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Platearse objetivos y metas a nivel de individuo es lo más común cada vez que inicia un nuevo año; sin embargo, como seres que también pertenecemos a una colectividad, debemos proyectarnos metas grupales que nos lleven a vivir plenamente en el entorno.

Siendo la familia el grupo primigenio por excelencia en el que nos desarrollamos, es muy saludable que en su seno nos reunamos y proyectemos acciones que nos generen una mejor convivencia y que propicien el desarrollo integral de todos los miembros.

El máster Edmundo Lacayo Parajón, psicólogo clínico, dijo que al decidir planear metas familiares, para que estas puedan alcanzarse deben tomarse por consenso y no por decreto, “porque para que el mecanismo funcione deben proyectarse por iniciativa y gusto de todos, no por imposiciones de los padres o de los mayores del hogar”.

Entre los objetivos más comunes en una familia siempre está mejorar la comunicación, y según el psicólogo, para lograrlo es necesario que los padres adopten una actitud abierta para escuchar a la otra parte.

“La brecha generacional es como un mito, y los padres deben saber que la diferencia de edades no necesariamente debe provocar conflictos, así que mejorar la convivencia y la comunicación estará en dependencia de cómo los padres lo hayan vivido y de cómo están educando a sus hijos”, señaló.

Por otro lado, algunas familias se proponen regular el tiempo que invierten en la televisión, Internet y videojuegos; sin embargo, aunque esto es positivo, el especialista reconoce que dedicar mucho tiempo a esto es la expresión del problema pero no es el problema en sí, por lo tanto, hay que examinar en que se está fallando y que conlleva a prestar más atención a estas distracciones que a la familia misma.

La importancia de compartir en familia es vital y Lacayo Parajón afirma en ese sentido que se debe examinar la calidad del tiempo que se tiene en común, porque hay que aprovecharlo al máximo.