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Hablar de Ernesto Mejía Sánchez implica hacer referencia a uno de los estudiosos de la obra dariana  más aplicados y comprometidos que se conocen.

En 1970 dio al mundo una obra que permitió un acercamiento directo tanto a Rubén Darío, el hombre, como a la grandeza de su obra. Se trata de “Cuestiones Rubendarianas”, publicado en España y que por primera vez se editó en Nicaragua para unirse a los festejos por el centenario de la muerte y los ciento cincuenta años del nacimiento del “Príncipe de las Letras Castellanas”. 

Ya varios intelectuales habían reclamado la necesidad de llevar a cabo esta edición y se hizo posible gracias al trabajo de la Colección Cultural de Centro América, de la Fundación Uno.

El encargado de la edición y de las notas fue el poeta nicaragüense  Julio  Valle-Castillo, a quien el propio Mejía Sánchez reconoció el 10 de septiembre de 1976 como un “nuevo colaborador dariano” y desde entonces muchos lo ven como su “discipulito”.

“Mejía Sánchez inicia la compilación de los cuentos de Rubén Darío, fija la poesía de Rubén Darío en una lectura minuciosa de los manuscritos y hace la crítica de los críticos de Darío, hace la crítica de sus cuentos y de los pintores que el poeta conoció, recoge manuscritos y documentos, sobre todo las cartas, que son el tesoro epistolario de Darío, de modo que Mejía Sánchez entregó su vida a esta tarea, desde 1940 hasta 1985”, resaltó Valle Castillo.

Para este trabajo el poeta Valle Castillo realizó un retrato a tinta de Rubén Darío para ilustrar la portada y escribió un vasto prólogo en el que conduce al lector por la vida de Mejía Sánchez, explica su pertenencia a la  “Generación de 1940”, junto a Carlos Martínez Rivas y Ernesto Cardenal, y presenta un apéndice exhaustivo sobre sus trabajos investigativos y críticos que versan sobre Darío.

“En la década del 40, Mejía Sánchez inició su adiestramiento y aprendizaje de investigador, recolectando la tradición oral e internándose en colecciones de periódicos y revistas, archivos diocesanos y bibliotecas particulares y ruinosas en busca de nuestra literatura popular, teatro de cristianización, folclor, oraciones mágicas e historia”, refiere Valle Castillo en el prólogo.   

Resulta de particular interés en el prólogo una carta que Mejía Sánchez le dirige a Valle Castillo en la que hace referencia a un incidente que vivió en España en el que está involucrada Francisca Sánchez del Pozo, misiva en la que en la parte final reconoce que si él hubiese sido más humilde hubiese podido conversar más con Sánchez del Pozo, lo que le habría permitido comprobar que en realidad ella tenía el riquísimo archivo de alrededor de 4 mil documentos.  

La edición de “Cuestiones Rubendarianas” trae la inclusión de trabajos posteriores a la publicación en España. 

“El profesor Ernesto Mejía Sánchez, ‘el detective’ de Rubén Darío, ha prestado doble servicio al conocimiento de Darío, pues con su perseverante investigación ha hecho hallazgos que acaso pronto dé a conocer y en varios trabajos monográficos ha dilucidado cuestiones importantes al crítico y al biógrafo”. Edelberto Torres
(1966).

“Este es un gran homenaje. Darío no solo es Chile y Buenos Aires, es también indio mexicano, náhuatl como nosotros, por eso en esta edición está el cuento Huitzilopoxtli, también se incluye la escultura que inspiró el cuento, también está el Poema a Nicaragua, manuscritos que muestran cómo Rubén Darío pulía sus creaciones, hay manuscritos de él en México. También en el libro se encuentran los pintores mexicanos que Darío escribió, sin olvidar la inclusión de Pax , que es su último poema”, resaltó. 

Cabe señalar que aún no se ha efectuado la presentación oficial de esta edición de “Cuestiones Rubendarianas”, la cual estaba preparada desde hacía varios años y cuya dilación se debe al alto costo de impresión que implicaba, sin embargo, se hizo realidad justo en el año del natalicio de Darío.

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