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Rubén Darío, nacido en 1867 y fallecido en 1916 a los cuarenta y nueve años de edad, publicó en vida un total de veintidós libros. Once son de poesía (aunque dos de ellos contienen también prosa) y once solo de prosa. No hago cuenta aquí de sus seis novelas escritas, casi todas inconclusas, ni de los centenares de artículos, crónicas y cuentos impresos en publicaciones periódicas pero no incluidas en sus libros; además de otros folletos, poemas sueltos, prólogos e innumerables escritos dispersos.

Darío fue un escritor profesional que se ganó el diario sustento con la pluma. Con él se inició en América Latina un nuevo modo de entender la vocación del escritor. En honor a este aniversario repasemos aquí algunas de sus obras más importantes.

Poesía

Azul… (1888) es el tercer libro publicado por Darío. Es el libro magistral de un poeta de veintiún años que dedicó su infancia y adolescencia a asimilar mediante la práctica imitativa toda la poesía anterior escrita en su lengua. Antes de escribirlo (o en el proceso de escribirlo) se ejercitó en todas las formas métricas, todos los estilos y todos los vocabularios empleados por la poesía castellana desde sus orígenes hasta 1885.

No se sabe de ningún otro poeta en ningún idioma que haya tenido un entrenamiento como ese. Es el primer libro literariamente revolucionario de Darío, y es considerado una de las obras más relevantes del modernismo hispanoamericano. La mayoría de poemas y cuentos que lo componen fueron escritos durante su estancia en Chile. En sus textos Darío inserta con frecuencia temas y motivos de la mitología griega, pero también de los cuentos de hadas. 

En Azul… aparecen personajes como Mab, la reina de las hadas, o Puck, el duende del Sueño de una noche de verano, de Shakespeare, entre otros. A pesar de que predomina ese ambiente de ensueño, en el libro hay también textos realistas, como “El fardo”, en el que se refleja cierto cuadro de injusticia social. Uno de los ejes temáticos del libro es la reflexión sobre la condición del artista en la sociedad burguesa.

​En tanto Prosas profanas (1896), supone la confirmación poética de Darío y su consagración como líder del modernismo. El libro contiene una poesía perturbadora, con metros y ritmos nunca antes leídos en nuestro idioma. Darío se apropió de ciertos giros del idioma y la poesía francesa, pero también hay ahí cierta influencia del estadounidense Edgar Allan Poe, del italiano Gabriele D’Annunzio y del portugués Eugenio de Castro.

Prosas profanas muestra a un Darío con intereses múltiples. Contiene poemas sobre la poesía misma y sobre el poeta en libertad; sobre el amor, el pasado, el paganismo y el cristianismo. Destaca la originalidad y personalidad del artista, o la idea del poeta en soledad y en búsqueda interior de sí mismo. El erotismo es también clave en este libro: culto a la feminidad, ansia de amor y expresiones del alma; el color como fundamento amoroso; el amor y la muerte; sexo y ocultismo; sacralidad y profanidad.

Con Prosas profanas Darío hizo lo que en Europa parecía imposible: sintetizar dos escuelas enemigas: parnasianismo y simbolismo, convirtiéndolas en literatura hispanoamericana. A pesar de la gran influencia que tuvo el libro en el movimiento modernista, su estilo no representa integralmente los recursos del modernismo, y no tardó en ser abandonado por el propio Darío.

Cantos de vida y esperanza (1905) es considerado el más importante de los libros en verso de Darío. Con un mayor dominio del ritmo y un manejo flexible pero siempre sonoro del lenguaje poético, Darío discurre sobre asuntos como el hispanismo, la identidad latina y americana, la protesta social y política. También incluye poemas con un tono confesional y desgarrador, que sintetizan sus motivaciones personales más importantes: el arte y la poesía como destino superior, angustia existencial, erotismo y sincretismo religioso.

La crítica coincide en que Darío alcanzó la plena madurez poética con Cantos de vida y esperanza, que por algo es considerado su libro más depurado en cuanto a técnica y estilo. Con este libro Darío alcanzó el vértice de su perfección artística y su más alta sinceridad como hombre y como poeta.

Prosa

Darío fue, como se sabe, un excelente prosista, y con su prosa, junto a otros modernistas contribuyó a dar al periodismo y/o a la narrativa de nuestra lengua una categoría que nunca antes tuvo. Sin embargo Los Raros (1896), su primer libro de prosa, cuyos textos fueron impresos primero en publicaciones periódicas, tiende más a la exégesis o a la crítica literaria. Es una recopilación de semblanzas y aproximaciones ensayísticas a la obra de autores admirados por Darío.

En la primera edición incluyó las semblanzas de diecinueve autores: Leconte de Lisle, Paul Verlaine, Villiers de l’Isle Adam, Léon Bloy, Jean Richepin, Jean Moréas, Rachilde, Teodoro Hannon, Lautréamont, Max Nordau, George d’Esparbés, Augusto de Armas, Laurent Tailhade, Fra Domenico Cavalca, Eduardo Dubus, Edgar Allan Poe, Ibsen, José Martí y Eugénio de Castro.

En la segunda, de 1905, añadió las semblanzas de Camille Mauclair y Paul Adam. La mayoría son poetas simbolistas franceses. Solo hay dos autores hispanoamericanos, los cubanos Augusto de Armas y José Martí.

De su propio libro Darío dice: “Hay en estas páginas mucho entusiasmo, admiración sincera, mucha lectura y no poca buena intención. En la evolución natural de mi pensamiento, el fondo ha quedado siempre el mismo. Confesaré, no obstante, que me he acercado a algunos de mis ídolos de antaño y he reconocido más de un engaño de mi manera de percibir”.

El diario La Nación, de Buenos Aires, fue el gran periódico de los modernistas. Las crónicas que Darío envió desde España en los años de entre-siglos formaron el libro España contemporánea (1902), uno de sus mejores libros de prosa. España contemporánea es el fruto de su segunda visita a España, adonde llegó a finales de 1898 enviado por el diario para escribir sobre la situación en que había quedado la península después de su derrota en la guerra frente a Estados Unidos.

Nada de la sociedad y la cultura españolas escapa a Darío, quien hace una excepcional radiografía de la crisis de final de siglo vivida en España después de la pérdida de sus últimas colonias de ultramar. Darío escribió sobre representaciones teatrales, ópera, exposiciones, entrevistas a políticos y escritores. Escuchó, leyó y escribió con atención y detalle lo que decían los intelectuales y la gente del pueblo. En España contemporánea campea una atmósfera de descomposición: la caída del gran imperio puede percibirse en cada crónica.

​Es importante también Tierras solares (1904), libro compuesto con las crónicas de dos viajes que realizó Darío entre 1903 y 1904. El primero por tierras de Barcelona, Andalucía, Gibraltar y Tánger. El segundo por Bélgica, Alemania, Austria-Hungría e Italia. Las crónicas de Tierras solares son algo más que crónicas de viaje. Son complejas y presentan varios niveles narrativos. 

Son una forma de narración autobiográfica en la que el recorrido físico es el vehículo de otro recorrido no exterior sino interior. El viaje no es un mero paseo turístico o informativo, es una expedición en busca de la felicidad que se encierra en el descubrimiento de la verdad y el conocimiento.

Narrativa de ficción

Como dije al inicio, Darío no publicó en vida ninguna novela. Emprendió varios proyectos novelísticos pero casi todos quedaron truncos. En total fueron seis novelas, y aunque dos de ellas fueron publicadas por entregas en periódicos, mientras vivió nunca se publicaron como libros. En 1887 escribió en Chile la novela Emelina, a cuatro manos con Eduardo Poirier; entre 1893 y 1898 escribió Caín, El hombre de oro y El secreto de Lázaro; también inconclusas e inéditas hasta su muerte.

En la isla de oro (1907) y El oro de Mallorca (1913), fueron publicadas por entregas en periódicos. De ellas, hasta hoy solo la última ha sido publicada como libro, en una edición de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, con introducción de Jorge Eduardo Arellano y anotaciones de Pablo Kraudy.

El oro de Mallorca inicia con pasajes descriptivos en los que Darío muestra lo mejor de su prosa. El protagonista, Benjamín Itaspes, constituye el más profundo autorretrato escrito por Darío. Es un esfuerzo descarnado de introspección y autocrítica, que concluye en el reconocimiento de que, sin sus errores y defectos, Darío no sería él mismo ni habría escrito lo que escribió. Puede decirse también que es una especie de balance del modernismo como movimiento literario.

Aunque fue un cuentista prolífico e innovador, Darío no publicó ningún libro de cuentos. Sin embargo dejó casi un centenar (o quizá mas) publicados en periódicos y revistas. La mayoría ha sido recopilado por sus críticos y estudiosos, y han sido publicados en sucesivos volúmenes en los que cada vez aumenta el número de sus Cuentos completos. A estas alturas del siglo XXI la cantidad de cuentos “completos” de Darío, reunidos y publicados póstumamente, si no me equivoco, llega a noventa y seis.

Bibliografía activa de Rubén Darío

Poesía

Abrojos. Santiago de Chile: Imprenta Cervantes, 1887.

Rimas. Santiago de Chile: Imprenta Cervantes, 1887.

Azul... Valparaíso: Imprenta Litografía Excelsior, 1888. Segunda edición ampliada: Guatemala: Imprenta de La Unión, 1890. Tercera edición: Buenos Aires, 1905.

Canto épico a las glorias de Chile. Editor MC0031334: Santiago de Chile, 1887.55

Primeras notas (Epístolas y poemas, 1885). Managua: Tipografía Nacional, 1888.

Prosas profanas y otros poemas. Buenos Aires, 1896. Segunda edición, ampliada: París, 1901.

Cantos de vida y esperanza. Los cisnes y otros poemas. Madrid, Tipografía de Revistas de Archivos y Bibliotecas, 1905.

Oda a Mitre. París: Imprimerie A. Eymeoud, 1906.

El canto errante. Madrid, Tipografía de Archivos, 1907.

Poema del otoño y otros poemas, Madrid: Biblioteca “Ateneo”, 1910.

Canto a la Argentina y otros poemas. Madrid, Imprenta Clásica Española, 1914.

Prosa

Los raros. Buenos Aires. Talleres de “La Vasconia”, 1896. Segunda edición aumentada: Barcelona. Maucci, 1905.

España contemporánea. París. Librería de la Vda. de Ch. Bouret, 1901.

Peregrinaciones. París. Librería de la Vda. de Ch. Bouret, 1901.

La caravana pasa. París. Hermanos Garnier, 1902.

Tierras solares. Madrid. Tipografía de la Revista de Archivos, 1904.

Opiniones. Madrid. Librería de Fernando Fe, 1906.

El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical. Madrid. Biblioteca “Ateneo”, 1909.

Letras. París. Garnier Hermanos, 1911.

Todo al vuelo. Madrid. Juan Pueyo, 1912.

La vida de Rubén Darío escrita por él mismo (Autobiografía). Barcelona. Maucci, 1913.

Historia de mis libros. Madrid, Librería de G. Pueyo, 1916.