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Pureza telúrica y celebración mítica

Mientras cursaba estudios generales en la UNAN, dio a luz el poemario Así cuando la lluvia (1974), pleno de pureza telúrica, abierto al invierno y al coloquio con los árboles, en el que declaraba adivinar “la frutal esencia / el amor que aguardo / como jugoso níspero”. En esos versos primerizos, Yolanda manifestaba su asombro ante la naturaleza y su instinto de integrarse a la misma. Por algo, también era capaz de lograr, sin dificultad alguna (antes bien, con precisiones) un antológico “Canto al verano en los insectos”: la abeja, el saltamontes, la hormiga, el grillo, la quiebraplata (o luciérnaga) y la chicharra.

Luego, ya inscrita en Artes y Letras de la UCA, se consagró a recrear el canto prehispánico —acaso imitando el Jaguar y la Luna de Pablo Antonio Cuadra—, en Cerámica sol (1977). Allí opta por la celebración mítica, según su prólogo: “Un ardiente afán me ha impulsado a sembrar la palabra primigenia, el decir ab-origen de aquellos tiempos cuando todas las cosas eran dioses y diosas”. Una selección de ambos títulos, prologada por Franklin Caldera, se insertaría en la revista Lengua (2003): “Once poemas risueños”.

Tributo a la lucha popular

A raíz de la insurrección de septiembre del 78, Yolanda se trasladó con su familia a Venezuela. Desde allí aportaría su tributo a la lucha popular con Penqueo en Nicaragua (1981), donde figura esta elegía colectiva, sustentada en un recurso de la poesía náhuatl. “La muerte ante sus casas / se les disfrazó de guardia. // Cayeron bajo el horror de los cohetes. / Perseguidos desaparecieron. / Ráfagas de galil los desgarraron. / Chavalos quinceañeros / veinteañeros / los muchachos: / Han caído como caen las frutas / cuando están a punto. / Brindaron su sazón a Nicaragua” (“Los cadáveres del pueblo”).

En Venezuela y en Francia

 En Caracas, graduada de licenciada en Letras, se integró al taller literario Calicanto y ––tras un peritaje en artes modernas conferidos por L’ Institute de La Touraine, Francia, que le facilitara conocer a Rimbaud en su lengua–– editó su cuarto poemario: Aposentos (1984), marcado por la confesionalidad y la apología de la mujer a través de su sexo. De ahí su rezo: “En nombre del pubis / y de los senos / y de la santa mente / crezca mujer. // Amén” (“Oración”). Se trata, asimismo, de una insurrección primordial contra la autoridad patriarcal.

En Nueva York

Desde 1985 radica en Nueva York y se dedica a la elaboración de programas para la educación bilingüe. En 1991 aparece Mistogogia, selección bilingüe de Aposentos, en Roldanillo, Colombia, Ediciones Embalaje del Museo Rayo. En 1996 crea el portal “Dariana” (www.dariana.com), ciberespacio para difundir a los poetas de su país y en 2000 se anima a grabar ––como cantautora–– el disco compacto Nonatzin: 16 textos musicalizados de 9 poetas nicaragüenses contemporáneos. Entonces se arraiga en ella la búsqueda de otros rumbos bajo el influjo de la poesía y el pensamiento orientales (Rabindranath Tagore, por ejemplo). Así surge su preocupación por la Madre Tierra —vislumbrada en sus poemarios anteriores— abogando por la reconciliación con la naturaleza y asumiendo el papel de mistagoga, o reveladora de misterios.

Premio Mariana Sansón

Con su quinto poemario, De lo urbano y lo sagrado (Managua, Anide, 2005), obtuvo el premio del concurso nacional de poesía escrita por mujeres Mariana Sansón ––de acuerdo con el jurado calificador–– por “La variedad de registros temáticos y estilísticos, madurez en el dominio de recursos literarios y alta calidad formal”. Franklin Caldera, su prologuista, le prodigó un desmesurado elogio: “En la última década [la primera de los noventa], ha cultivado una poesía de gran calidad y complejidad que la sitúa a la altura de dos de sus maestros favoritos: Salomón de la Selva y Joaquín Pasos […] De lo urbano a lo sagrado contiene también poemas de años anteriores, para darnos una visión conjunta de la obra de su autora”. 

El 27 de septiembre del mismo año, durante “El Autor y su Obra”, programa del Festival Internacional de Poesía de Granada, ejecutó un performance de su poesía, siendo presentada por Rosario Aguilar. En esa ocasión, Yolanda proclamó que su divisa vital era “escuchar el silencio / El silencio de la paz interior. / El silencio de ese espacio sagrado que llevamos dentro”.

Dos convicciones

En una entrevista de Mario Cánepa, inserta en el volumen Con tres poetas latinoamericanos en Nueva York: Yolanda Blanco, María Negroni, Carmen Valle (Madrid, Ollero & Ramos, 2003), la nicaragüense afirmó: “La poesía es uno de los medios de transformación y elevación a la que nos es posible recurrir”. En otra, realizada por Ángela Saballos, sostuvo: “Creo que entre más grande es el horror en el que se vive (más guerras, desastres naturales, corrupción, violencia doméstica) mayor es el afán de belleza y trascendencia del ser humano. Estoy con Stanley Kubrick cuando reitera que no importa cuán vasta sea la obscuridad, siempre uno debe emitir luz”.

Difusión de su poesía

Al menos, nueve antologías editadas en el extranjero, han difundido la poesía de Blanco: Open to the Sun (California, Perinola Press, 1981), Musas en guerra: poesía, arte y cultura en la nueva Nicaragua: 1974-1986 de José Miguel Oviedo (México, D.F., Joaquín Mortiz, 1987); Amar: Go Central American Women’s Poetry for Peace (Maine, Gravite Press, 1987); Voces femeninas del mundo hispánico (Madrid, Centro de Estudios Poéticos Hispanos, 1996), Eleven Nicaraguan Poets in the USA (Miami, Fl., Casa de Cultura, 1997), de Danilo López; Poésie nicaraguayenne du XXe siècle (Suisse, Edition Patiño, 2001) de Gloriantonia Henríquez; Como ángeles en llamas: algunas voces latinoamericanas del siglo XX (Lima, Maribelina, 2004) de José Guillermo Vargas; La herida del sol. Poesía contemporánea centroamericana (México, D.F., UNAM, 2007) de Edwin Yllescas; y Con mano de mujer. Antología de poetas centroamericanas contemporáneas (Heredia, C.R., Fundación Interartes, 2011) de Magda Zavala.