desde distintos ángulos y traté de poner mi punto de vista, marginando las cuestiones personales”, insiste.

La novela cuenta la historia de Rosi y Toto, dos niños que viven la época de guerra entre sandinistas y contras desde ópticas distintas que conforme van creciendo se van dando cuenta de la realidad del país en que viven.

“La guerra es una barbarie surrealista, un espectáculo mediático para los que viven fuera de ella y un espejismo para los que están dentro”, narra Duarte en el libro.  Publicada por el Centro Nicaragüense de Escritores (CNE), “Huérfanos del tiempo destruido” es una de las novelas ganadoras de la convocatoria anual financiada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega.

El autor comenta que la idea central de la novela “siempre ha estado ahí” pero como narrador tuvo que asumir que debía crear “un vínculo con el lector” y se dio cuenta que “escribir una novela no es fácil porque no se trata de poner todo lo que a uno le da la gana”.

Buscar oportunidades
Duarte que ganó en 2009 en el concurso promovido por el CNE en la categoría de poesía explica que se siente cómodo en todos los géneros.

“La poesía es más introspectiva y más estética (…) mientras en la novela realmente se pueden plasmar otras ideas”, insiste.
Sobre la oportunidad de escribir para jóvenes escritores, Duarte dice que es difícil y muchos tienen que autopublicarse, pero existen grandes oportunidades como el concurso del CNE.

“Este libro (Huérfanos del tiempo destruido) lo presenté en varios concursos y lo mandé a varios agentes literarios y no quedaba en nada, pero no desistí porque quería contar la historia de la transición en Nicaragua, desde una óptica que es poco contada”, expresa.

Duarte es uno de los ganadores de la convocatoria del 2009 del CNE con su libro de poesía “Es un clamor que aclara”, formó parte de la revista literaria 400 Elefantes y ha trabajado para Barricada y la revista Magazine.