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Hay un lugar muy conocido en los Alpes suizos donde muchas compañías envían a sus empleados para escalar las sendas que cruzan la sierra. El objetivo es que aprendan a trabajar mejor en equipo y a la vez se sientan satisfechos de cumplir un gran logro.


Subir hasta la cima toma unas ocho horas y, aunque no es fácil, cualquiera que esté saludable lo puede hacer. Cada mañana, como preparación para la expedición, los alpinistas se reúnen en la base de la montaña para escuchar una charla motivadora.


Antes de empezar el recorrido todos están ansiosos por llegar a la cima, tomarse una foto y celebrar su victoria. Una vez comienzan a escalar, los alpinistas suben por varias horas sin detenerse y cuando llegan a la mitad del camino toman un receso en una cafetería. Allí se quitan los abrigos, se sientan cerca de la chimenea y mientras se comen un sabroso sándwich saborean una taza de chocolate bien calientita.


Después de relajarse y estar a gusto por un buen rato, ¿adivina lo que sucede? Cerca de la mitad de los alpinistas deciden no continuar con su jornada y no es porque piensen que es imposible llegar a la cima, tampoco es que estén cansados, ni mucho menos que estén lesionados. La razón por la que deciden abandonar su meta es porque se sienten tan cómodos que les “pesa” retomar la subida.


Así como estos alpinistas se conforman con llegar a la mitad del camino, hay muchos que en su recorrido por la vida comienzan un sueño con gran ánimo y determinación, pero cuando prueban un poco del éxito se conforman con lo que han logrado, aún sabiendo que esa no era la meta inicial. Quizás dices: “Pretendía bajar 20 libras, pero me conformo con haber bajado cinco”, “Quería dejar de fumar, pero no estoy tan mal porque ahora fumo diez cigarros al día en vez de 20”, “Soñaba con un buen hombre, pero me quedé con un “bueno para nada” porque al menos no estoy solita”, “Siempre quise tener mi propio negocio pero no me quejo porque al menos no estoy en la fila de los desempleados”.


Si tienes un propósito incompleto, ¡es hora de acabarlo! Desde hoy visualízate llegando a la cima de la montaña. Reconoce que viniste al mundo para continuamente alcanzar nuevas alturas. Tú no naciste para tener éxito a medias. Independientemente de dónde te encuentres no te sientas satisfecho con lo que has logrado. ¡Alcanza tu potencial y no seas un mediocre más!

María Marín es motivadora y figura radial. Para más consejos visita: www.mariamarin.com o síguela en facebook.com/MariaMarinOnline y twitter.com/Maria_Marin