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EL 28 de agosto de 1910 ––a ocho días de la renuncia a la presidencia de José Madriz, sucesor de Zelaya en el intento de salvar el liberalismo–– se suicidaba en Managua, Manuel Coronel Matus. Con esta acción, el político e ideólogo liberal impidió que un pelotón conservador ––al irrumpir en la casa de un pariente donde se hospedaba–– lo capturase para conducirlo a la Penitenciaría. 

Sin duda, Coronel Matus optó por inmolarse antes de presenciar lo que iba a suceder: la caída de su partido y, en consecuencia, la de Nicaragua, bajo el dominio yanqui. Estaba convencido de la incapacidad de Madriz por detener la Revolución de la Costa ––apoyada por los Estados Unidos––, y que ya no podría labrarse un porvenir de conformidad con sus ideas. Según el obituario que le dedicara su amigo Isidro Urtecho, escrito en Rivas el 2 de septiembre de 1910, dicen que se dijo al momento de tomar su decisión final: “La cárcel es la muerte por asfixia, porque mi pecho enfermo [padecía de asma] necesita mucho aire libre, y ante la angustiosa y fatal situación que se me espera, prefiero acabar de una vez y, poniéndose su revólver a la boca, disparó”.

Formación en Nicaragua y Guatemala

Hijo de José Luis Coronel y Dolores Matus, ambos originarios de Masaya (y la segunda posteriormente con la razón perdida), Coronel Matus había nacido en esa ciudad el año de 1864. Allí transcurrió su infancia y adolescencia ––como diría en uno de sus primeros ensayos literarios–– “al arrullo del santo hogar y junto a una riente laguna y en medio de un valle fértil con su palio de nubes siempre magnífico, con sus dádivas agrícolas inagotables, las blancas yucas, el aromático tabaco, los frutales preñados de azúcar, con sus pájaros que parecen flores que cantan y sus flores aves que vuelan”.

Graduado de bachiller en el Colegio de Granada, pasó a la capital de Guatemala donde estudió leyes y tuvo de maestro al historiador Lorenzo Montúfar (1823-1888), quien no solo le trasmitió su pasión liberal, sino también de un modo vivo la tradición intelectual de los próceres de la independencia centroamericana, entre ellos José Francisco Barrundia (1787-1854).

Recuerdos de Hernán Robleto

Al fallecer, Coronel Matus tenía 46 años y era un intelectual de renombre, muy querido por los suyos y admirado por sus discípulos del Instituto Nacional de Oriente, centro que dirigiera desde 1904 hasta su muerte, en 1910. Uno de ellos, Hernán Robleto, lo evocaría en uno de los ángulos del corredor principal de su casa de habitación, amplia y lujosa, leyéndole por la noche. “A esta experiencia debo mucho de mi iniciación literaria con los clásicos españoles y franceses. El oyente quedaba dormido en varias ocasiones. Pero casi siempre desgranaba los comentarios acerca de las comedias de Racine, del cinismo de Tartufo, la grandeza de don Quijote, el esplendente reguero patriótico de los Episodios Nacionales de [Benito] Pérez Galdós [1843-1920]. Leía a Shakespeare y a Milton en buenas traducciones. Y por lo que respecta a América, me atrajeron las Tradiciones peruanas de Ricardo Palma [1833-1919] y las prosas de Juan Montalvo [1832-1889]”. Agrega Robleto: “El ilustre maestro recibía libros directamente de Europ
a y estaba al día con el movimiento intelectual que tanta influencia ejercía en nuestro continente”. 

En 1919 se informaba que su tumba en el Cementerio San Pedro, de Managua, “estuvo muy visitada por sus numerosos amigos y admiradores. Pronunciaron discursos los señores doctor Andrés Zúniga Urtecho y don Hernán Rosales. Ambos recordaron a aquel esclarecido escritor, hombre de carácter y pureza de alma”.

Testimonios de Genaro Lugo

Cinco años más tarde se imprimía en la capital de Nicaragua un folleto con tres artículos laudatorios de su personalidad: uno de Alejandro Bermúdez  ––suscrito en Masaya el 28 de agosto de 1911–– y dos de Genaro Lugo: el primero de 1919 y el segundo de 1924. “Espíritu brillantísimo no cabe en las proporciones de una semblanza, ni en las limitadas columnas del periódico: pudiera alcanzar en la extensión de una biografía y en las amplias páginas del libro para referir sus labores, servicios y triunfos a favor del bien y la libertad”. 

Lugo transcribiría un párrafo sobre Manuel C. Matus ––así se firmaba el homenajeado–– donde resumía su carrera hasta 1905, tomada del periódico granadino La Estrella: “Ha ejercido con positivo acierto diversas funciones, desde Maestro de primaria hasta Catedrático de Universidad; desde Juez de distrito hasta Magistrado de la Suprema Corte de Justicia, desde Redactor de la Gaceta Oficial hasta Secretario de Estado; desde Agente Confidencial hasta Ministro Plenipotenciario; y desde Diputado y Constituyente hasta Representante por Nicaragua en el Gobierno Federal de Amapala; saliendo airoso en casi todas esas ocasiones por su consejo, desprendimiento y reconocida aptitud”.

La misma fuente añadía: “Es joven aún [frisaba en los 41 años] y cuenta con la musa inagotable del amor, que tan fecunda es en la realización de generosos ideales. De esmerada educación, cumplido caballero y de lineamientos delicados, blanco de cutis y facciones regularizadas, pertenece, por su aspecto y por su fondo, a esa clase de hombres que le imprimen carácter favorable y constituyen un timbre en cualquier sociedad organizada. El porvenir le reserva, a no dudarlo, días de satisfacción por sus justos reconocimientos”.

Juicio de Mariano Barreto

El mismo año de 1905 el escritor leonés Mariano Barreto publicaba en la Revista de Nicaragua (León, núm. 1, febrero y 2, marzo, pp. 1-5 y 4-9) un ensayo sobre trece literatos nicaragüenses en Madrid. Los párrafos dedicados a Coronel Matus decían: “Desde la edad diez y ocho años [en 1882] no ha dejado sino por momentos la pluma. Abogado de indisputable competencia, ha ocupado por mucho tiempo la magistratura y la cátedra de derecho, después de haber dejado el ministerio de relaciones exteriores y de instrucción pública. El señor Matus es principalmente un periodista político; mas no por eso ha descuidado el cultivo de las amenas letras, ni roto los moldes de nuestro rico idioma”. Y agregaba: “Escribe en cuanto es posible, dado nuestro ambiente, en buen castellano. Muchos son los artículos literarios, filológicos y políticos que ha publicado, y de los cuales le sirven de limpia ejecutora para acreditar su carácter de literato y periodista distinguido”.

Diario de Granada (1808)

De hecho, dirigió entre 1808 y 1909 el Diario de Granada / Periódico Noticiero y de Variedades que no le sirvió para desplegar su liberalismo doctrinario. Solo se detecta en sus páginas un reconocimiento a los logros políticos y transformaciones materiales emprendidas por los gobiernos de Zelaya. Así, su editorial “Catorce años de administración liberal”, se caracterizó por el tono panegírico al referirse a “las glorias conquistadas para el nombre del gobernante y para el de la patria”. Al mismo tiempo, Coronel Matus se concentró en resaltar el reciente acontecimiento bélico, en el cual Zelaya había derrotado a los ejércitos unidos de Honduras y El Salvador.