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Algunos cambios en los senos son normales, pero otros sí pueden indicar problemas de salud y requieren una visita al médico. Aprende a distinguirlos desde dolor, un bulto, hasta el temido cáncer, una de cada dos mujeres sufre a lo largo de su vida algún problema en los senos, pero el 80% de los problemas se pueden evitar con medidas preventivas sencillas. Conoce lo que debe y no debe preocuparte.

Algunos cambios o alteraciones en los senos son completamente normales, pero otros sí pueden indicar problemas de salud más o menos serios y necesitan una visita inmediata al médico o al ginecólogo.

Además de las revisiones mensuales para detectarlos a tiempo, te aconsejamos primero tomar las precauciones básicas para cuidar la salud de tus senos y ahorrarte cualquier desorden.

Síntomas que sí deben preocuparte:
Cuando en alguno de tus senos aparezca un bultito, hinchazón o inflamación dolorosa, debes ir donde tu médico o ginecólogo de inmediato para que evalúe si existe algún padecimiento importante.

Otras señales que nunca debes dejar pasar sin consultar, son la retracción repentina del pezón o la secreción de líquido. Practícate un chequeo periódicamente si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama, incluso en caso de que sea una señal del temido cáncer de mama, esta dolencia ya no es una fatalidad, porque cuando el tumor se detecta a tiempo, antes de que invada otras zonas y alcance un tamaño crítico, las posibilidades de curarlo son casi del 100%.

Problemas que no deben alarmarte:
El tamaño de tus senos, ya sea que tengas uno más grande que el otro o no tengan simetría, porque esto no indica ningún desorden. Tampoco que te duelan antes o durante la menstruación, porque esto se considera normal y frecuente en la mayoría de las mujeres.

La flaccidez de los senos se acentúa con la edad, porque bajan los niveles de colágeno y estrógenos. El color de los pezones va de los tonos rosados hasta café oscuro, dependiendo del tono de tu piel. Las estrías en los senos suelen aparecer por los cambios en el tamaño de las mamas debido a la pubertad, el embarazo o el aumento y pérdida de peso. Todas estas manifestaciones son completamente normales.

Explórate tú misma: A partir de los 20 años, debes hacerte una autoexploración de seno, una semana después de que empiece tu menstruación. Hazlo delante del espejo para observar si hay cualquier cambio en las mamas o en los pezones.

Usa el mejor brassiere: No dejes de usarlo durante el síndrome premenstrual, el posparto o la lactancia. Usa uno que sostenga todo el seno dentro de la copa, tenga tirantes anchos, esté confeccionado con fibras naturales y no deje marcas en tus senos ni hombros. Evita dormir con él y renuévalo máximo cada dos años.

No uses modelos ajustados porque pueden oprimir tus senos, ni grandes porque no los sujetan bien.