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Ahora que estás esperando un bebé, es más importante que nunca que te cuides física y emocionalmente. La probabilidad de que tengas un embarazo tranquilo y sin problemas y un bebé sano aumentará si sigues estas sencillas recomendaciones:

Busca atención prenatal desde el inicio

Es esencial que tú y tu bebé reciban una buena atención prenatal. En tu primera consulta prenatal te harán una serie de pruebas para detectar posibles condiciones que podrían complicar el embarazo.

Si aún no has elegido un doctor, no pierdas tiempo. Puede que tardes un poco en encontrar a la persona ideal. Si estás tomando cualquier clase de medicamentos o si tienes algún problema de salud, llama a tu médico de cabecera y avísale que estás embarazada.

Cuida tu alimentación

Aunque hayas oído a menudo que durante el embarazo debes “comer por dos”, lo cierto es que solamente necesitas 300 calorías adicionales por día. Debes consumir mucha proteína. Ahora necesitas 70 gramos al día comparado con los 45 gramos que necesitabas antes de estar embarazada.

Aunque la cantidad de calcio que necesitas es la misma que antes del embarazo, en esta etapa es esencial que te asegures de consumirla, lo cual no siempre es fácil. Lee algunos consejos para aumentar la cantidad de calcio en tu alimentación.

Evita los huevos crudos y las carnes crudas, los quesos blandos y otros productos lácteos o jugos sin pasteurizar, pescados y mariscos crudos, así como los fiambres y jamones crudos para no ingerir bacterias que podrían ser perjudiciales para tu bebé. Evita también ciertos tipos de pescado que suelen contener altos niveles de mercurio y otras sustancias contaminantes.

Toma suplementos vitamínicos prenatales

En la mayoría de las vitaminas prenatales encontrarás más folato (ácido fólico) y hierro que en los suplementos vitamínicos comunes.

Es muy importante que tomes la cantidad necesaria de folatos antes de concebir y durante los primeros meses del embarazo. El ácido fólico reduce significativamente el riesgo de que el bebé pueda desarrollar malformaciones congénitas del tubo neural, como la espina bífida.

Lo ideal es empezar a tomar 400 microgramos diario de ácido fólico por lo menos un mes antes de quedar embarazada. Una vez que confirmes que estás embarazada, aumenta el consumo diario a 600 mcg.

También es importante que te asegures de tomar suficiente hierro. La cantidad que tu organismo necesita aumenta bastante durante el embarazo, sobre todo durante el segundo y el tercer trimestre.

Pero más cantidad no siempre es mejor, y ciertas sustancias pueden ser peligrosas si las ingieres en exceso. Es importante que evites consumir grandes dosis de cualquier vitamina, y no tomes ninguna clase de hierbas o suplementos adicionales sin la autorización de tu médico.

Haz ejercicio regularmente

Un buen programa de ejercicios te ayudará a ganar la fuerza y resistencia que necesitas para soportar el aumento de peso del embarazo, prevenir o reducir los dolores corporales, mejorar la circulación sanguínea en las piernas, y ayudar a prepararte físicamente para el parto. También te ayudará a recuperar más rápidamente la forma una vez que nazca el bebé.

La actividad física es un excelente antídoto contra el estrés, algunos estudios indican que al hacer ejercicio aumentamos nuestros niveles de serotonina, una sustancia química producida en el cerebro que está vinculada a nuestro estado de ánimo.

Acuérdate, sin embargo, que no debes esforzarte demasiado ni llegar a sobrecalentarte o deshidratarte. También deberás evitar baños demasiado caliente y saunas durante el embarazo.

Descansa

El cansancio que naturalmente sientes durante el primero y el último trimestre del embarazo es una señal de que tu cuerpo te está pidiendo que descanses. Escúchalo, y reposa todo lo que puedas. Si no puedes echarte una siesta por la tarde, deja temporalmente a un lado algunas de tus responsabilidades y tómate un descansito. Aunque no duermas, al menos siéntate cómodamente un rato, eleva las piernas y lee un libro o una revista.

Las técnicas de relajación como los ejercicios de yoga, el estiramiento, la respiración profunda, y los masajes son excelentes para combatir el estrés y dormir mejor por la noche.

Di “no” al alcohol

No tomes bebidas alcohólicas. Cualquier cantidad de alcohol que bebas durante el embarazo pasará a la corriente sanguínea, atravesará la placenta y llegará rápidamente al bebé, quien podría terminar con un nivel de alcohol en la sangre incluso más alto que el tuyo.

Aunque la madre solo tome un vaso de vino con las comidas cada día, su bebé puede tener un mayor riesgo de pesar poco al nacer, y aumentará la probabilidad de que en el futuro tenga problemas de aprendizaje, habla y lenguaje, atención, e hiperactividad.

Las mujeres que toman más de dos tragos al día corren mayor riesgo de tener un bebé con el síndrome alcohólico fetal. Los niños que nacen con esta condición sufren de retraso mental y de crecimiento, problemas de comportamiento y malformaciones faciales y cardiacas.

El consumo de alcohol durante el embarazo también incrementa el riesgo de tener un aborto espontáneo o un bebé que nace sin vida.

Deja de fumar

Si fumas durante el embarazo, aumentará el riesgo de que tengas un aborto espontáneo, de que el bebé tenga problemas de crecimiento, y también de que ocurra un desprendimiento de la placenta o un parto prematuro.

Hay estudios que han encontrado una relación entre el fumar y un aumento en el riesgo de tener un bebé con el labio leporino y el paladar hendido.

Nunca es demasiado tarde para dejar de fumar o reducir la cantidad de cigarrillos que consumes. Cada cigarrillo que dejes de encender le dará a tu bebé una mejor oportunidad de nacer sano. Si no logras dejar de fumar, pide a tu médico que te indique un programa que pueda ayudarte.

Recuerda también que, aunque tú no fumes, si respiras el humo del cigarrillo de otros fumadores, también hay riesgos para el bebé.

Disminuye el consumo de cafeína

La organización March of Dimes aconseja a las mujeres que limiten su consumo de cafeína a menos de 200 mg por día de cafeína. Esta cantidad la puedes obtener de una taza de 8 onzas de café fuerte. Esta recomendación vino de un estudio en 2008 que mostraba que las mujeres que consumían esa cantidad duplicaban su riesgo de aborto.

Además, la cafeína no tiene ningún valor nutritivo y su consumo dificulta la absorción de hierro, que es un mineral del que típicamente andan escasas las mujeres embarazadas. Acuérdate, también, de que es una sustancia estimulante, lo cual podría interferir con tus horas de sueño, causarte dolores de cabeza y producirte acidez estomacal.

Otras bebidas, como el chocolate y muchas sodas, también contienen cafeína. Y ten en cuenta, que algunas tazas de café, como el cafecito expresso cubano, contienen más cantidad de cafeína que otras.

Haz una cita con el dentista

No olvides tu higiene y salud bucal: cepíllate los dientes, usa hilo dental y visita periódicamente al dentista. Los cambios hormonales que ocurren naturalmente durante el embarazo pueden hacerte más susceptible a las enfermedades de las encías.

Los aumentos en los niveles de progesterona y estrógeno hacen que las encías reaccionen de manera diferente a la placa bacteriana, lo cual puede producir una inflamación conocida como gingivitis, caracterizada por encías inflamadas, sensibles y que sangran con facilidad.

Cada vez hay más evidencia de que parece haber una correlación entre la gingivitis avanzada, o periodontitis, una infección bacteriana que afecta las encías y los huesos a los que están sujetos los dientes, el parto prematuro y los bebés de bajo peso al nacer.

Cuida de tu salud emocional

Muchas mujeres se quejan de los cambios de humor constantes que sienten durante el embarazo. Estos altibajos emocionales son comunes durante la gestación, pero si tus cambios de humor son exagerados o llegan a interferir con tu vida diaria, podrías estar pasando por una depresión, lo cual no es raro durante el embarazo.

Si te sientes deprimida por más de dos semanas y no hay nada que te haga sentir mejor, o si te sientes demasiado ansiosa, habla con tu doctor sobre lo que estás sintiendo para que te recomiende a un especialista.

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