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¡La Navidad se respira en el aire! Ya casi puedo saborear el arroz con gandules, los pasteles, el lechón y toda la comida típica puertorriqueña que mi mamá cocina en esta época.

La gran mayoría celebra esta temporada con mucha rumba y regocijo;  sin embargo, tras el esplendor de las lucecitas, los regalos y las fiestas, demasiadas personas experimentan una gran tristeza durante las fiestas navideñas.

Son muchas las razones por las que tantos se deprimen en este tiempo. Algunos porque están lejos de su patria y no pueden celebrar con la familia. Otros se deprimen porque extrañan a un ser querido que falleció. También hay quienes les llega la tristeza porque añoran las navidades con sus  hijos cuando eran niños. Y por supuesto, estan los que dicen: “esta época me trae una soledad abrumante porque no tengo un amor con quien compartir”.

El común denominador para todos los que experimentan los “blues navideños” es la ausencia o la pérdida. La Navidad es para celebrar con nuestros seres queridos, y cuando nos falta alguien importante con quien compartirla irremediablemente nos sentimos abatidos.

¿Cómo combatir la depresión en esta época? Aunque te falte ánimo, sal de la casa y no te quedes encerrado. Rodéate de personas, cuya compañía disfrutes. Toma la iniciativa de invitar a tus amistades a compartir un buen tiempo, ¡o invítate tu mismo a sus actividades! También, cuida de tu apariencia física. Especialmente le aconsejo esto a las mujeres. Aunque estés afligida, es importante arreglarte diariamente aun cuando no tengas una actividad social. En vez de andar desliñada, maquíllate, péinate y ponte tu vestido favorito, cuando nos vemos bien nos sentimos aún mejor.

No permitas que la melancolía te impida disfrutar de esta temporada tan hermosa. La manera más efectiva para olvidar nuestras penas es hacer sentir bien a otro. Haz trabajo voluntario para los menos afortunados. Ve a un hogar de ancianos y hazles compañía o visita un orfanatorio de niños y ofrece tu ayuda. Es impresionante lo bien que te vas a sentir cuando le des la mano a quien lo necesita. Recuerda que el verdadero espíritu navideño no está recibir ¡sino en dar!

Y lo más importante que debes practicar durante esta temporada es el agradecimiento. Todas las noches antes de irte a dormir, escribe cinco bendiciones que hayan en tu vida por las cuales debes estar agradecido.  Por ejemplo: la cama cómoda en la que duermes, el auto que manejas o la suerte de tener un hijo saludable. Si creas conciencia de los privilegios que otros menos afortunados anhelarían tener, te sentirás dichoso en esta época y durante todo el año.

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