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Como miembro correspondiente en Nicaragua de la Academia Morista de Costa Rica fui testigo el 24, 25 y 26 de octubre de la docta presencia en San José de la mujer excepcional que es Beatriz Gutiérrez Mueller. 

Rescates de dos intelectuales maderistas

A ella —los nicas y los ticos— le debemos dos excelentes rescates: el del leonés Solón Argüello (1879-1913) y el del josefino Rogelio Fernández Güell (1883-1918). Ambos se incorporaron a la vida cultural de México, desplegando sus talentos como poetas adeptos al modernismo hispánico guiado por Rubén Darío; y estuvieron al servicio de la revolución maderista, vinculados estrechamente a su líder, Francisco I. Madero (1873-1913), presidente de México (1911-1913) y cuyo lema “Sufragio libre. No reelección” continúa vigente. Ambos, combatiendo tiranías políticas, compartieron la muerte heroica: Argüello en Ciudad México el 29 de agosto de1913 y Fernández Güell en Buenos Aires de Osa, provincia de Puntarenas, el 15 de marzo de 1918.

El nicaragüense fue fusilado por orden del general golpista Victoriano Huerta (1850-1916) y el costarricense asesinado por la del dictador Federico Tinoco (1868-1931). El primero a sus 34 años y el segundo a los 35.

Excepto por el suscrito y algún otro estudioso, Solón ha sido olvidado radicalmente en Nicaragua; y Rogelio es apenas conocido por cierta élite intelectual en su patria. Por eso la letrada mexicana Gutiérrez Mueller, experta en maderismo, decidió compilar toda la producción en verso de Argüello: sus tres poemarios difundidos en 1905, 1909 e inicios de 1913, más los poemas dispersos en revistas y periódicos.

Un inapreciable rigor filológico preside este volumen titulado Antología poética (Puebla, 2017). Luego ella, al año siguiente, dio a luz la reproducción facsimilar en otro amplio volumen (478 páginas): Tepic Literario / Revista mensual de literatura, variedades y anuncios (1907-1908). Como en el anterior,un estudio a fondo precede a los diez números digitalizados de esa importante y casi inhallable revista.

Las relaciones históricas de México y Costa Rica

El miércoles 24, por la tarde, la doctora Gutiérrez Mueller participó en un “Conversatorio” desarrollado en la Casa de Cultura de México. Mucho, en más de dos horas, aprendimos los privilegiados oyentes de las relaciones históricas y culturales de su gran país con la pequeña Costa Rica. De hecho, esa actividad fue algo así como un cursillo relámpago sobre el tema y en ella intervinieron además cinco expositores: las doctoras Laura Moreno, de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; Macarena Barahona Riera, de la UCR y sus colegas Tomás Federico Arias y Hernaldo Moya, más Verónica Ríos Quesada, de la Escuela de Filología Lingüística y Literatura de la UCR. El conversatorio fue moderado por el doctor David Díaz Arias, del Centro de Investigaciones Históricas de América Central y Escuela de Historia, UCR.

Huésped de Honor y Orden al Mérito Morista

Ese mismo día, a partir de las 8 de la noche, tuvo lugar el evento más importante de las actividades organizadas en honor de la letrada mexicana. En el club Unión de San José, la Academia Morista—la cual auspicia el conocimiento y la difusión del Libertador y Héroe nacional Juan Rafael Mora Porras (1814-1860) y su época—le impuso su Orden al Mérito en reconocimiento a su labor en el cultivo del conocimiento literario e histórico sobre los nexos que hermanan a Costa Rica y México.

Previamente la catedrática, ensayista, poeta e investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla fue declarada huésped de honor por Johnny Araya, alcalde metropolitano de San José; y recibió un ramo de rosas blancas y el retrato al óleo de Fernández Güell pintado por Manuel Carranza, académico morista.

Cena de Honor

A continuación, se le ofreció una memorable Cena de Honor—presidida por Epsy Campbell Barr, vicepresidenta y canciller de la república—, cuyo original menú —obra de la escritora Marjorie Ross— transcribo.

Entrada: crema de pejibaye turrialbeño; plato fuerte: lomito del volcán Poás y corvina reina del Pacífico, ambos a la plancha. Guarniciones: arroz salvaje (al vapor) y sorpresa de palmito (con tallo de palmas y brócoli salteado); postre: óvalos de moras silvestres (rellenos con frutos del bosque) y vinos: chúcaro cabernet sauvignon y chúcaro chardonnay.

Exposición documental “La cólera celeste”

El jueves 25 la también primera dama de las actuales letras de México participó en el acto inaugural de la exposición “La cólera celeste” (libros, portadas de periódicos, una cronología biográfica, etc.), organizada por la Biblioteca Nacional de Costa Rica con motivo del centenario del asesinato de Fernández Güell, como tributo “a su memoria santa en los altares de la patria”.

De inmediato, nuestra ilustre invitada impartió la conferencia “Rogelio Fernández Güell, prócer de la democracia costarricense”. La conferenciante recordó que Fernández Güell, íntimo amigo de Solón Argüello, había escogido a este como padrino de su segundo hijo; remarcó que el costarricense fue jefe de publicaciones del Museo Nacional de Antropología y director de la Biblioteca Nacional en 1902; y enfatizó la dimensión de Fernández Güell como luchador político y visionario del paradigma democrático. 

Episodios de la revolución mexicana

Precisamente el jueves 25, por la tarde, Gutiérrez Mueller presentaría la obra de Fernández Güell, Episodios de la revolución mexicana (1914), en una nueva edición con su acostumbrado y necesario estudio preliminar.

El auditorio de educación de la Universidad de Costa Rica fue el escenario de este acto. Y el viernes 26, en el contexto del Coloquio Internacional sobre el Exilio Iberoamericano (campus Omar Dengo de la UNA), impartió una cuarta lección magistral, esta vez sobre el exilio del mismo Fernández Güell, “mártir de la libertad democrática”, como lo denomina el historiador Armando Vargas Araya, presidente de la Academia Morista.

Mora Porras y Fernández Güell

Como se esperaba, este fraterno amigo —en su discurso previo a la entrega de la Orden del Mérito Morista a la señora Gutiérrez Mueller— vinculó a Mora Porras con Fernández Güell como constructores de patria e historia. Ambos, “civiles que lideraron guerras patrióticas”, fueron “sacrificados en sendos asesinatos de Estado[…] Sus ideales, virtudes y valores son como manantial que brota de la tierra para la niñez y la juventud, en la formación del carácter y la construcción de la ciudadanía.” En esa misma línea, doña Beatriz postuló la convivencia multiforme de los seres humanos, la apertura de los gobiernos para acoger exiliados, el pleno ejercicio de libre pensamiento y la garantía del derecho a disentir.

Tal fue la brillante e intensa jornada intelectual queprotagonizó quien ejercerá, a partir del 1ro. de diciembre, el rango oficial de primera dama del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos.