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Víctor Rodríguez descubrió su vocación literaria en los años 70, su primer libro se publicó en 1979. Desde entonces asegura que trabaja lo más serio posible. Hasta la fecha ha publicado 15 obras de poesía que han tenido traducciones y reediciones, para sumar un total de 50 libros.

Los caminos de la poesía lo han llevado a ser periodista, editor y crítico literario con mucha trayectoria, además de haber obtenido 10 galardones a su obra, siendo solo uno de ellos en Cuba, cuando en 1980 obtuvo el Premio David. Sin olvidar que ganó el Premio Loewe por su poemario “Despegue”.

En 1988 abandonó Cuba y se trasladó a Nicaragua, aquí vivió 5 años y se fue en 1992. Los años en tierras pinoleras los califica como de extraordinaria experiencia, porque asegura que no solo conoció la literatura nicaragüense, sino también la cultura popular.

“Fui nicaragüense por cinco años y de alguna manera lo sigo siendo. En 1995 me establecí en Estados Unidos, donde me doctoré en literatura en la universidad de Austin, Texas. Hace 17 años soy profesor de Kenyon College, una Universidad privada muy prestigiosa”.

Rodríguez estuvo en el país, invitado por el Festival Internacional de Poesía de Granada y compartió con El Nuevo Diario su particular visión de la poesía. 

¿Vivir fuera de Cuba o ha alejado de la literatura de la isla?

Cuando vivía en Cuba leía literatura cubana, pero no era un especialista en ella. Vivir fuera de Cuba, en vez de alejarme me ha acercado, porque he empezado a leer en profundidad y en detalle la literatura de mi país y hoy por hoy soy un escritor cubano especializado en literatura cubana, sobre todo en poesía. Y he llegado a la conclusión de que una cosa es la literatura y otra es la poesía. 

¿Qué período de la poesía cubana ha estudiado?

En realidad me he dedicado a estudiar la poesía cubana de todas las épocas, he hecho muchas antologías. Empecé haciendo antologías de mi generación y ahora estoy haciendo antologías de otras generaciones como de los poetas jóvenes y también de escritores del siglo XX. Mis investigaciones como académico las dirijo a la poesía cubana y a la latinoamericana.

Para usted, ¿en qué se diferencia la literatura de la poesía?

La literatura es un invento del siglo XVIII, esta es una palabra que no conocieron ni Cervantes ni Shakespare, ni ninguno de los grandes nombres hasta ese siglo. En cambio, la poesía existía no solo antes de la literatura, sino incluso antes de la escritura y sigue existiendo fuera de la literatura de muchas  formas.

Una de esas formas, por ejemplo, es un evento como este Festival Internacional de Poesía de Granada, que es un reconocimiento a que la poesía es fundamentalmente oral y no escrita. Aquí no se venden libros, aunque hay una feria pequeña de libros, pero la gente viene a escuchar poesía recordando que la poesía es originalmente oral y sigue siendo oral, incluso los más sofisticados artificios poéticos como las rimas, la métrica, son características de la oralidad, no de la escritura, son recursos nemotécnicos, de hacer que el lenguaje no se olvide y que además sea cantable de cierta manera, por eso se busca el ritmo que diferencie el lenguaje poético de la conversación.

La literatura es la novela, no es otra cosa, que ha tratado de enmascararse como literatura, por eso he ido adquiriendo la conciencia de que la poesía tiene una especificidad y que la peor definición que existe de la poesía es que es un género literario. En todo caso, la literatura sería un género poético.

Si partimos de que la literatura apenas apareció en el siglo XVIII, ¿cuándo cree que nació la poesía?

La poesía ha existido desde el principio, como una manera que han tenido los seres humanos para enfrentar la adversidad, el verso es una respuesta a lo adverso y por eso ayuda a vivir y es necesaria.

¿Está viva la poesía en el siglo XXI o es, como dicen muchos, un género arcaico que no encaja en tanta modernidad?

Definitivamente la poesía no pertenece a esta época. En ese sentido es obviamente arcaica, el mundo moderno ha excluido la poesía porque es contestataria, no solamente de la ideología en la que se sustenta el mundo moderno, sino que se opone a toda ideología porque funcionan en un principio básico: tratar de naturalizar lo artificial, creernos que lo más artificial, más construidas y hechas a la medida de un grupo social son naturales. 

Por ejemplo, que la mujer sea inferior al hombre es una ideología que han hecho creer y que es algo artificial.

La poesía va por el camino de desmitificar esa artificialidad, la poesía es antiideologías y enseña a ver el mundo de manera diferente. 

La poesía establece relaciones que no habíamos visto antes y es un tremendo instrumento de conocimiento del mundo.

La poesía está más viva hoy que nunca, incluso la poesía que es excluida del mercado del libro y de la industria editorial ha creado espacios como los festivales de poesía, la cosa es que ha encontrado que la oralidad es realmente su base, por ello hay festivales alrededor del mundo.

Yo pienso que mientras haya seres humanos habrá poesía, porque tenemos que enfrentarnos a la adversidad, puede ser desde cosas horribles, desastres naturales, el desastre ecológico, también los conflictos personales como individuo y como especie siguen tocando la vena poética.