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No hace mucho se descubrió un documento custodiado en la curia de Managua desde 1979. Se trata del acta de bautismo de Augusto César Sandino, asentada en la parroquia de Santa Ana, Niquinohomo ––pueblo llamado entonces La Victoria–– el 14 de julio de 1895. La criatura, con 57 días de nacida, había recibido el nombre de “Augusto Nicolás” y nacido “el 18 de mayo de 1895, siendo hijo natural de la señora Margarita Calderón Ruiz”. No se menciona al padre, pero se indica este dato revelador: “Fue su padrino don Alberto Tiffer, a quien advertí su parentesco [sic] espiritual de que doy fe. / Marco Romero Borge ––Pbro. / Cura párroco”. 

¿Quién fue ese padrino de bautismo del futuro guerrillero de nuestra América? Nada menos que un familiar muy próximo a doña América Tiffer, esposa dos años después de don Gregorio Sandino López (12 de marzo, 1868-13 de febrero, 1947), padre del recién nacido, a quien habían inscrito en el registro civil de Niquinohomo ––a cargo del regidor de policía Lizandro Zambrana––, de acuerdo con su partida de nacimiento, facsimilarmente difundida en el Boletín Nicaragüense de Bibliografía y Documentación (núm. 30. Julio-agosto, 1979, p. 34). En este otro documento, fechado el mismo día del acta bautismal, se da cuenta del nacimiento “sin señas particulares”, del “hijo natural de Margarita Calderón, de oficios domésticos”. 

El segundo apellido de don Alberto era Pérez y el de doña América, Delgado; el padre de ambos también se llamaba Alberto Tiffer, según Emilio Pereira, uno de sus bisnietos. Nacido en Masatepe de 1845, don Alberto Tiffer Pérez se casó con la jinotepina Isabel Arévalo ––habiendo procreado a Esmeralda, Amelia, Enriqueta, Teodora, Andrea, Ernesto, Evangelina (Abuelita de Félix Ignacio Pereira Alegría) y Alberto Tiffer Arévalo–– y falleció en Masaya el 26 de marzo de 1942. Los Tiffer ––agregan–– se habían establecido en Masatepe y después se repartieron entre Nandasmo, Diriomo y Masaya. Don Alberto tenía un hermano: Jacinto Tiffer, padre de América Tiffer Pérez y de Petrona Gutiérrez Tiffer, bisabuela de los Ramírez Mercado.

Los Tiffer y la milicia

El apellido Tiffer en Centroamérica se remonta a Antonio, súbdito germano que había pertenecido a la armada española. Así llegó a Portobelo (cerca de la actual Panamá) hacia 1760. Veinticinco años después ya radicaba en Nicaragua con el grado de capitán. Otros afirman que el primer Tiffer establecido en nuestra provincia española se llamaba Luis, padre de Raimundo Tiffer ––lugarteniente de Cleto Ordóñez en la guerra civil de 1824–– y bisabuelo de don Alberto Tiffer Pérez. Luis fue jefe de las cañoneras del Gran Lago y quien escoltó a la joven española secuestrada en Juigalpa, María Manuela Rodríguez, viajando con su marido el jefe mískito Alparís desde León, donde contrajeron matrimonio en la Catedral, hasta Tuapí.

La milicia, como se ve, constituía el principal destino de los Tiffer. A don Alberto se le conoció en su tiempo, como “el general Tiffer”. No se sabe mucho, sin embargo, de su trayectoria militar. 

Prefecto de Masaya

Apenas, estuvo al servicio del gobierno de Roberto Sacasa (1889-1893), nombrado por este Prefecto de Masaya. Como tal, el 28 de mayo de 1892 expresó a su jefe en una carta: “Tenga usted la bondad de decirle a doña Angelita [esposa del doctor Sacasa] que mi señora le envió en estos días unas cincuenta libras de café de superior calidad, para el uso de su estimada familia”. / Y añadía: “Espero que me avise cuatro días antes la llegada de usted a Managua, para llegar a esperarlo con los amigos de usted y míos. Por lo que hace al Departamento, parece que se progresa en apoyar a su Gobierno, salvo las pretensiones de una persona a usted no le es desconocida, pero yo tengo la paciencia que debe tener todo el que sea su verdadero amigo, para que las cosas no se alteren…”. 

Poco después, el 2 de junio del mismo año, don Alberto le comunicó el siguiente telegrama: “Tengo datos de un plan de asalto sobre el Cuartel de Managua que tal vez será mañana; esto se lo comuniqué al Coronel [Abelardo Vega] quien ha recogido más datos. / Si puedo serle útil, espero sus órdenes para trasladarme a Managua o a esa [León], o adonde crea más conveniente”. En otro telegrama informa al doctor Sacasa sobre el envío de palmas y flores de corozo para adornar la entrada a Managua de la primera dama doña Ángela Sacasa de Sacasa y en uno más le solicita ordenar el pago de catorce días del coronel Abelardo vega y el de treinta soldados del resguardo de policías de Masaya enviado a Chontales. 

Don Alberto fue propietario de una hacienda en Niquinohomo; La Estrella, y adquirió otra, La Providencia, de caña de azúcar y luego de café, con una extensión de 300 manzanas. La Providencia disponía de un beneficio. La parte principal de la hacienda ––hoy disuelta–– fue heredada por su nieto Alberto Tiffer Tiffer, casado con Esperanza Alduvin Abaunza. Cinco fueron sus descendientes: Rosa Esperanza, Ricardo, Alberto (los tres fallecidos), Amelia y María Isabel Tiffer Alduvin. 

Conservador y partidario de Zeledón

Conservador de partido, don Alberto fue electo diputado de la Asamblea Constituyente tras las caídas de José Santos Zelaya (1893-1909) y José Madriz (agosto, 1910). Las actas de las sesiones de este cuerpo lo revelan participativo y ecuánime. En la del 28 de diciembre de 1911, ante la acusación entablada contra Félix Romero, por los delitos de usurpación de funciones y abuso de autoridad, Tiffer manifestó “que no era correcto sentar un precedente, porque sería mirado como revancha […] En mi concepto, el ex Ministro de Hacienda no es responsable de los delitos de que se le acusa. En aquel tiempo imperaba solo la voz prepotente del dictador que regía los destinos del país y ¡ay! del que no acatara sus mandatos. No veo el motivo para que la cuerda reviente por lo más delgado”.

En la mal llamada “guerra de Mena”, Tiffer se adscribió al bando de este, combatiendo junto a Benjamín F. Zeledón (1879-1912) en Masaya. Allí, treinta años después ––como ya se dijo–– murió.