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Todos sabemos que lo que usamos puede tener un impacto en la forma en que somos percibidos por los demás. Cuando lucimos como que estamos en control de nosotros mismos, las otras personas asumen que lo estamos y nos otorgan su respeto correspondiente. Siempre que no luzcamos de esta manera, los otros conseguirán interpretar nuestras falencias e inseguridades.

Pero, ¿acaso sabías que esta conducta comienza en la mismísima infancia?, ¿y que para la época en que una niña está en primero o segundo grado, ya ha aprendido a usar la ropa como medida de la posición de las personas?

No estamos hablando de estatus o jerarquía social entre sus compañeros de clase, aunque estos estarán fuertemente establecidos para la edad de nueve o diez, sino que estamos hablando del respeto que ella muestra a sus maestros u otras personas de autoridad basándose en la forma en que estos se visten.

Ahora bien, es posible que no reconozcamos esto hasta que lo vivamos en carne propia. Personalmente, cuando supe lo que estaba ocurriendo, quedé estupefacto; yo pude ver cómo estos patrones están arraigados en la conducta de los seres humanos, ya sean conscientes o no. Esto no es algo que reconocemos de pronto, cuando llegamos a la adolescencia o a la joven adultez, sino que comienza mucho antes.

Si quieres que las personas escuchen tu mensaje, entonces primero tendrás que rebuscártelas para acaparar su atención. En este mundo de paso acelerado, en el que constantemente somos bombardeados por personas y medios que reclaman nuestro interés a gritos, una de las mejores formas de llamar la atención es “susurrar”.

Si usas una aparición pulida en forma de indicador de lo que yace detrás, no solo conseguirás capturar la atención de las personas, sino que lograrás sensiblemente reforzar tu posición y tu pericia. Después de todo, ser competente en el guardarropas refleja una personalidad competente en el resto de las cosas.

De modo que, ahora que es evidente la relación entre la vestimenta y la forma de llamar la atención, ¿qué elementos puedes agregar a tu guardarropa para lograr una imagen de mayor autoridad?

Una chaqueta

Una chaqueta es la forma más rápida y fácil de establecer autoridad. Es un elemento indispensable del poder, por una buena razón: inspira respeto. Incluso si tu estilo de vida es muy casual y no te imaginas necesitando un saco, ve y compra uno (puede ser de segunda mano), y déjalo guardado en tu closet. ¿Por qué? Porque te sentirás complacido cuando debas encontrarte con una persona importante, cuando tengas una entrevista e incluso un funeral, y sepas que el saco está allí, listo para agregar un valor a tu persona. Opta por los estilos clásicos en colores oscuros, prefiriendo la tela de moda de la temporada.

La importancia de un buen cuello

Este es tan simple que me causa sorpresa --y extrañeza-- que más gente no lo use. El cuello es un indicador poderoso de autoridad a raíz de su cercanía a la cara. Este actúa como marco de la cabeza y arrastra la atención hacia la zona superior, dirigiendo la mirada de los otros hacia tu rostro. Y por esto ha sido usado por siglos y siglos. ¿Alguna vez viste fotos de esos enormes cuellos usados por Elizabeth I o los peregrinos?

Telas de calidad

Cualquiera puede comprar ropas, vinos o chocolates baratos. Además, se requiere un buen ojo para encontrar la verdadera calidad. En cualquier caso, si tuvieras poca experiencia en estas cosas, podrías reconocer inmediatamente algo de mejor calidad a lo que estás acostumbrado. De modo que cuando veo ropas, zapatos o joyas de calidad, entiendo que esa persona tiene mucho dinero o que sabe dónde encontrar buenas prendas y hacer rendir su presupuesto. De las dos formas, esa persona estará evidenciando que conoce la importancia del buen vestir.

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