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Puedo decirte niña mía  
que nuestro poeta Universal 
arrebató la gloria para la lengua española
con sus versos, fuego de la lava de su Momotombo.
Y que en sus versos sensuales él envolvía  suavemente 
los “Pechos rosados y morenos” con “manchadas pieles de panteras”. 
Y cuando agitaba sus alas…Volaba y revoloteaba sobre “la Isla de plata”.
Dulcemente nuestro padre poeta retomaba su alma y 
hacía sollozar con la serenata en los “claros de luna”.
  Y fundía su sangre 
en “los atardeceres del país del sol” 
nuestro poeta fijaba en sus ojos
 el misterioso rostro de una mujer,
sorbiendo en sus labios la “púrpura maldita” del ardiente rubí.
Con gozo te digo que Nuestro Padre Poeta 
Caminaba  sobre el “azur del mar”
            Acompañado de una bandada “de pájaros revoltosos”,
restregados sus labios  gozosos con la “espuma impregnada de amores”. 
Él tejía la puesta de soles rojos y detenía sin esfuerzo la marea 
que fascinada le arrojaba sobre la arena, “perlas fulgurantes de sol”.
Nuestro poeta rimaba sus versos sonoros con el sonido de los caracoles.
Hábilmente nuestro poeta mayor acuñaba tesoros de luces 
 Lanzando al viento sus sones triunfales de “flautas y liras” 
 con las que envolvía cada palabra. 
Su mirada mi niña venía de un sol fragmentado
que traslucía con sus palabras un “iris trenzado”,
donde mil arabescos reflejaban los hervores de su alma.
Su alma…¡Ay mi niña¡ El canto de su alma se desgarraba… 
 Cuando preguntaba por “El vuelo del alma” de su Estela.
Y su alma que era su sangre se entretejía en la “armoniosa y fragante floresta”.
Su alma sacaba envuelta en placeres a las ninfas hermosas.
Su alma que era un “pájaro errante” que volaba radiante de Oriente a Poniente.
  Su alma que vaga y sueña con la brisa entre sus penas  
                                  Se hace palabra que brota  de su “vino triste” 
                                                               Y de su “amargo desahogo”
Puedo decirte criatura mía, que nuestro amado poeta mayor
 voló hacia lo eterno en misteriosa caravana de fugitivas y etéreas almas
 que él fundía con su alma y salía airoso, 
más hermoso que un “Rey Moro” en “los hombros de cuatro Ángeles”  y
sin pestañear robaba la estrella reluciente de “ La Reina de Saba”. 
Y ese mismo día nuestro Poeta Mayor 
envuelto en alas de cigarras volaba hacia la “celeste bóveda” 
  curveando suavemente el horizonte. 
Debo decirte mi criatura, que mientras nuestro Príncipe de las Letras Castellanas 
que dormía su siesta en el trópico como un cisne azorado. 
Sufría intensamente por la tortura de saberse en esta vida humano y pasajero. 
Nuestro amado poeta mayor nos deja su alma palpitando en sus versos sonoros
         resonando en el trueno…En la lluvia… Estallando en los laureles del Orbe.