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Diariamente ayudo a la gente a empezar su día con positivismo, por medio de mi página de Facebook, donde escribo “Tu Dosis Diaria de Motivación”. La semana pasada escribí: “Cuando alguien te mortifique, no le des el gusto de verte enojado. La indiferencia es el arma más poderosa contra aquel que tiene la misión de hacerte la vida imposible”. Me quedé “boquiabierta” cuando vi que este mensaje rompió el record entre comentarios y “Likes”. La reacción del público me motivó a retocar el tema.


Todos en algún momento pasamos un mal rato con alguien difícil. Peor aún, hay quienes tienen que lidiar con seres insoportables a diario, bien sea la suegra entrometida, el vecino envidioso, el compañero de trabajo chismoso o la ex pareja celosa. Reconoce que estas personas nunca cambian. Una vez lo aceptes, tu nivel de tolerancia aumentará. Tienes dos opciones: o te alejas por completo o aprendes a lidiar con la persona. Si no te puedes alejar, sigue estos consejos ¡y no permitas que te mortifiquen!


1.    No tomes personal su actitud. Esa persona te mortifica porque está infeliz consigo mismo y no soporta ver a otros felices. Fíjate que son muchos a quien le hace la vida “cuadritos”. Su comportamiento refleja su propia desdicha, ¡compréndelo!


2.    Mantén la calma: No te involucres en una discusión. No llegarás a ningún acuerdo. ¿Alguna vez has visto que en medio de una disputa,  alguien diga: “¡tienes razón!”?, por supuesto que no. En vez de discutir, dile: “cuando estés calmado, conversamos”. Si esta proposición crea más tensión, no te acobardes y vuelve a repetir lo mismo. De esta manera, el agresor se da cuenta que para hablar contigo, primero tiene que tranquilizarse.


3.    Aprende a poner límites: Como dice el dicho “un abusador abusa, hasta que el abusado lo permite”. No dejes que te intimide. Por ejemplo: la primera vez que alguien te levante la voz, es el momento de exigir que jamás lo vuelva a hacer; o la primera ocasión en que la suegra “se meta” en tu matrimonio, pídele inmediatamente que respete tu privacidad.    

 
4.    Aplica la ley del hielo: ¡Sé frío con quien te hostiga! Deja de darle importancia. Tu atención es lo que engrandece su posición. Un adversario mide su poder de acuerdo a la efectividad de sus ataques y burlas. Por eso, entre menos caso le hagas, menos poder le das.


Ese mismo día que publiqué la dosis de motivación tan comentada en la mañana, decidí escribir en la noche en mi muro de Facebook: “Cuando te quieran hacer la vida difícil, vence esa batalla de agresividad con amor. Una sonrisa sincera es más poderosa que reciprocar con hostilidad”.  

María Marín es motivadora, figura radial y autora de “Pide más espera más y obtendrás más”. Para más consejos visita: www.mariamarin.com o síguela en facebook.com/MariaMarinOnline