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Sólidos heridos y metales con historia, con vida y con mensajes fundamentan los 47 años de trayectoria artística de una de las primeras mujeres en la plástica del país: Ilse Ortiz de Manzanares.

Considerada por el poeta  Julio Valle-Castillo la primera pintora abstracta,  es etiquetada por él mismo como una artista que cayó rendida en los brazos del cubismo, que le permite desdeñar el modelo real y objetivo para procurarse lo universal y absoluto. 

El estudioso circunscribe a la señora Ortiz de Manzanares en el cubismo analítico, pues asegura que su preocupación es el análisis siguiendo un proceso de abstracción para presentar otra realidad. 

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Geometría pura ha dado pie a casi cinco décadas de plástica en la que la pintura se convirtió en el eje primordial, no obstante hace cinco año la escultura llegó a la artista que ha hecho de ella un arte amado.

En esta muestra expondrá  12 esculturas“Desde hace cinco años he estado trabajando con la escultura. Surgió porque estaba haciendo cuadros tridimensionales y al estar trabajando con ellos me dije: ‘Señor, si puedo jugar con dimensiones en un cuadro, también puedo jugar con dimensiones en una escultura’, y probé y me resultó bien y he adoptado el proceso  en las esculturas para demostrar que se puede jugar con la tridimensionalidad”, señala la artista.

“Momentos felices, entrega total y trabajo, porque he narrado mi vida en metal, porque a pesar de que es una cosa tan dura se le puede humanizar. Cuando inicié no había mujeres pintando profesionalmente, a mí me dio algunas indicaciones Alberto Icaza, pero después del terremoto decidí hacerlo yo sola y comencé con el abstracto y me gustó, y aquí estoy”, señaló sobre su aproximación al arte. 

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Humanización del metal

Para Ilse Ortiz de Manzanares el metal se puede humanizar. Cuando inició a trabajar con el aluminio, advierte que vio en él un material con historia humana que va desde el que fabricó la lata hasta el que la llenó, el que bebió su contenido y la tiró, así como hasta la persona que la recogió para venderla y llevar un sustento a su hogar, sin olvidar al reciclador y a ella misma como destino final.

“En muchas esculturas doblar el metal es un reto y es uno de los motivos por lo que lo uso, porque me exige pero una vez moldeado es noble”, comparte. 

Además asegura que sus esculturas metálicas tienen un mensaje, pues la forma circular, que es una constante en ellas, son círculos giratorios, pues todo en la vida gira. “Los planetas giran, ahí comienza lo de la teoría cuántica, lo que tú hagas bien me beneficia y lo que yo haga mal te afecta. Nosotros irradiamos energía, por eso a veces no hacemos clic con las personas porque hay choque de energía. Inclusive el espíritu es un soplo, el aire es energía, el alma es un soplo, la piel solo es un disfraz en nuestra peregrinación en la tierra”, acota. Para Ilse Ortiz de Manzanares el metal se puede humanizar

“La escultura es la unión de todo, la unión con Dios, vos la has experimentado profundamente y yo la experimenté con vos, yo creo que es un llamado a ser humildes ante Dios y pedirle ayuda para que este mundo mejore, estamos en situaciones alarmantes. Con ayudar al que está a tu lado ya vamos cooperando, aunque sea darle una sonrisa a un anciano. Hay que cambiar de actitud porque todos estamos unidos y todo va hacia donde Dios”, enfatiza.

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Sus esculturas las elabora  con piezas tridimensionales y cúbicas porque hay signos cúbicos que considera aluden a nuestros antepasados cuando creaban a sus ídolos.

“Toda la vida ha sido un reto para mí trabajar el metal, porque es un material fuerte, primero comencé  haciéndolos con textura, después el reto fue elaborarlo con el lienzo sin textura y después en altorrelieve, y al llegar a los volúmenes vi que podía pasar a la tridimensión con ellos, esa es mi pasión hoy día, a los 76 años, y sigo trabajando”, dijo Ortiz de Manzanares.

Su obra ha sido multipremiada no solo en nuestro país, sino en América y Europa. Asegura que uno de los premios que más la enorgullece es el que le dio Marta Traba cuando vino a una exposición del arte nicaragüense y le otorgó el segundo premio. 

”Ella es una tremenda curadora, exigente en sus labores, eso  me dio ánimo para seguir y en 1975 tuve el premio del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, con un cuadro que está en la embajada de España”, rememoró.

A Miami

Si bien su obra es internacionalmente conocida, en este momento doña Ilse Ortiz de Manzanares se encuentra motivada porque tendrá una exposición personal junto a su hermana Rosario Ortiz, en el American Nicaraguan Collection, de Miami.

En esta muestra expondrá  12 esculturas junto a los cuadros de su hermana. La exposición será inaugurada el 8 de junio y estará abierta al público durante un mes, tiempo que espera sea suficiente para que los nicaragüenses radicados en Miami puedan apreciarla.

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