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Si eres una mujer soltera como yo, seguramente has vivido un escenario similar al siguiente. Una noche te arreglas bien bonita: te planchas el cabello, te pones pestañas postizas, te haces un maquillaje exótico, te pones un vestido espectacular y dices: ¡Qué bien me veo!, seguramente hoy conoceré a alguien. Y sales por la puerta de tu casa sintiéndote fabulosa y lista para “cazar”. Pero al llegar al club, después de dar un vistazo a tu alrededor y mirar tantas mujeres bellas, lo primero que viene a tu mente es: “La competencia está fuerte”.

¡Por supuesto que la competencia está fuerte entre las mujeres latinas! Puedo hablar por experiencia propia de esto. Vivo en Miami y pienso que un día esta ciudad dejará de llamarse “La capital del Sol” para ser reconocida como “la capital de las mujeres más bellas”.

Aquí ves una impresionante fusión de despampanantes latinas con cuerpos esculturales y bronceados. No es casualidad que las hispanas siempre están entre las finalistas del concurso Miss Universo y muchas de ellas se han llevado la corona.

La realidad es que en todos lados encontrarás competencia. Y no me refiero únicamente a mujeres. Vivimos en un mundo competitivo, donde todo el mundo desea ser el mejor, ya sea en los deportes, en un concurso, en el campo laboral, en los negocios, y por supuesto, en el amor.

¿Qué te eleva sobre tus competidores? En el caso de un producto lo que más ayuda a que sea popular y exitoso es la manera en que el vendedor lo ofrece a sus clientes.

Si él habla apasionadamente de este producto y cree en él 100%, los compradores se verán atraídos para descubrir qué tan bueno es ese producto. Una vez lo prueben y queden complacidos no harán caso a la competencia.

De igual forma, tú eres como un producto. La diferencia es que en tu caso quien te va a vender eres tú. Te pregunto, ¿cómo te vendes?: insegura, negativa, sufrida, rencorosa, pesimista, desesperada por encontrar pareja? o ¿acaso te vendes feliz, enérgica, apasionada, exitosa, positiva? De acuerdo a tu actitud, se acercarán los prospectos. No temas a tus competidoras. Tú eres única, no existe ninguna mujer que tenga la capacidad especial que tienes tú para amar, escuchar, entender, apoyar y hasta besar.

Para cerrar una venta con éxito tienes que ser apasionada y creer en lo que vendes, en otras palabras, tienes que convencerte que no hay nadie mejor que tú. Cuando crees que en ti 100%, ninguna mujer se compara contigo. ¡Esto te eleva sobre tu competencia!

 

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